Taller para Padres

La pornografía como herramienta educativa

En muchos hogares no se habla de educación sexual entre padres e hijos, provocando que muchos de estos últimos deban informarse en Internet y especialmente a través de la pornografía. ¿Es perjudicial visualizar estos contenidos por parte de los adolescentes y cuáles son las recomendaciones para los adultos? Descúbrelo en la siguiente nota de Taller para Padres. 

Actualmente el consumo de Internet por parte de jóvenes del país es altísimo, y eso se evidencia en un estudio que elaboró The Economist en 2018 que indica que Chile es el país de la OCDE que lidera el ranking de los adolescentes que pasan más tiempo conectados a la web. Esto lleva consigo la disponibilidad de diversos contenidos, entre ellos la pornografía.

Y es que “la industria pornográfica ha sabido aprovechar la inmediatez de los móviles, amparada en la notoria mercantilización del sexo y la disponibilidad, sin precedentes, del acceso a contenido sexual explícito, consiguiendo suplir la necesidad humana del deseo sexual”, comenta Juan Carlos Aguilera, sexólogo matrón, máster en sexología, magíster en Política y Gestión en Educación y Diplomado en Ciencias de la Salud.

¿Es perjudicial visualizar estos contenidos?

Juan Carlos Aguilera
Juan Carlos Aguilera

“Algunos autores describen que por sí solo, el consumo de pornografía no resulta perjudicial en población adolescente y adulta, pero puede generar daños asociados a conductas de dependencia en pacientes que presentan en su historia de vida abuso infantil, agresiones o comportamientos narcisistas”, asegura el sexólogo talquino.

Para el profesional, la pornografía resultará dañina siempre y cuando sea el único medio de educación sexual, modelando sus actitudes sexuales y configurando su sexualidad, vale decir, que se adapte a los roles presentados de manera estereotipada: “Una desventaja de los modelos entregados en cierto tipo de porno es que consolida las relaciones sexuales generalizadas, que luego permanecen al establecer intimidad sexual con otros individuos, exponiéndose en algunos casos a presentar algún tipo de disfunciones sexuales”, agrega.

He ahí la importancia de la comunicación entre padres, madres a hijos e hijas, pues así podrán tener una mirada más personal sobre la temática: “Un joven más tímido, con una serie de complejos o temores –esperables durante la adolescencia- que presente dificultades en la comunicación interpersonal y que no tenga otras herramientas formales de educación sexual, forjará la idea de que solo observando pornografía logrará complacer la necesidad de satisfacer el deseo sexual y el deseo de ser querido”.

Educación sexual

“Se ha demostrado que la educación sexual en los establecimientos educacionales no es un factor influyente en el inicio de la actividad sexual y, por otro lado, no todas las familias abordan temas de contenido sexual con sus hijos, a pesar que es una demanda de los jóvenes”, contextualiza Juan Carlos. De esta manera, si los padres, el colegio, los amigos, no satisfacen la información, entonces queda abierta la puerta para que Internet llene este vacío.

Por lo mismo, los padres tienen la obligación de informarse y discutir con sus hijos sobre esto, fomentando la reflexión hacia los pros y contras que tiene el consumo de material pornográfico, e incorporándola como una estrategia de educación.

A modo de síntesis, el profesional menciona que es “necesario abordar la educación sexual como un valor, una oportunidad, una capacidad y un instrumento rehabilitador, así se logrará disminuir los embarazos no deseados y las cifras de portadores de VIH, entre otras infecciones de transmisión sexual”.

Tips para padres y madres

Respecto a cuál es la edad que se recomienda conversar con los hijos o hijas sobre sexualidad y cómo abordar estas temáticas, el especialista nos entrega seis consejos fundamentales:

  • La adolescencia es la etapa en la que se consolidan la mayor cantidad de actitudes sexuales, sin embargo, el trabajo debe comenzar de antes con unos padres informados y con actitud abierta respecto a estos temas.
  • Prohibir las fantasías sexuales o darle una connotación negativa, puede arrastrar al individuo en su vida adulta a tener complicaciones asociadas a baja del deseo, anorgasmia o eyaculación precoz.
  • El momento más apropiado para conversar sobre sexualidad es a partir del nacimiento, donde deben sentir que son amados, protegidos y cuidados por parte de su figura de apego, pues la sexualidad tiene un componente biológico, pero también psicológico, social y cultural.
  • La naturalidad para hablar estos temas debe estar acompañada de nuestras expresiones, ya que las contradicciones entre lo que el adulto dice y expresa en su rostro son fácilmente detectadas por las niñas y los niños.
  • Si no se sabe la respuesta ante la interrogante del joven, el adulto debe dar a conocer que no siempre se sabe todo y que puede haber otras instancias en la cual se pueda conversar con más información.

Las cosas por su nombre. Se debe ser directo, sin adornos u ocultamiento de datos.

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