Taller para Padres

Maduración sexual. Pololeos adolescentes

Cuando nuestros hijos dejan el periodo de la infancia e ingresan a la etapa de la adolescencia sobrevienen muchos cambios, tanto físicos como psicológicos, los cuales, como padres, debemos acompañar con amor y comprensión. Uno de ellos es la maduración sexual y el naciente interés por el o la joven que les gusta. Así surgen los primeros pololeos, una verdadera prueba de fuego para nosotros los adultos…

Para Katherine Astudillo, psicóloga chillaneja, lo primero que los padres deben tener claro es que la edad propicia para hablar de sexualidad con los hijos es toda la vida. “Desde que el niño empieza a crecer debemos inculcarles estos mensajes de protección, de belleza, de valor. Hay que hablarles cuando son niños, cuando empiezan a comprender. Hay que romper con los mitos que “hablar de sexualidad incita a vivir de manera más acelerada el proceso”, situación que es totalmente falsa, ya que simplemente educar, informar, consentir y hablar normal cuando se van dando las preguntas sobre sexualidad va a favorecer que las niñas y los niños sean más conscientes. Es trascendental que los niños y niñas lleguen a la adolescencia sabiendo el entorno que los rodea, asumiendo el nuevo rol de la mujer y las nuevas formas en que los hombres reconocen su masculinidad asumiendo las responsabilidades que conllevan a tener nuestras primeras relaciones sexuales”, asegura y agrega “nuestras conversaciones con los hijos sobre la sexualidad deben llegar más allá de cómo cuidarse el cuerpo, cómo abstener del sexo y cómo protegerse. Deberían incluir también: la importancia de sentirse bien con uno mismo, cómo tener relaciones de pareja saludables y respetuosas, y mensajes claros respecto de sus valores y expectativas acerca de las decisiones sexuales”.

 

Asimismo, la psicóloga angelina Jessica Sanhueza afirma que los primeros pololeos hacen surgir diversos cuestionamientos que los padres no saben muchas veces cómo resolver. “Esto debido al complejo proceso que, tanto padres como hijos, viven durante la etapa de preadolescencia (11 a 13 años aprox.) y adolescencia (14 a 18 años aprox.), en este sentido, es importante señalar que no todos los niños inician estas etapas a la misma edad, pero en líneas generales se enmarcan ente los 11 y 18 años. Por ello es que no existe, desde la psicología ni desde base teórica alguna, una edad determinada en la cual sea positivo hablarle a los niños del pololeo y sus implicancias y aunque lo ideal es que estas conversaciones se den en la etapa preadolescente, dependerá de cada caso en particular, de la madurez del niño, de su capacidad de abstracción y por sobre todo, del estilo de crianza desarrollado por los padres. En este sentido, se enfatiza la necesidad de un estilo de crianza democrático, basado en el amor y el respeto, ya que esto favorecerá la comprensión asertiva del proceso de amar y respetar a otro, con quien no se comparte lazos sanguíneos, ideologías, ni creencias”, asevera Jessica.

Redes sociales

Un tema actual es el rol protagónico que la tecnología cumple en estas primeras relaciones para los adolescentes. Al respecto, Jessica asegura que la edad de inicio de utilización de las redes sociales “es cada vez en etapas más tempranas del desarrollo, razón por la cual, desde mi opinión, es necesario supervisar la adecuada y sana utilización de las mismas. Esto, principalmente, porque las redes sociales dejan expuestos a los niños a situaciones de riesgo, que en un inicio es necesario supervisar. Es importante, en todo caso, que este seguimiento del comportamiento en dichas redes, sea solo en un inicio, hasta asegurarnos de haber entregado los aprendizajes y alertas necesarios para posteriormente demostrar a los hijos confianza y respeto hacia su privacidad y desempeño social”, explica la profesional angelina.

Por su parte, Katherine dice que es de vital importancia conocer el entorno en que nuestros hijos se desenvuelven, “para los jóvenes y adolescentes es necesario sentirse partícipes de algo, tener su propio sitio personal y construir una red de amigos. Se buscan sentimientos de pertenencia y afiliación, información, identidad y valores, los que determinan la forma de relacionarse en las redes sociales. Por eso se recomienda que a partir de los 14 años nuestros adolescentes tengan acceso a las redes sociales, antes de esta edad todo acceso a las redes debe estar supervisado por los padres y profesores”.

¿Es positivo opinar sobre el o la polola (o)?

