Taller para Padres

Disciplina Positiva

Educando desde el corazón

Cuántas veces no hemos escuchado la frase “hoy los niños no respetan a sus mayores”  y nos hemos preguntado “¿será necesario el castigo como una forma válida de criar?”… claramente los tiempos han cambiado y el tener hijos (sobre todo si pensamos en una familia numerosa) es una tarea demandante que nos puede estresar al 100% y llevar a cometer muchos errores…

Es en este punto donde surge el modelo de crianza llamado Disciplina Positiva que nació en los años 20’ y se basa en la Teoría de Psicología Individual de Alfred Adler y su modelo más práctico, desarrollado por Rudolf Dreikurs.  Esta psicología postula la importancia para el ser humano del sentido de pertenencia y significancia. 

Crianza respetuosa, sin premios ni castigos

“Sé que a veces impacta y suena poco creíble no criar bajo el castigo, premios y posiciones familiares. Me pasa cada vez que doy una conferencia o taller, al inicio algunas personas miran con cara de “que fácil suena”, pero sí se puede. En la práctica es cuando veremos resultados, obviamente después de probar, equivocarse, reanudar y aprender de los errores, para finalmente incorporarlos a nuestras estrategias cotidianas”, expone Adrián Aguilera, psicólogo que integra Disciplina Positiva Talca.

¿En qué consiste?

Disciplina o “disciplini” significa seguir a un líder. No confundir disciplina con castigo, ni tampoco con ser permisivo. La Disciplina Positiva se asocia con ser firme y amoroso a la vez, una metodología basada en la teoría de Alfred Adler y Rudolf Dreikurs. En 1920, el Dr. Adler introdujo la idea de educar a los padres para la crianza de los hijos, y abogó por un mejor trato a los niños basado en el respeto mutuo.

“La Disciplina Positiva (DP) está fundamentada en la comunicación, amor, entendimiento y empatía para disfrutar de las relaciones familiares, entregando además herramientas para comprender el comportamiento de niños y adolescentes. Esta psicología postula la importancia para el ser humano del sentido de pertenencia y significancia. Busca orientar a las personas y miembros a que contribuyan a su comunidad, y a que los niños aprendan habilidades sociales y de vida. La DP colabora entregando herramientas que puedan ser adaptadas a la vida diaria para orientar y repensar las estrategias de crianza actual.  

Los adolescentes también pueden beneficiarse de la implementación de herramientas de crianza con amor y firmeza. Este modelo no se basa en el castigo/recompensa al que estamos acostumbrados a responder como sociedad, sino más bien en un modelo en el cual los individuos son responsables de sus acciones. Esto significa que cada uno debe hacerse cargo de corregir sus errores y aprender a asumir las consecuencias de sus actos”, afirma Aguilera.

Asimismo, la psicóloga infanto-juvenil, Macarena Fischer complementa lo anterior sosteniendo que la DP consiste en educar con cariño y firmeza a la vez, “es el llamado estilo de crianza con modelo democrático, el cual consiste en poder escuchar a los niños, comprendiendo sus visiones y opiniones (no invisibilizándolos) y planteando nuestra opinión o lo que deseamos de ellos, con el fin de llegar a un acuerdo o consenso de qué se hará primero y qué después, respecto de una situación determinada; esto conlleva a que tanto niños como adolescentes se frustren menos y logren conectarse con los otros y sientan comprensión, respeto, contención y apoyo de sus padres como del entorno”, asegura la profesional, quien agrega que es fundamental colocar en práctica factores claves como comunicación, amor, empatía y entendimiento. “Si se colocan en práctica estos factores, se disfrutará más de las relaciones familiares, brindando a los padres herramientas para entender el comportamiento de sus hijos (incluso cuando no es adecuado) y reconducirlo con respeto, sin luchas de poder y siempre positiva. Es un enfoque que no incluye ni el control excesivo ni la permisividad. Se basa en el respeto mutuo y la colaboración, todo con la intención de enseñar al niño competencias básicas para la vida”, complementa Macarena.

