Taller para Padres

“Desafíos al crecer”: REBELDÍA EN LA ADOLESCENCIA

Independientes, rebeldes, naturalmente contradictorios, impulsivos y empeñados en diferenciarse de cualquier adulto que se le ponga enfrente, son típicas características que podrían definir a más de algún adolescente, por no decir a la gran mayoría. Todos pasamos por esa etapa en la vida, y a más de alguno esas características les hará recordar sus años donde creía que nadie lograba comprenderlos. Una etapa en que los jóvenes no se sienten niños, pero tampoco adultos, y que cualquier situación o experiencia puede tener pequeños o grandes impactos en su diario vivir.

¿Cómo lograr convivir con ese joven que ansía encontrar su identidad? es más, ¿cómo lograr entenderse con él, teniendo en cuenta que tú eres el padre o la madre y que ante tus ojos aún es un niño?

Macarena Fischer, psicóloga clínica infantojuvenil, explicó que es fundamental enseñarles a los hijos todos los temas valóricos en la preadolescencia, para que cuando lleguen a la adolescencia sepan cómo enfrentarse a las diversas situaciones que la vida les pondrá en su camino.

“Lo ideal es que la adolescencia sea una etapa calmada y no de huracán tanto para el joven como para los padres. Sin embargo, pasa que si en la preadolescencia los niños tienen carencias, en la adolescencia se agrandan mucho más. Por eso los padres deben estar presentes para trabajar con ellos la seguridad y la contención, y así tener una adolescencia con menos factores de riesgo. Si eso no ocurre, en plena adolescencia el joven será mucho más resistente a desarrollar una relación de confianza con sus padres y se acercará mucho más a las relaciones problemáticas”.

También, la especialista comentó que hay ciertos errores que cometen los padres principalmente en la sobreprotección y la constante necesidad de estar alerta frente al adolescente.

 

  1. Imposición

“Es importante que los padres comprendan que desde la preadolescencia, es decir, desde los ocho o nueve años, comiencen a tener una comunicación más profunda con sus hijos e hijas, pues imponer las cosas no es la mejor opción. Es fundamental cambiar el swich de mirarlos como niño, ya que ellos se están desarrollando como personas. Deben darle opciones y es así comenzar a cultivar una relación entre padre e hijo menos impositiva y más de confianza”.

  1. Críticas

“En muchos casos los padres solo critican lo que hacen sus hijos, pero deben pensar que toda buena relación se genera desde la comunicación y el lenguaje. Si los papás intentan decir esa crítica desde otro punto de vista, buscando una forma más cercana combinada con autoridad, se puede lograr un mejor entendimiento por parte del adolescente”.

  1. Estar en constante alerta

“Ocurre que los padres no dejan que los adolescentes vivan su propias experiencias para que aprendan, pasa muy seguido que prácticamente les ponen una almohada a los niños o niñas para que no se caigan tan fuerte, es decir, es muy común ver a padres sobreprotectores que no dejan que sus hijos vivan sus aventuras y que aprendan de ellas”.

  1. Postura de desafío

“Es necesario dejar de lado la postura de desafío frente al adolescente, ya que la reacción de este será demostrarle lo contrario al adulto, en consecuencia existirá un constante enfrentamiento entre padres e hijos. En otras palabras, mientras más se le dice que no al joven, él más querrá hacerlo. En ese sentido el deber del padre o de la madre es explicar la conducta y consecuencia al cometer una acción, ejemplificando, quizás desde su experiencia cuando era joven, contándole qué le paso y tratando de acercarse al adolescente. Así, será mucho más afectivo el trato, sin necesidad de regaños y no por eso dejará de ser una autoridad”.

 

¿Hay padres que prefieren desarrollar una relación de confianza con sus hijos por el temor a perder la autoridad frente a ellos?

“Obviamente, muchos padres piensan que si desarrollan un lazo de confianza con sus hijos perderán la autoridad frente a ellos. Si bien, hay distintos tipos de padres, existen algunos que son más introvertidos en sus temas y prefieren no contar sus propias experiencias a sus hijos porque quizás no fueron buenas. Pero, todo padre quiere que sus hijos no repitan lo que ellos vivieron a esa edad, y tratan de ser diferentes a cómo fueron sus progenitores con ellos. Sin embargo, siguen un patrón, entonces cuando ocurre una situación de conflicto reaccionan de una manera automática siguiendo sus vivencias. Por ello, lo que aconsejamos en esos casos es que deben tratar de mantener la calma, sin gritar, sin imponer, y así no repetir las conductas pasadas”.

 

¿Dónde está la clave para una buena relación con un hijo adolescente?

