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Realidad País. ¡Los riesgos de la automedicación!

¿Cuántas veces no hemos consumido algún medicamento porque nos “dijeron” que era bueno para alguna afección?, o simplemente lo hemos buscado en Google para conocer sus propiedades y lo hemos utilizado. Seguramente la mayoría contestará con un sí. Y es que el problema de la automedicación es una realidad socialmente aceptada en nuestro país, con una transversalidad que afecta a todos los grupos etarios.

Hay que partir por lo básico. No se puede olvidar que un medicamento es un preparado farmacéutico constituido por un principio activo que provoca un efecto en el organismo (fármaco) y sus excipientes (sustancias inertes).

Felipe Huepe, químico farmaceútico
Felipe Huepe, químico farmaceútico

Según el Químico Farmacéutico Felipe Huepe, los medicamentos, después de la aplicación de un método diagnóstico adecuado, permiten la prevención, curación, atenuación y tratamiento de las enfermedades y sus síntomas. Sin embargo, cuando estos se utilizan de manera inapropiada se convierten en una amenaza para la salud individual y colectiva, derivado de su falta de efecto, toxicidad o efectos no previstos y que van más allá de una relación riesgo/beneficio adecuada.

“Tradicionalmente los efectos de un medicamento pueden clasificarse principalmente como efectos deseados (los que se buscan), efectos adversos (pueden alterar el bienestar del individuo) y efectos tóxicos (cuando son suministrados en altas dosis, superiores a las recomendadas para el tratamiento de distintas enfermedades, lo que puede traer como consecuencia un estado de gravedad). Estos tres efectos, son los que definen la importancia de que el uso de estos productos sea bajo la supervisión de un profesional de la salud”, asegura el profesional.

“Por si acaso”

El consumo de medicamentos es cada vez más alto. A diario los pacientes acuden a las farmacias en busca de medicamentos que muchas veces no son necesarios. “Para botiquín”, “por si acaso”, “me puede servir”, “lo uso de vez en cuando”, son algunas de las frases más comunes.

Felipe Huepe señala que “las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) muestran que en el mundo más del 50 % de todos los medicamentos se recetan, se dispensan o se venden en forma inadecuada. Al mismo tiempo, alrededor de un tercio de la población mundial carece de acceso a medicamentos esenciales y el 50 % de los pacientes los toman de forma incorrecta. Es por lo anterior, que el uso de medicamentos debe ser supervisado por su médico o Químico Farmacéutico, quienes deben entregar la información necesaria sobre el correcto uso y la necesidad o no de utilizarlos”, asevera.

En nuestro país, los únicos lugares autorizados para la venta de medicamentos son las farmacias comunitarias y, para algunos medicamentos, los almacenes farmacéuticos, debidamente autorizados por la SEREMI de Salud correspondiente al lugar de su ubicación. “Los medicamentos, sean de venta libre (sin receta) o de venta bajo receta profesional no pueden ser dispensados (entregados, vendidos) en lugares que no estén autorizados para estos fines por la SEREMI de Salud respectiva a la ubicación del establecimiento. Por lo anterior, no se deben adquirir medicamentos por Internet, en el comercio ambulante, ferias libres o cualquier otro establecimiento que no corresponda a los autorizados, ya que son lugares en donde el almacenamiento de estos productos es totalmente desconocido y se incentiva el uso indiscriminado y sin supervisión de un profesional”, enfatiza.

“La automedicación es resultado de la sociedad que hemos construido”

Dr. Andrés Rubilar
Dr. Andrés Rubilar

Para el Dr. Andrés Rubilar, director médico de Clínica Chillán, el tema de la automedicación pasa por varias aristas. Por un lado, considera que desde el punto de vista cultural vivimos en una sociedad donde “nos recomendamos” fármacos para solucionar rápidamente afecciones parecidas. “Es un tema que viene de nuestros abuelos, pensamos que lo que le hizo bien a alguien cercano, con toda seguridad nos hará bien a nosotros”, señala. Asimismo, el facultativo considera que las redes sociales es otra instancia donde tomamos conceptos erróneos respecto del correcto consumo de los fármacos en su tipo, dosis y tiempo. “Finalmente, todo pasa por una decisión personal de creer tener la verdad sobre la utilización de elementos externos (agentes químicos), sin medir el grado en que involucramos nuestra salud sin supervisión médica”.

