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Parejas disparejas, ¡el amor en todas sus formas!

Polos opuestos ¿se atraen?

Todos somos diferentes, de eso no cabe duda, ninguna persona es copia de otra, sin embargo ¿qué pasa cuando son realmente opuestos?, ¿se logra mantener la relación?, ¿se necesita una dosis extra de amor y comprensión? Probablemente hay diferencias más notorias que otras y es en esos puntos en donde los expertos aseguran que todo depende de cómo asume cada pareja la situación.

¿Qué es lo primero que le ves a alguien del sexo opuesto?, puede sonar muchas veces superficial: el rostro, el cabello, la boca, etc. El segundo paso son las actitudes, cuando más que su boca lo que te gusta es su sonrisa, su seguridad, su inocencia, su madurez. Pero ¿qué buscan y qué encuentran los amantes con una notoria diferencia, ya sea de edad, estatura o personalidad?

Las llamadas “parejas disparejas” han tomado fuerza los últimos años, ya sea porque los prejuicios han disminuido, porque la sociedad ahora es más liberal o porque la seguridad de las personas ahora es mayor, puede ser un sinfín de factores que, en estos tiempos, permiten que las diferencias sean cada vez menos importantes. De hecho entre las parejas famosas del espectáculo se da recurrentemente, como el caso de Michael Douglas (75) y Catherine Zeta-Jones (50) por edad, o Will Smith y su esposa por estatura (el mide 1.88 cms. y ella 1.52 cms.).

Sin duda, conservar ese tipo de relaciones no es nada fácil. Para el psicólogo Douglas J. Muñoz lo ideal es que estas diferencias no signifiquen un agente separador, sino más bien que  permitan un equilibrio en la relación para que logren complementarse uno con el otro y así tener una relación estable y duradera. Por ello, si al inicio de la relación, el hecho de que la otra persona sea diferente resultaba atractivo y emocionante, la idea es mantener ese concepto.

“Las diferencias pueden ser múltiples, de edad, de estatura, de personalidad, religión, pueden ser muchas, lo primordial y la pregunta que deben hacerse las parejas es ¿cuánto me afecta esta diferencia con el otro?”, enfatizó el profesional.

Edad: 40 y 20

Dicen las mujeres veinteañeras que los chicos de su generación son unos niños y que prefieren a hombres más maduros, seguros de sí mismos y que les aporten más experiencia. Dicen las mujeres de 40 que los de 30 son más fornidos, entretenidos y desinhibidos. Dicen los jóvenes que las mujeres maduras, o bien llamadas hoy en día “milf”, les aportan tranquilidad y estabilidad. Dicen los hombres cuarentones que encuentran en las mujeres jóvenes dinamismo, espontaneidad, pasión y menos “rollos” existenciales. Visto así, todo se reduce a un intercambio de juventud por sabiduría, y eso viene desde la antigua Grecia, ¿quién es uno para decir lo contrario?

Marcos Aldea tiene 42 años, es profesional y tiene un trabajo estable y asegura que Nicole Díaz, su pareja con la que lleva 2 años de pololeo, es el amor de su vida; ¿lo curioso?, ella tiene 15 años menos que él. “Ella tiene 27 años, pero eso a mí no me importa, para mí no es un trofeo como pueden pensar muchos, ella es una tremenda mujer, que me apoya y contagia su entusiasmo”, señaló el hombre. Nicole, por su parte, cuenta que ambos se conocieron en el gimnasio al que asistían. “Casi como en la películas (ríe), al principio pensé que estaba mal, que él era mucho mayor que yo, pero después me di cuenta que esos eran puros rollos de los demás, no nuestros”, dijo la joven.

El psicólogo asegura que hoy en día, es bastante común que se den las relaciones con desigualdad notoria de edad, pero que suelen ser complejas, principalmente por un juicio injustificado por parte del entorno de la pareja más que de ellos mismos, esto ya que socialmente hay muchos prejuicios con respecto al tema.

“Claramente hay ciertas edades que son más críticas, por ejemplo, una niña de 18 años que tiene una relación con un hombre de 30, es muy mal visto, la gente juzga de inmediato, pero en realidad son 12 años, que si lo piensas bien no es tanto, o sea, si ella tuviera 35 y el 47 ya no lo miran tan mal. Eso tiene que ver más que nada con que ciertas relaciones con desigualdad de edad son más aceptables cuando se entiende que ella o él tienen mejor discernimiento, son más maduros, de alguna forma la aceptación ahí es mayor”, señaló Muñoz, y agregó: “Acá también se da un poco ese machismo tan arraigado que tenemos, pues, si te das cuenta, cuando un hombre cuarentón sale con una lolita de 20 lo aplauden, pero si la mujer tiene 40 y el hombre es más joven que ella, todos juzgan”.

A pesar de esto, los expertos señalan que la diferencia de edad por sí sola no es un factor que tenga un rol determinante en la mantención de una relación armónica o conflictiva. La psicóloga Claudia Vásquez asegura que si bien pueden presentarse conflictos por las diferencias de pensamiento o costumbres del otro, todo depende de la comprensión y flexibilidad de ambos integrantes de la pareja.

