Taller para Padres

Padres Adolescentes

¡Mi hijo será papá! / ¡Mi hija será mamá!

De acuerdo a cifras del INE, entre los años 2005 y 2015, más de 10 mil adolescentes dieron a luz, lo que según este organismo público es un promedio que viene manteniéndose en las últimas décadas en nuestro país, lo que contrasta con las tasas específicas de fecundidad adolescente que han ido disminuyendo, 89,1 nacidos vivos por mil mujeres en 1963 a 40,6 en 2015. Pero más allá de las estadísticas, es fundamental que en tu rol de madre o padre sepas cómo reaccionar frente a una situación como esta. ¿Cómo reaccionarías si tu hijo (a) fuera papá o mamá siendo menor de edad?

Claudia Rodríguez, psicólogaSegún la psicóloga del Programa PPF Viviendo en Familia Chillán-Coihueco de la Protectora de la Infancia, Claudia Rodríguez, las causas asociadas al embarazo adolescente no planificado y/o a la paternidad precoz, se pueden vincular a la presencia de factores de riesgo individuales, familiares y de la comunidad, por lo que se hace necesario el análisis de esta problemática desde una perspectiva integral, cobrando gran importancia el rol que cumple la familia en la educación sexual y afectiva de nuestros adolescentes.

 ¿Es un tema habitual en las familias chilenas?

Así es, en consulta es habitual encontrarse con adultos que solicitan orientación sobre cómo abordar la sexualidad con sus hijos, desde edades tempranas hasta la misma adolescencia, evidenciando incomodidad y vergüenza respecto de estos temas. Debido a esto, muchas veces la sexualidad se convierte en un tema tabú, atribuyéndole connotaciones negativas, morbosas y de pecaminosidad, lo que es transmitido de manera trasgeneracional o más bien tatuado en nuestro ADN. Esto puede explicar, más adelante en la adultez, disfunciones sexuales y daño en la vinculación emocional y afectiva.

¿Qué otro factor incide en la paternidad prematura?

Es fundamental que como padres pensemos sobre cuán involucrados estamos en la crianza y en los estilos de liderazgo que ejercemos. Por ejemplo, asumiendo una paternidad negligente-desligada, donde es frecuente observar a jóvenes carentes en el plano afectivo, que no cuentan con la presencia, contención ni apoyo de una figura paterna, no obstante, en algunos casos, los padres se centran en cubrir estas carencias a través de lo material creyendo que de esta manera han logrado cumplir. Al contrario, siendo padres que ejercen un liderazgo de tipo autoritario, apreciando un marcado control y altísimo nivel de exigencia, donde los esfuerzos realizados por sus hijos nunca son suficientes, dan como consecuencia jóvenes con una autoestima descendida y dificultades en la autonomía, viéndose coartada la toma de decisiones y la configuración de la personalidad.

 ¿Cuánto influyen los pares?

Bien es sabido que la adolescencia es la etapa más compleja por la debemos transitar, cobrando gran importancia el grupo de pares y el grado de aceptación e integración a este, prevaleciendo conductas exploratorias tales como el consumo de alcohol, el uso de drogas y el inicio de la actividad sexual precoz.

¿De qué manera deben actuar los padres para el desarrollo de una sexualidad responsable en sus hijos?

Se ha mostrado que el involucramiento parental y/o de referentes significativos, actúan disminuyendo las conductas de riesgo de los jóvenes, al mostrar preocupación y constante supervisión, conocer dónde van y con quién se relacionan es fundamental, las prohibiciones sin una lógica para los adolescentes, se terminan convirtiendo en algo atractivo lo que es denominado en psicología como el síndrome Romeo y Julieta, por lo que el resultado final generalmente no siempre es el esperado.

Los padres tenemos la misión de ser modeladores y guías de nuestros hijos, transmitiendo valores, formas de establecer interacciones básicas basadas en el respeto y el amor, resolución de conflictos de manera acertada, así como educación en conductas de autocuidado y protección.

AUTOCUIDADO PARA NUESTROS HIJOS

Para Claudia, este debe comenzar en etapas tempranas del desarrollo. “Debemos enseñar a nuestros niños a conocer su propio cuerpo, enseñándoles lo valioso que este es y nombrando por su nombre los órganos sexuales, sin vergüenza. Así también, nunca exponer a los niños a demostraciones de afecto, como besos y abrazos, si no nacen de manera espontánea desde el niño, respetando los límites de cada uno. Evitemos entregar mensajes erróneos, transmitiendo que su cuerpo no les pertenece o forzándolos a manifestar sentimientos que no sienten.

Al ejercer una crianza respetuosa nuestros niños aprenderán a cuidar de sí mismos y sabrán pedir ayuda cuando se sientan incómodos ante situaciones que pudieran significar un riesgo para su bienestar.

De esta manera, criaremos niños seguros y autónomos, promoviendo con ello el desarrollo de una autoestima sana, lo que contribuirá positivamente en la conformación de la identidad y el desarrollo psicosexual en la adolescencia, donde la educación sexual no debe ser reducida al acto sexual “coito” por sí solo, ya que la afectividad adquiere un rol importante, así como también los conceptos valóricos: el respetar los sentimientos que posee cada persona, nunca sentirte obligado a hacer algo de lo cual no te sientes cómodo o seguro, ni que lo sexual sirva como moneda de cambio para demostrar amor”, asevera la profesional.

Entonces, hablar de sexualidad no es dar luz verde a una vida sexual activa

Por supuesto, no se debe confundir. Hablar de sexualidad prevendrá de un embarazo a temprana edad, el cual podría llegar a ser no deseado, por ello, es necesario informar a los jóvenes sobre los métodos anticonceptivos actuales como alternativas a las decisiones conscientes que se tomen acerca de este tema y que estos métodos no solo tienen el propósito de evitar un embarazo, sino también cumplen la función de protegernos de enfermedades de transmisión sexual, de las cuales no estamos exentos de contraer.

 ¿Cómo actuar frente a un hijo o hija que será padre o madre?

Para quienes ya son padres adolescentes o están en proceso de convertirse prontamente, es de vital importancia el apoyo que pueda brindar la familia y el círculo más cercano, orientándolos hacia una paternidad responsable y activa, y procurando no obstaculizar la participación de ambos padres en la crianza de este nuevo integrante de la familia.

La sexualidad es inherente al hombre y a todos los seres vivos, y si bien este tema es trabajado de forma extensa y acabada en los establecimientos educacionales, incluyéndolos en los planes y programas dispuestos desde el Ministerio de Educación, somos los adultos más cercanos y significativos los llamados a reforzar y darle la importancia que merece desde la sinceridad, la apertura mental a las nuevas generaciones y la confianza, pero, por sobre todo, hacerlo con amor.

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