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Consuelo Corta Bucarey, Gerente Nacional de Korta Wines

Desde pequeña le gustó adentrarse en temas que tradicionalmente estaban reservados para varones. De hecho, fue su entorno familiar el que la curtió para compartir en los juegos de infancia con sus hermanos y más tarde seguir la huella empresarial de su padre, Francisco, lo que luego en el ámbito profesional le ha permitido desenvolverse con solvencia en un mundo que hasta hace poco era solo para ellos, y en que había pocas mujeres que osaran incursionar.

Consuelo Corta Bucarey es de aquellas mujeres, que se involucra con los proyectos, y que al hacerlo les entrega pasión sin perder de vista el pragmatismo para llevarlos a buen puerto. No desconoce que en el éxito de los desafíos logrados, está un poco la palabra amiga que le dejó su padre, la voz siempre presente de su madre, y la compañía de sus hermanos, con quienes “de chica” aprendió a desempeñarse en áreas que eran más propias de hombres que de féminas.

Esto la ha llevado a situarse, silenciosamente, como una mujer y figura relevante en el ámbito empresarial de la provincia de Curicó, en la parte norte de la región del Maule, encabezando una serie de iniciativas empresariales aunque son un par de ellas las que más le apasionan. Es en torno a la vitivinicultura que Consuelo, desde un tiempo, viene desplegando sus conocimientos como ingeniera comercial, y los ha fundido con el amor por el campo, la tierra y la vid.

Desde la curtiembre

“Me gusta, me fascina, lo que hemos ido logrando; creo que son pasos que no han sido fáciles de dar, pero que, como toda buena tierra, como toda buena parra, ha comenzado a dar sus frutos, y eso nos tiene contentos y con muchas ganas, con muchas ideas de seguir avanzando en lo que nos hemos propuesto”, reconoce Consuelo Corta, al realizar un balance del giro que, junto a sus hermanos y su madre, le dieron a la empresa cuando se asomaba la década del 90.

Su padre, su familia, formó una empresa en torno a una curtiembre, sin embargo, hoy todo o casi todo, gira en torno al agro, a la fruta, al vino, ¿cómo se produce ese cambio?

La curtiembre era el inicio de todo para la familia, pero mi papá (Francisco Corta Gurruchaga) ya había comenzado a mirar hace rato el campo, la tierra, y en algún momento se le da la posibilidad de comprar algunas hectáreas, y así lo hace. Creo un poco que ese es el inicio de este cambio hacia lo que hoy estamos.

¿Y cómo se van introduciendo en el ámbito agrícola?

Empezamos con el rubro agrícola luego que mi padre decidiera entregar y dividir las empresas para cada uno, con mis hermanos: Francisco, mi hermano mayor se hace cargo de la curtiembre, mientras que José Luis ve que la agroindustria pudiera tener éxito, y compramos un terreno en Zapallar (de Curicó) para producir cereza marrasquino para exportación.

Así se crea una nueva empresa denominada Frutas de Curicó, orientada 100 por ciento al área frutícola. Luego nace Korta Frut dedicada a la producción de cerezas y años después se diversificó a ciruelas, uva vinífera y avellanas.

Más tarde a mi papá le ofrecen un terreno en Sagrada Familia, en que mi hermano chico, Pablo, propone un proyecto que coincide con un sueño de mi padre de hacer vino, buen vino, y de exportar.

En Sagrada Familia

¿Cuáles fueron los siguientes pasos que vinieron?

Bueno, se compra este terreno, cerca de 150 hectáreas para hacer esta viña, nos asesoramos bien, se plantó una buena cantidad de variedades, se construyó una bodega, y partimos de esa manera, como familia, porque eran mis hermanos y mi padre quienes estaban más involucrados en este tema. De esa forma, nace Bodega y Viñedos Korta Bucarey, con el objetivo de producir vinos chilenos de exportación. Yo por mi parte andaba principalmente en otros proyectos como ingeniera comercial.

¿Y cuándo es que usted comienza a involucrarse en lo agrícola, en lo del vino?

