Taller para Padres

Taller para Padres – Comunicación parental

¡CÓMPLICES EN EL HUMOR Y EL AMOR!
Uno de los grandes temas en relación a padres e hijos es la comunicación. ¿Cómo poder cultivar y desarrollar un vínculo que vaya creciendo con los años y que tenga fuertes cimientos desde la niñez? Claramente es todo un desafío, por eso, este verano conversamos con dos profesionales de la psicología para entregarles las mejores recomendaciones al respecto.
Nos reunimos con Adrián Aguilera, psicólogo certificado en Disciplina Positiva en primera infancia y Disciplina Positiva para el salón de clases, director del sitio @Disciplina Positiva Talca (disciplinapositivatalca@gmail.com) y del Instituto Grupo Palermo Chile, además de la psicóloga chillaneja Lilian Fernández, especialista en psicología clínica (lilian.fernandez.vasquez@gmail.com) para abordar algunas preguntas que de seguro se están haciendo.
¿Cuál es la mejor manera de cultivar una buena comunicación con nuestros hijos?
Adrián: Muchas veces, durante los talleres que imparto con padres, maestros y familias surge la gran pregunta: ¿qué puedo hacer con mi hijo/a adolescente que no me escucha y siempre tenemos que pelearnos? En realidad, si el mismo papá o mamá se escuchara, podría darse cuenta que el pelear solo lleva a una trinchera de lucha donde cada bando está constantemente en un estrés familiar y personal. Una batalla en la infancia es una guerra en la adolescencia. Muchas veces creemos como padres que debemos imponer, exigir, juzgar, humillar o despreciar a nuestros hijos para que cambien, pero debemos hacer todo lo contrario. Podemos empezar por escuchar sin juzgar, probando esto, podemos guiar al niño a un pensamiento reflexivo sobre los sucesos del día a día.
Lilian: Para entender un poco la manera de relacionarnos con niños/adolescentes, debemos entender los cambios psicológicos que son biológicamente esperados según sus edades.
De los 5 a los 11 años, nos encontramos con la “tercera Infancia” donde se manifiesta la etapa de abrir sus conocimientos al mundo, con ello su pensamiento comienza a ser cada vez más flexible, siendo capaz de relacionar ideas y adquirir conceptos nuevos. Asimismo, la empatía adquiere un rol fundamental en esta etapa ya que con ello comienzan los lazos con sus pares.
De los 11 a los 16 años, comienza la adolescencia. Se vuelven más independientes a la vez que su cuerpo presenta cambios significativos, con ello querrán poner a prueba sus capacidades y forjarán una personalidad autónoma. El adolescente comienza a cuestionarlo todo, ya que su pensamiento lógico cobra relevancia, realizando sus propias hipótesis, pero a su vez son idealistas.
En la comunicación siempre será honesto hablar con ellos desde sus necesidades y estableciendo un contacto visual frente a frente. Además, la comunicación no verbal es fundamental ya que suelen ser muy intuitivos y preguntones, por lo que se debe tener una postura física acorde al comunicado verbalmente.
¿Cuáles son los beneficios de esa conexión?
Adrián: Nuestros padres nos enseñaron de la mejor manera posible, con lo que ellos aprendieron y descifraron durante su propia infancia, con pocas herramientas de conexión, y probablemente con mucha corrección mediante castigos o premios. Hoy en día estamos orientándonos, poco a poco, hacía una crianza más democrática, donde se espera que desarrollemos equidad, trabajo en equipo, conexión, amor y empatía dentro de hogar.
Lilian: Podemos construir una buena relación con nuestros hijos adolescentes pasando más tiempo juntos, cumpliendo promesas, bromeando y valorando sus esfuerzos y puntos fuertes.
En una buena relación, los adolescentes muestran respeto, tienen en cuenta nuestros sentimientos, confían en nosotros, se preocupan por nosotros y se interesan por nuestra vida. Por supuesto, todas las relaciones deben ser recíprocas. Por lo tanto, en una buena relación entre padres e hijos, también debemos mostrar respeto por los adolescentes, tener en cuenta sus sentimientos, confiar en ellos, preocuparse por su bienestar e interesarse en su vida, en sus hobbies.
¿Cuánto incide el humor?
Adrián: Mucho. Debemos aprender a escuchar más a nuestros hijos y no llenarlos tanto de palabras o sermones. Hay ejemplos del día que pueden ayudarte a conocer su opinión, qué les pasa o cómo se sienten frente a las cosas. Hay que validar sus emociones. Por eso, el humor es un muy buen aliado, ayuda a conectarnos más como familia, sobre todo en momentos que nos necesitamos, salir más seguido en familia, o simplemente tener citas individuales con cada uno de ellos (hijos). Es interesante cómo conocerás más de sus gustos y sentido de la vida.
Lilian: El humor debe ser siempre positivo y compartido. Teniendo esto claro podemos de todas maneras interactuar con nuestros adolescentes sin olvidar que las personas olvidamos lo que nos dicen, pero no olvidamos cómo nos hacen sentir, por lo tanto, en la etapa de desarrollo es importante que los adultos envíen un mensaje claro y positivo, para lograr una marca cognitiva que cultive la necesidad de volver por el mismo sentimiento placentero y a su vez ganamos terreno en la confianza que ellos tengan con el adulto significativo.
Por eso, conectarse con los hijos a través del humor nos da los siguientes beneficios: Respeto mutuo, comprensión de los sentimientos del otro (empatía), ser capaces de sentir confianza en el otro (entrega), sentir preocupación por el bienestar del otro y salir de sus zonas de confort para ir en ayuda y conocimiento del otro.

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