Para el psicólogo Adrián Aguilera existen 5 principios fundamentales:

 

  1. Conexión v/s corrección: El objetivo principal es desarrollar el sentido de pertenencia o significancia. Nos conectamos con las necesidades del otro, sintonizamos. Una vez que los jóvenes logran esto, están preparados para aceptar correcciones desde la amabilidad y firmeza. Además, es importante destacar que no hay castigos, sino que se busca aportar en las soluciones, por ejemplo, si un niño está llegando tarde después del timbre del recreo lo primero que pensamos es en retarlo, sancionarlo, hacerlo sentir mal. ¿Y si nos basamos en solucionarlo en conjunto en la sala de clases? El niño sentirá que pertenece, que podemos ayudarlo a darle una solución respetuosa y útil para no volver a llegar tarde a la sala.
  2. La Disciplina Positiva es a largo plazo: Estamos muy acostumbrados a querer ver cambios rápidos, -ya sea premiando o castigando-, pero esto se extinguirá con el tiempo. Llegará un momento en que el castigo ya no será efectivo. Por lo mismo, la DP considera lo que el niño o adolescente está pensando, sintiendo y decidiendo sobre él mismo y el mundo, sobre qué hacer en el futuro para sobrevivir o prosperar.
  3. Enseña importantes habilidades de vida: Desde el plano social, emocional y cognitiva.
  4. Es respetuosa y alentadora: Se basa en el respeto mutuo, tanto por uno mismo como por la situación (firmeza), y respeto por las necesidades del niño y otros (amabilidad).
  5. Invita a los niños a descubrir sus capacidades: Por medio del aliento, esta disciplina potencia el uso del poder personal para enfrentar decisiones de vida. Es importante destacar que los niños pueden dar su punto de vista, y se deben respetar también sus sentimientos.

 

¿Desde qué edad es recomendable cultivarla?

 

Según Macarena, “desde primera infancia (primeros meses de vida), siendo primordial el apego y vínculo con sus padres para que posteriormente pueda vincularse positivamente con su entorno y demás personas a través del respeto mutuo. Por lo mismo, ¿cómo debemos responder a la solicitud de ayuda (mal comportamiento)? El problema (mal comportamiento) que nosotros vemos, es la solución que busca el niño a otro problema (que no vemos). Los niños no están haciendo las cosas a propósito, están resolviendo un problema de conexión, un problema de estrés”, afirma la experta.

“La idea es entregar un regalo, pero de abrazos, amor, de cocinar juntos, de pintar, esos son recuerdos imborrables y valiosos sobre todo para el apego que generemos a lo largo de la vida”, asegura Adrián.

Beneficios para padres e hijos en el ámbito social y escolar

Ambos profesionales entregan una serie de aportes en los que la DP se transforma en una herramienta 100% recomendable.

  • En la escuela o en la casa, crea un ambiente en donde los estudiantes/hijos tienen un sentido de pertenencia.
  • Cada niño o adolescente logra conectarse de mejor manera con lo que le pide su entorno, comprendiendo que todos los días son un desafío positivo en donde aprenderá algo nuevo.
  • Se desarrollará una mejor expresión de las emociones hacia el entorno y a su vez les ayudará a fortalecer una estructura de personalidad más flexible y moldeable a las variables de los contextos y de sí mismos.
  • Los progenitores lograrán ser más pacientes y empáticos a las necesidades de sus descendientes y a su vez lograrán reforzar positivamente a su hijo/a; siendo una guía que explica y comprende el proceder de sus hijos según situaciones que le ocurran.
  • Cultiva el sentido de pertenencia a partir de pensar en el otro, de pensar cómo mis acciones van a afectar a las demás personas. Es saludable pedir disculpas cuando estamos equivocados. Los errores son excelentes oportunidades de aprendizaje.
  • Son capaces de no aprender por imitación, sino con un sentido y capaces de acatar normas y reglas debido a que se conectan con el para qué sirve lo que el otro me dice y el trasfondo de lo que el otro me expresa, siendo capaces de comprender el rol educativo del establecimiento educacional en el que estén.
  • Mayor toma de decisión sin temor a los estándares sociales, haciendo lo que desean con una motivación personal y sin pasar a llevar a otros.
  • En el plano escolar ayuda a generar hábitos de estudio, de hacer responsable al niño en sus tareas, además de fomentar el respeto mutuo, disminuyendo la tasa de agresividad y Bullying. Lo mismo que para los adolescentes con el aumento del consumo de drogas y delincuencia.
  • El no juzgar en las reuniones familiares ayuda mucho a escuchar primero antes de interrogar, saber lo que está pasando con nuestros adolescentes y poder educarlos en situaciones cotidianas, previniendo incluso problemas como el abuso o el suicidio.
  • No hay que tapar estos temas en la familia y pensar que si no los hablamos no existen, todo lo contrario, hay que abrir el diálogo para que todos se sientan escuchados, educar y amar.
  • No existen ni los padres perfectos ni los hijos perfectos, pensemos en que sean felices, que le sirvan al mundo, que sean útiles y no sean educados desde el miedo.

Macarena Fischer Vásquez, psicóloga clínica infanto-juvenil

ps.mfischer@gmail.com

 

Adrián Aguilera, psicólogo

disciplinapositivatalca@gmail.com

Fan Page: Disciplina Positiva Talca

 

 

 

 

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