Es en el 2000 cuando fallece mi padre, que mis hermanos me dicen ‘vente a trabajar con nosotros’ por lo que me hago cargo de la curtiembre, y Francisco se mete un poco más en la viña; es en el 2012 que decidimos vender la curtiembre, me quedo libre, y me empiezo a meter en lo agrícola, en la bodega, en el vino, haciéndome cargo del mercado nacional, y en específico abrir mercado, porque teníamos cero mercado aquí en Chile.

Momentos difíciles

En el 2012 se vende la curtiembre, ¿tiene que haber sido un momento muy difícil para la familia?

Sí, sin duda, fue un momento muy duro para todos; fue como que mi padre hubiese muerto por segunda vez, fue una decisión súper difícil especialmente en lo sentimental, en lo que significaba la curtiembre. Fue muy complejo para mí porque me correspondió llevar adelante las negociaciones durante 2 años, y muy doloroso para mi madre, que la había formado con mi padre, trabajando ambos palmo a palmo, de sol a sol.

Por ello fue muy difícil tomar la decisión, incluso cuando íbamos a la notaria a firmar la promesa de compraventa, que fue un 08 de noviembre, fecha de cumpleaños de mi padre, con mi madre íbamos llorando; y luego cuando firmamos la venta también fue una fecha especial, un 20 de abril, fecha en que unos años antes murió mi padre.

¿Su padre entonces, a su juicio, siempre les ha acompañado?, por ejemplo, en este tipo de decisiones

Sí, siempre me ha acompañado; cuando necesito un consejo para una decisión importante, siempre ha estado presente mi padre; y cuando le pido un consejo siempre he sentido que me ha dado la mejor orientación, que me ayuda desde arriba, y sin duda que mi papá estuvo presente en esos momentos en que se cerraba una etapa, y se abría otra, ambas muy importantes para nuestra familia.

Cambio de chip

¿Y tras la venta de la curtiembre viene una nueva etapa?

Quedé en condiciones de hacerme cargo, de meterme un poco más al mundo vitivinícola. Costó, porque fue difícil en lo sentimental, pero había que ponerse a trabajar, había que cambiar el chip, y así lo hicimos, y comenzamos a caminar en una nueva etapa, en la que creo hemos hecho un súper buen trabajo, junto a mi equipo, César Valenzuela y Marco Rodríguez, con quienes hemos logrado súper buenos resultados.

De ello no hay duda. ¿Cómo se logra introducir el apellido Corta, los vinos Corta, en un ámbito rodeado de gigantes vitivinícolas?

Con harto trabajo, y plateándonos otras estrategias de marketing, diferentes a la tradicional, y siempre basándonos en los conceptos de Calidad, y la relación Precio-Calidad, lo que nos ha permitido aparecer en el mercado nacional, y a la vez estar hoy en cerca de 10 países con nuestros vinos.

Para ello nos fuimos a tiendas especializadas, comenzamos a abrir mercado en todo Chile, y hoy estamos en restaurantes, otros puntos nos están conociendo, estamos con catas, y en suma estamos en aquellos lugares en que se nos exija calidad, y precio – calidad.

¿Qué ha sido más difícil, el mercado nacional o salir del país?

Paradójicamente en el mercado internacional es más fácil. En China comenzamos abriendo el mercado, apostamos a China, y nos ha ido muy bien, más aún porque después pasamos a Estados Unidos, Brasil, Bélgica y a unos 10 países más.

En todo caso en el mercado nacional, también hemos tenido logros que nos tienen súper contentos. Estamos en las 4 mil 500 cajas, lo que es bastante bueno para lo que hemos hecho, con pocos recursos, en que hemos ido creciendo, paulatinamente, pero creciendo, gracias a una estrategia diferente.

Mundo de hombres

Consuelo, usted, ¿cómo se ha sentido en un mundo, el del vino, que se califica como para hombres?

Lo que pasa es que siempre he vivido en un mundo de hombres (sonríe). Crecí entre hermanos, mi papá, mis hijos son varones, y me encanta, me siento cómoda, mejor en el mundo de los hombres, me encantan sus temas, sus códigos, sus conversaciones, el fútbol, la empresa, y todo ese tipo de áreas en que las mujeres tenemos muchas veces otra mirada.