“Más que pensar en los riesgos, en lo primero que pienso es en el autocuidado y la educación en automedicación”

Es lo que afirma la Dra. Cinthia Dib Venturelli, Director Médico Clínica Los Andes S.A., Los Ángeles. “La OMS ve en la automedicación responsable una fórmula válida de atención en salud en las sociedades desarrolladas. Por lo anterior, la ley de fármacos permite la venta de muchos antiinflamatorios, analgésicos y otros, pero también limita la venta de medicamentos como los antibióticos a venta exclusiva con receta médica. Por ejemplo el Paracetamol, que no necesita receta médica, prácticamente toda la población conoce que este medicamento baja la fiebre y el dolor de cabeza, pero no saben que tiene una dosis máxima para evitar riesgos de intoxicación que pueden ser fatales”, señala.

Dra. Cinthia Dib
Dra. Cinthia Dib

En nuestra sociedad  la automedicación se origina por recomendaciones de un tercero, por haberlo buscado en la web, pedirlo en la farmacia o comprarlo en una feria libre. Lo que expone a aquel que se automedica a riesgos de efectos adversos o intoxicación que él mismo desconoce, aún más en aquellos que reciben algún tratamiento por alguna patología crónica ya que también existen interacciones desfavorables entre algunos medicamentos.

“En nuestro lenguaje la palabra más usada es “remedio”, por lo que para muchos pudiera parecer que un remedio siempre servirá para curar, nunca para lo contrario. Los riesgos de la automedicación son reales y pueden minimizarse con una buena información o educación en relación al uso de estos productos. Al mismo tiempo en una sociedad donde las horas de atención médica no son suficientes, se evitan consultas por situaciones que pueden ser manejadas con el autocuidado.

Los mayores riesgos en la automedicación está en el grupo de adultos mayores, porque ellos tienen necesidad de tratar dolores y mejorar su capacidad física, mantenerse vigentes, entonces la Internet o entre ellos mismos recomiendan productos para “mantener la juventud”, como antioxidantes, oligoelementos, “productos naturales” que muchas veces agregan a otras terapias que reciben en forma crónica, lo que puede producir interacciones desfavorables entre estos productos.

La prevención de la automedicación indiscriminada es responsabilidad de todos, no solo de aquellos que trabajamos en salud, los medios, las redes sociales pudieran ser un gran aporte a la educación de nuestra población en este tema”, finaliza la Dra. Dib.

Los roles que debemos respetar

Felipe Huepe acota que en este punto hay dos roles muy claros, el del paciente y el del farmacéutico. En cuanto al primero, este debe ser capaz de:

  • Reconocer los síntomas que se deben tratar;
  • Determinar que está en condiciones apropiadas para la automedicación;
  • Elegir un producto de automedicación adecuado;
  • Seguir las instrucciones para el uso del producto descritas en su rotulado y folleto de información.

Por su parte, el farmacéutico tiene una importante responsabilidad en su control, ya que es el único profesional que podría intervenir en ella de manera directa. Así cada persona podrá ver en el farmacéutico un consejero y educador, que lo apoyará en el restablecimiento y cuidado de su salud. Respecto de la automedicación el farmacéutico tiene las siguientes funciones:

  • Proporcionar asesoría objetiva sobre la automedicación y los medicamentos de venta directa que están disponibles para ello.
  • Informar acerca de las posibles interacciones o contraindicaciones de un medicamento; así como verificar que la dosis y presentación seleccionadas sean las correctas.
  • Comunicar al usuario respecto de los posibles efectos adversos que pueden presentarse al emplear el medicamento y qué situaciones requerirían asistencia médica.
  • Recomendar la asesoría médica si el paciente reconoce que la automedicación no es apropiada, por persistencia o agravamiento de los síntomas o por la presentación de efectos no deseados.
  • Incentivar al paciente a leer cuidadosamente el rotulado y folleto de información del producto, para obtener consejos útiles y reconocer las circunstancias cuando la automedicación es o no haya sido apropiada
  • Alentar al público a considerar los medicamentos como productos especiales que deben ser almacenados y utilizados racionalmente y, para tal propósito, no tomar ninguna acción que pueda alentar a las personas a comprar un medicamento en cantidades excesivas.
  • Reconocer y reforzar la distinción entre medicamentos con prescripción y aquellos que no la requieren (medicamentos de venta directa) y asegurarse de que las personas que utilizan la automedicación estén bien informadas y protegidas de los posibles riesgos o efectos negativos a largo plazo.

