Taller para Padres

Comunicación entre los padres: Aciertos, errores y cómo mejorar para lograr una correcta crianza de los hijos

¿Sería más fácil que al momento de tener un hijo este viniera con un manual de instrucciones? Quizás ayudaría en la crianza. Sin embargo, no es así. Y es que ser padres es un largo camino para recorrer con aciertos y errores, donde el pilar fundamental es la comunicación con los hijos, sin olvidar que la comunicación entre los padres también tiene que ser protagonista.

Debe existir una comunicación permanente, fluida y transparente, así lo explicó María José Caroca, psicóloga clínica de Linares. “Es importante considerar las emociones de cada uno respecto del proceso de crianza y las expectativas que tiene cada uno respecto de sí mismos como figuras parentales y también respecto de las expectativas que tienen con sus hijos”.

Desde el enfoque psicológico, Caroca indicó que existen dos acciones que son fundamentales en la comunicación entre padres. La primera es una conversación constante sobre los hijos y las hijas. “En cada una de las etapas de crianza va a ser necesario que tengan claridad de cómo van a ir resolviendo los desafíos y así definir un estilo de crianza común”.

Por otro lado, la segunda acción es conocer las perspectivas de crianza de cada uno. “Es fundamental que tengan conocimiento de las historias de crianza de cada uno. Así les ayudará a comprender desde dónde se están posicionando cada uno para la crianza de sus hijos, comprender sus diferencias, de dónde vienen y disponerse, ante la toma de decisiones, a generar consensos”.

Al estar presente los dos puntos anteriores según la psicóloga, los padres deberían actuar unidos de tal forma que los niños lo perciban.

 

Errores en la comunicación entre padres

Pero como se indica al comienzo, en la crianza también se comenten errores. Estos parten en la ausencia de las dos acciones fundamentales que explicó la especialista.

“El principal error que he visto entre los padres, es que no tienen claridad en algunos acuerdos para la crianza y que son discutidos frente a los hijos y las hijas”.

Otro error común es no conversar sobre los hijos y las hijas, salvo para temas puntuales. A lo que se suman, según comentó María José, una estructura de roles rígidos siendo la madre quien se encarga del rol de crianza cotidiana y el padre participa cuando se trata de lo normativo.

“Uno se convierte en un “receptor de quejas”, en la figura normativa y estricta, generando una mayor distancia afectiva en su relación. Y el otro es probable que pierda autoridad frente al niño o niña, siéndole más difícil el establecimiento de límites, pero siendo percibida como una figura más cercana y afectiva al no ser quien sancione o regañe”.

 

¿Cómo afecta una mala comunicación de los padres en los hijos?

Caroca estableció que, por una parte, una mala comunicación provoca confusión en los hijos, ya que ellos no lograrían determinar qué normas son las que corresponde acatar como tampoco reconocer cuál figura es de mayor confianza. Entonces, los niños seleccionarían qué elegir de cada uno de sus padres.

“Por ejemplo, si uno es más permisivo recurrirá a este, aunque existan riesgos ante ciertas situaciones, porque los niños y adolescentes no van a medir necesariamente los riesgos, y por eso es por lo que los padres son responsables de la protección”.

Por otra parte, a la confusión se suma la dificultad sobre la toma de decisiones. “Como han percibido desde temprana edad las diferencias entre sus padres, ellos incorporan dichas diferencias, dificultando la resolución del conflicto de los niños y las niñas, es decir, no serían capaces de tomar decisiones provocándoles inseguridad”.

Por último, la psicóloga indicó que se van fortaleciendo relaciones de confianza divididas. “Se acercan más a uno de los padres, excluyendo en ocasiones al otro, lo que impide que tanto hijos como hijas accedan al mundo afectivo que le pueden ofrecer ambos padres”.

 

Recomendaciones para los padres

  • Conversar acerca de los hijos y las hijas de manera íntima, acerca de situaciones actuales a las que se enfrentan y proyectándose a posibles situaciones futuras, de manera que ambos se mantengan al tanto de todo lo que tenga que ver con los niños.
  • Hablar sobre sus propias experiencias, para conocer y comprender estilos de crianza de cada uno. Es absolutamente normal tener diferentes, ya que todos tenemos historias de vida diferentes.
  • Lo importante es lograr tomar decisiones conjuntas, de acuerdo con lo que consideren mejor para sus hijos e hijas.
  • Observar y conocer a sus hijos, reconociendo lo que necesitan de ellos.
  • Cuando existan diferencias llegar a consensos que sean beneficiosos. Es importante que los acuerdos se tomen antes de ser mostrados a los hijos y que se conversen de manera privada.
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