Entonces, ¿para usted no fue difícil “ambientarse” al campo, a las bodegas?

No fue difícil, para nada. Crecí en medio de los juegos y peleas de hombres, y cuando estaba a cargo de la curtiembre estaba a cargo de 150 hombres, y, por el contrario, me era más fácil trabajar, más simple, trabajar con hombres.

Desafíos y metas

Las metas se han ido cumpliendo, ¿cuáles son sus próximos desafíos?

Seguir avanzando en el mercado nacional, llegar a ser una viña conocida e importante, llegar a una cierta cantidad de cajas (vendidas) en el mercado nacional.

Y en lo personal, creo estar en uno de los minutos más felices de mi vida, feliz con conmigo misma, en que soy una persona independiente, no le tengo que pedir permiso a nadie, mis hijos se fueron de la casa para desarrollar sus proyectos, lo que me permite avanzar, crecer, hacer cosas y conjugar mi vida con esta pasión, con Korta Wine que me tiene fascinada.

Valle de Sagrada Familia

Y dentro de esos desafíos, ¿nace allí este nuevo proyecto, generar el Valle de Sagrada Familia?

Sí, un poco nace de este minuto, en que quiero hacer cosas, y en que está el momento y las condiciones para hacerlo. Allí, en Sagrada Familia, nos fuimos dando cuenta de la calidad de los vinos nacidos en esa tierra, y nos percatamos que no estaban llevando consigo denominación de origen (DO).

Eso nos llevó a potenciar nuestros vinos de esa zona, a reconocer su origen, y así fuimos generando el concepto de Valle de Sagrada Familia, que es a lo cual estamos hoy abocados, a destacar la DO de Sagrada Familia, destacar este especial valle, lo que allí se produce, y no solo en cuanto a vinos.

¿No solo está orientado a fortalecer el vino?

No. Lo que queremos es potenciar lo especial del este valle, de lo que allí se produce, el vino por supuesto, pero también sus cualidades ecoturísticas, con la idea que se conozca a nivel mundial. Claro que actualmente falta por caminar en este sentido, en generar infraestructura, pero creemos que están las condiciones y las cualidades del valle.

Con solo decir que 15 viñas que se reconocen como del Valle de Curicó, poseen tierras en Sagrada Familia, y eso es lo que queremos aprovechar, no como una competencia de valles o de rutas, sino como un complemento, lo que es bueno para la zona y la provincia. Y en eso estamos en lo puntual.

De largo aliento

Pero, es un proyecto de largo aliento…

Sí, lo sabemos, pero estamos felices con lo que ya estamos logrando en los primeros pasos de la iniciativa: ya logramos celebrar el primer “Día Nacional de Vino”, en Sagrada Familia; ya celebramos la primera Fiesta de los espumantes y vinos de temporada en la plaza de Sagrada Familia, y todo con muy buena aceptación de la comunidad y de los productores de la zona, más el apoyo irrestricto que hemos tenido de parte del alcalde Martín Arriagada.

¿Vienen sorpresas para este año?

Vienen cosas bien entretenidas, tanto como Korta Wine, y también como Valle de Sagrada Familia. Queremos desarrollar actividades de envergadura para la gente y también para fortalecer las cualidades de lo que acá tenemos, en concreto, se vienen cosas bien entretenidas para este año.

Corta o Korta

¿Viñedos Corta, o Korta Wine? El padre de Consuelo, Francisco Corta, posee raíces hispanas. El apellido, a inicios de los años del 1900 antes de arribar a Chile, lo hace como Korta, de origen vasco. Fue al ingreso a nuestro país, cuando se chileniza, y pasa a transformarse en Corta. “Como todo buen vino debe su calidad a sus raíces, y eso lo que se ha querido hacer, volver a las raíces, por ello nuestro producto ha recuperado la K”, contó esta ingeniera comercial y empresaria curicana.

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