Según Katherine, “lo más recomendable frente a las parejas de los hijos es que los padres tengan una actitud tolerante y de respeto, para lo cual el diálogo y la comunicación tienen un enorme peso educativo y orientador. No recomiendo que nos opongamos de una manera declarada y abierta a ese pololo (a) que no deseamos. Seamos más bien cómplices activos y solidarios de esa relación y, con inteligencia, hagamos sugerencias y creemos conciencia para nuestro hijo o hija, con el fin que ellos evalúen por sus propios medios lo que son sus deseos, sus conveniencias y sus necesidades”.

Lo anterior es complementado por Jessica, quien manifiesta que “los padres deben tener presente, en todo momento, que su hijo (a) ya es una persona con libertad de elección, con capacidad de distinguir aquellas cualidades que física y/o emocionalmente los atraen y quieren para sí. Es hora de que los padres confíen en los valores y principios que les entregaron a sus hijos en etapas previas. Ahora bien, los padres siempre tendrán una opinión con respecto a la polola(o), de su hijo(a) y debiesen sentirse con la libertad de poder plantearla, siempre y cuando esta opinión se base en lo positivo, en el respeto y en la crítica constructiva (si esta existiera). No debemos olvidar, que a pesar de que los hijos ya han dejado de ser niños, aún necesitan la atención, el cariño y la presencia emocional de los padres. Por el contrario, si la opinión de los padres es planteada de manera agresiva, autoritaria e irrespetuosa, solo se conseguirá que los hijos se alejen, oculten sus experiencias y mientan para la lograr aceptación y aprobación”.

¿Cómo abordar su primera relación sexual?

La psicóloga Jessica Sanhueza aborda la pregunta expresando que “es importante poner énfasis en las conversaciones con los hijos que la sexualidad forma parte del normal desarrollo del individuo, marcando un hito importante en cuanto al cambio de etapa del ciclo vital, sin embargo, también es fundamental hablar acerca de los riesgos que se corren desde la primera relación sexual, por lo cual, se hace necesario el autocuidado y el cuidado de la otra persona con la cual se inician, hablando acerca de importantes factores de riesgo con respecto a la sexualidad como son: la prevención del embarazo adolescente, infecciones y enfermedades de transmisión sexual, métodos anticonceptivos, etc. Todo esto es importante conversarlo, idealmente, previo a la primera experiencia sexual, ya que favorecerá la disminución de ansiedades, miedos y sentimientos de culpa.

Los padres somos los responsables de la salud mental de nuestros hijos, por lo tanto, debemos favorecer el desarrollo de conversaciones asertivas dentro del grupo familiar, entregando cariño y respeto ante sus cambios e intereses de modo que se sientan seguros y confiados y puedan hacer frente al hecho de dejar de ser niños y comenzar a ser jóvenes”, opinó Jessica.

«Ninguna mamá y ningún papá están preparados para recibir la noticia de que una hija (o) ha decidido iniciar su actividad sexual, es muy importante que se hable desde muy temprano con las niñas y los niños sobre sexualidad para que ellos tengan la apertura de comunicar que están pensando iniciar su actividad sexual y tomar las medidas necesarias para enseñarles desde el uso del condón hasta incluso la elección de algún método anticonceptivo, si están ya en la intención de repetir frecuentemente el contacto sexual con la persona con la que decidan hacerlo. Esta es una oportunidad de formación en la que se debe hablar abiertamente del tema sin mitos, sin tabúes, sin prejuicios, lo que implica que usted como madre o padre tenga una clara visión de la sexualidad humana para poder plantearle a su hija (o) una visión sana, orientada al empoderamiento de sus decisiones con el objetivo de procurar una vida sexual de menores riesgos tanto físicos como emocionales.

Una de las consideraciones importantes en la sexualidad del adolescente es llevarlos a comprender la sexualidad no solo como un acto de placer físico sino además como un acto que tiene que estar asociado al bienestar emocional, de ahí que sea fundamental no solo hablar de sexo sino de relaciones afectivas sanas, noviazgos estables, con una muy buena comunicación, para evitar el paso al maltrato, coacción, manipulación, o acciones que a la larga terminan dejando lesiones emocionales”, concluye Katherine Astudillo, psicóloga, Magíster en Terapia de Pareja y Sexóloga.

Katherine Astudillo: katherine.a.aedo@gmail.com

Jessica Sanhueza: mialdea1@gmail.com

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