“Si dejamos que los niños vivan sus experiencias, somos más cercanos a ellos, generamos una comunicación a base de respeto, el adolescente va a tener la confianza de contar sus pensamientos, sus vivencias, sus dudas e inquietudes.

En esa línea es importante que los padres entiendan que se debe guiar al joven, manteniendo un límite entre la autoridad, lo cercano y lo afectivo, y así convertirse en una persona confiable para el adolescente”.

 

VIVIENDO CON UN ADOLESCENTE

Adriana Rojas Alfaro (54) vive en San Javier, Maule y tiene cinco hijos, cuatro de ellos son mayores de 25 años. Pero Adriana aún no se olvida de criar pues la más pequeña de este clan tiene recién 15 años, Valentina, una adolescente.

Ya con todos sus hijos más grandes, Adriana, admitió que la adolescencia es una de las etapas más difíciles para los jóvenes y para los padres, pero luego de haber pasado por ella con cuatro hijos, esta quinta vez es un poco más fácil la tarea. “Aunque existen momentos en los cuales cuesta que nos entendamos, he aprendido a comprenderla, contenerla y apoyarla, y mi experiencia con mis otros hijos ha sido fundamental”, comentó.

Sin embargo, esta madre explicó que la principal y única dificultad con su hija adolescente es la comunicación. “En general es muy responsable y buena hija, pero cuando le pasa algo no habla conmigo, es muy introvertida y muchas veces no sé cómo ayudarla, pues desconozco sus problemas. Me imagino que debe ser por vergüenza, pero en esos momentos sus hermanas me ayudan. Con ellas tiene bastante confianza”.

 

¿Cuáles son los conflictos que tú como madre experimentas con tu hija adolescente?

“Los típicos conflictos que enfrento con ella tienen que ver con cosas más cotidianas, como por ejemplo los permisos, ya que le gusta salir mucho después de clases o los fines de semana, en ese aspecto tenemos nuestras diferencias. Otro conflicto se da respecto de las actividades familiares, pues no le gusta compartir mucho, por ejemplo, cuando tenemos visitas en casa, ella prefiere estar en su habitación. Esos dos son los principales problemas, ya que en el colegio le va excelente, y en la casa ayuda con los quehaceres”.

 

¿Cómo tratas de resolver esos conflictos con ella?

“Trato de hablar con ella, de hacerla sentir especial porque los adolescentes suelen ser más sensibles, así que la invito a tomar un helado y trato de saber cómo va el colegio, cómo se siente y si necesita algo. Cuando se equivoca no discutimos, pero sí intento que se dé cuenta de su error y así entienda que debe cambiar algunas actitudes”.

Si bien, la relación de Adriana con su hija de 15 años, no tiene mayores problemas de comunicación, según la psicóloga Fischer, es normal que los jóvenes en la etapa de la adolescencia, tiendan a volverse un poco más introvertidos, sin embargo, fue enfática en que hay que estar atento a las conductas de los hijos.

La especialista explicó que los adolescentes viven algunas situaciones que en cierto modo les cuesta sobrellevar. “Los principales conflictos que viven los adolescentes es que no se sienten escuchados o contenidos en la casa y buscan las respuestas entre sus pares. Entonces, si cometen algún error tienen el miedo de contarlo en la casa, y se lo cuenta a sus amigos, pero sus pares les aconsejarán qué hacer desde su misma mirada, copiándose las conductas y funcionamientos de emocionalidad”.

En esa línea, Macarena indicó cuál es el mejor consejo para los adolescentes. “Deben centrarse en el sentir de ellos mismos, ya que la mayoría sigue patrones, pero es necesario que busquen dentro de ellos y desde ahí escucharse y conocer qué es lo que quieren. Es importante que hagan el proceso de propia autoayuda, y además, ser empáticos con su familia”.

 

Recomendaciones para los padres o las madres que no han logrado cultivar una relación de confianza con sus hijos adolescentes:

Cambiar dinámica: Si como padre o madre está muy distante y enfocado en el trabajo para generar una estabilidad económica para su hijo, intente orientarse hacia el lado más afectivo, buscando la cercanía con el adolescente y trate de llegar a acuerdos positivo para que ambos cumplan propósitos en su relación.

  • Fusión Padres-Hijos: Es importante desarrollar tiempos de familia. Los padres deben preocuparse del tema afectivo en casa, de hacer cosas unidos y escucharse para desarrollar una contención familiar.
  • Olvidarse de las críticas o la comparación con otros adolescentes o hermanos, ya que cada hijo es único.

Preocuparse no solo del rendimiento escolar, también de la conducta de los jóvenes. Hay que darle la debida importancia a todo, es decir, desarrollar una preocupación general.

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