Tipos de automedicación

En este aspecto, desde el punto de vista de la medicina, se habla de autoconsumo responsable (utilizando la información correcta y conociendo a cabalidad los efectos secundarios) y de autoconsumo irresponsable (rápido, económico y sin prescripción médica). “Los medicamentos más consumidos por la población chilena son los antibióticos (los que generan una multirresistencia en las bacterias y perjudican la salud), los antiinflamatorios (que no pueden ser consumidos por más de tres días ya que podrían ocasionar un daño al estómago (gastritis o úlcera) o daño renal (que puede ocasionar una diálisis). También tenemos lo que ocurre con las benzodiacepinas (medicamentos psicotrópicos con efectos sedantes, hipnóticos, ansiolíticos, anticonvulsivos, amnésicos y miorrelajantes), que al aumentar indiscriminadamente las dosis produce un compromiso de conciencia y eso determina un actuar irresponsable, al alterar mi cognición y mi capacidad de reacción”, asevera el Dr. Rubilar.

¿Por qué Chile es un país con una elevada automedicación?

“Los medicamentos son sustancias externas al organismo, presentando un peligro para la salud de quienes abusan de ellos. Esto se puede deber a una baja percepción del riesgo, ya que las personas suelen relacionarlos a una solución, pues su nombre lo dice: remedio, y no a un problema. Ante esto, es que generalmente los consumidores compran para solucionar de manera rápida sus problemas de dolor, alergias, etc. La dificultad y costos asociados a una consulta médica previa, hace que se prefiera ir de lleno a la farmacia antes que pasar por una consulta médica”, asegura y agrega “a diario, se reciben consultas que muchas veces no requieren medicamentos, sin embargo, los clientes insisten en que se les recomiende algo para sus problemas. En algunos casos, la tolerancia al dolor es baja, y se busca soluciones rápidas a través de los medicamentos. Manchas en la piel o alergias que muchas veces no requieren medicamentos, sino dejar pasar unos días, no son alternativas viables para los clientes. El uso de antibióticos (Amoxicilina) en resfríos comunes o dolor de garganta, son motivo de consulta a diario, no siendo estos efectivos en estos cuadros, a no ser que sea un cuadro infeccioso bacteriano y  que debe ser evaluado por un médico.

En Chile, la automedicación es un problema de preocupación sanitaria, ya que esa conducta tiene riesgos que pueden ser muy peligrosos para la población: presentar una reacción adversa; que el tratamiento sea ineficaz para su dolencia; enmascarar u ocultar la enfermedad que verdaderamente padece o provocar la muerte y generar resistencia en el caso de los antibióticos, por nombrar algunos efectos”, detalla Huepe.

¿Qué dice la Ley de Fármacos?

Con el fin de propender el uso racional de los medicamentos, la Ley de Fármacos indica que todas las recetas deberán incluir, en el pie de páginas, alguna de las siguientes leyendas: “No se automedique. Siempre consulte a su Médico o Químico Farmacéutico”. “El medicamento prescrito puede ser intercambiado por otro, en caso de existir un producto bioequivalente”. “Todos los medicamentos pueden producir efectos adversos, aunque no todas las personas los sufran. Lea el folleto de información al paciente, en especial las contraindicaciones y los posibles efectos adversos”.

“Ahora bien, esto es lo único que dice al respecto y acá hago una crítica, ya que lamentablemente la Ley de Fármacos NO contribuye al uso racional de fármacos. Es permisiva en cuanto a la venta de medicamentos en Góndolas y en establecimientos como supermercados. Poner a libre disposición de los usuarios los medicamentos, es un riesgo muy alto, considerando que el uso de medicamentos ya es alto. El riesgo de intoxicaciones por fármacos aumenta considerablemente”, manifiesta el Químico Farmacéutico.

¿Cuál es la responsabilidad de quienes trabajan en la salud?

En relación a este punto, el director médico de Clínica Chillán, aseguró que Chile tiene una de los índices más grandes de número de farmacias por habitantes, lo que refleja un negocio que debería ser regulado. “No estoy en contra de que exista, porque cabe el tema de que somos una sociedad que está regida por la oferta y la demanda, por un modelo económico que ha hecho un cruce transversal en nuestras vidas, pero deberíamos preocuparnos de hacer efectiva una política para disminuir el consumo de fármacos, con restricciones en su venta y un control más estricto en la receta, donde lo que se prescribe quede documentado, tal como sucede en países más desarrollados, retirando la receta e inscribiendo lo que se le prescribió al paciente para que las farmacias sepan cuando este está en un límite de su prescripción. Todo con el objetivo de cuidar la salud de la población”.

Auscultación profunda

De todas maneras, el Dr. Rubilar apuntó a la raíz del tema. “Esta sociedad cultiva el individualismo, la presión del éxito inmediato, lo que hace que se genere estrés y tengamos una población en depresión, dependientes de fármacos para vivir y mantener un equilibrio en la calidad de vida, sin contar muchas veces con las redes de apoyo suficientes, vale decir, familia y amigos. Lo anterior, trae como consecuencia el uso irracional de medicamentos que actúan directo en el sistema nervioso (benzodiacepinas, ansiolíticos) que pueden generar problemas cognitivos y mentales. Esto lo menciono porque  a pesar de que son con receta retenida, igualmente se adquieren en diferentes lugares como el persa”, argumenta.

Además, dice que médicos y pacientes “debemos comprometernos en hacer de la salud, algo más amplio que solo recetar y consumir medicamentos. Hay que construir una sociedad más feliz, donde adhiramos a una mejor calidad de vida, en lo laboral y en lo familiar. La respuesta no solo está en la salud sino en la sociedad. Como seres humanos estamos somatizando los dolores emocionales y la solución no solo va en consumir tal o cual medicamento, sino también en contar con el tratamiento, la terapia y la guía adecuada.

Finalmente, quiero hacer un llamado a ser responsables con los medicamentos y las dosis que los médicos prescriben a los pacientes, ya que eso ayudará a que sus efectos sean los esperables y no tengamos problemas de salud que el día de mañana tengamos que lamentar”, concluyó.

Estadísticas alarmantes y recomendaciones

La Encuesta Nacional de Medicamentos 2017 arrojó que el 58 % de los chilenos consume a lo menos un medicamento al día, porcentaje que aumentó en cinco puntos respecto de la misma medición de 2010, cuando alcanzó 53 %. De ese grupo, el consumo lo lideran mayoritariamente las mujeres, con 68 %, versus los hombres, con 47 %. El grupo etario que concentra el uso corresponde a los mayores de 65 años. No obstante, jóvenes y adultos también registran una alta ingesta.

El mismo sondeo muestra que el 13 % de los consultados presenta lo que se denomina como “polifarmacia”, es decir, el consumo de cinco o más fármacos. En este apartado, también son las mujeres las que lideran las cifras, y el grupo de adultos mayores concentra el uso.

El análisis incluyó, además, un cuestionario en el que se preguntó cómo fueron adquiridos los medicamentos y quién los recetó. Respecto de este último punto, 66 % dijo haberlos obtenido a través de un médico general, 20 % a través de un psiquiatra y 6,2 % reveló haber sido él mismo quien se indicó el medicamento, entre otros orígenes.

Frente a la consulta de dónde obtuvo el remedio, 65,2 % dijo haberlo conseguido en el consultorio, hospital o red de salud pública, mientras que 30,4 % reveló que lo compró en una farmacia de manera particular. En tanto, 1 % admitió haber adquirido sus fármacos en ferias libres o en la calle, lo que está prohibido.

Ante este escenario, Felipe Huepe realizó una serie de recomendaciones para la comunidad, con el objetivo de crear conciencia sobre la grave realidad que representa la automedicación indiscriminada.

Entre las sugerencias están:

  • Cumplir los tratamientos indicados por el médico.
  • No usar antibióticos sin prescripción y no utilizar aquellos que han sobrado a un tratamiento.
  • Ante cualquier duda, consultar a su químico farmacéutico.
  • No recomendar medicamentos para casos supuestamente iguales. El efecto de un fármaco puede variar de un paciente a otro. Lo que hace bien a uno, no necesariamente hará bien a otro paciente.
  • No comprar medicamentos por si acaso, por tener.
  • El autodiagnóstico, es decir que las mismas personas determinen cuál es el “problema de salud” que los aqueja, no es una buena solución.

No realizar tratamientos preventivos con medicamentos (“autocuidado”) sin los asesoramientos y conceptos básicos necesarios para emprenderlo con seguridad.

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