“Creo necesario considerar si la pareja se encuentra en proyectos personales que puedan ser compartidos o que sean apoyados por el/la otra integrante. La diferencia de edad pudiera eventualmente incidir en los modos, estilos o formas de resolver una situación o entender el cómo se enfrentan las situaciones de la vida cotidiana, en prácticas de crianza o bien en intereses que por temas generacionales puedan estar presente. Pero reitero, estos «desencuentros» en la pareja no sólo pueden producirse por la diferencia de edad, sí por diferentes visiones de vida, valores, proyectos de vida personales, etc.” señaló Vásquez.

Precisamente el tema generacional es el que más puede provocar adversidad en una pareja “40 y 20”. Actualmente, tener una década de diferencia con la pareja es significativo, por ejemplo, por el tema de las tecnologías. Antes la diferencia no era mucha, incluso antiguamente las familias casaban a sus hijas con hombres mucho mayores que ellas y nadie decía nada, pero hoy no.

“La tecnología es punto importante porque la manera de comunicarse y de entender el mundo es distinta, las tendencias son diferentes, entonces eso podría ocasionar algún problema, aunque si ambos son capaces de asimilar la relación, de acomodarla y ser flexibles no debería haber problemas”, recalcó Douglas Muñoz.

Por otra parte, muchos podrían pensar que en algunos casos esto de buscar parejas mucho mayores o mucho menos se vuelve patológico, pero en realidad la explicación es mucho más sencilla desde el punto de vista de la psicología.

“Por ejemplo, si una niña de 25 años ha tenido tres parejas en toda su vida, y las tres han sido un fracaso, ella va a pensar que algo está mal con los hombres de su edad, son inmaduros por ejemplo, empieza a mirar y se da cuenta que los hombres de esa edad obedecen a un patrón similar, y entonces sale con alguien mayor que ella, y, a pesar de que existe la probabilidad que esa relación termine, puede que sienta que ese vínculo con alguien mayor fue mucho mejor que las tres anteriores, y por eso ahí crea una tendencia en su mente de que los hombres más “maduros”, con más experiencia, son mejores que los de su edad, que son más estables emocionalmente”, explicó Muñoz.

Estatura: la polola “llavero”

En general, cuando nos gusta una persona, quizá una de las cosas más importantes que nos atrae es su físico, que va de la mano con el tamaño, y con esto nos referimos a la altura que puede tener nuestra posible pareja. En la cultura occidental se prefiere que el hombre sea algunos (o muchos) centímetros más alto que su pareja, mientras que resulta menos frecuente que el hombre sea más bajo que la mujer.

“Acá volvemos un poco con el tema del machismo, donde el hombre tiene que sentirse más fuerte, debe ser más grande, tiene que proteger y proveer. Siempre va a ser una relación normal mientras a ninguno de los dos le afecte, pero generalmente cuesta eso”, aseguró Douglas Muñoz.

Sin embargo, según el psicólogo, como todo en la vida, siempre se puede tomar desde dos puntos de vista, “un hombre que es bajito puede sentirse mal porque lo molesten por tener una polola más alta que él, pero también puede sentirse orgulloso, por estar con una niña así, todo depende como lo tome cada uno”.

Por su parte la psicóloga Claudia Vásquez afirmó que el principal problema en estos casos se da porque las personas están integradas en una cultura que  establece ciertos parámetros de lo esperado en relación a temas de pareja, crianza, educación, etc., y uno de los aspectos que de cierto modo ha estado implícitos es que los hombres «deben ser» más altos que sus parejas, con lo cual se replica y valida una mirada machista en relación a cierta superioridad implícita del hombre por sobre la mujer, siendo el «cabeza» de la familia o quien «manda» en la relación, reafirmando lo planteado anteriormente por Muñoz.

“Todo dependerá del grado de importancia que tenga por cada uno de los integrantes de la pareja la diferencia de estatura y el cómo decidan integrarla- o no- a la relación. Puede ser más relevante la reacción o la actuación que el contexto cercano (amigos/as, familia, compañeros/as de trabajo, etc.) tenga para una persona (hombre o mujer) que tienda a influenciar sus decisiones en virtud de la opinión que reciba de los demás. Así entonces, el que sea o no aceptable pasará por el valor que le entrega esa persona a la estatura y la capacidad de prescindir de las opiniones de otros y mantener sincronía con sus sentimientos hacia la pareja”, señaló la profesional.

A pesar de lo anterior, expertos de la Universidad de Rice (Houston) y la Universidad del Norte de Texas realizaron un estudio analizando los anuncios personales que publicaron 455 hombres y 470 mujeres estadounidenses en el servicio de citas de Yahoo!. Los resultados indicaron que mientras que el 49% de las mujeres manifestaban que sólo querían conocer hombres más altos que ellas, sólo un 14% de los hombres especificó que preferían las mujeres de menor estatura. Esto hace pensar que tal vez lo del pensamiento machista en que el hombre debe ser más grande y protector no es una tendencia tan marcada en otros países.

Personalidad: polos opuestos ¿se atraen?

Dicen que Dios los crea y el diablo los junta, tal vez el dicho debería ser algo así como “Dios los crea y el diablo…se hace el sordo”. Muchas veces no entendemos el cómo dos personas tan diferentes pueden estar juntas. Es común ver a parejas en las que uno es el extrovertido, y el otro, introvertido; uno es alegre, y el otro, poco sociable; uno maneja bien las finanzas y el otro tiende a malgastar; uno es disciplinado y estricto y el otro es condescendiente, y así suma y sigue. Una multiplicidad de personalidades y caracteres diferentes que muchas veces sacan chispas con peleas y discusiones por las diferentes formas de pensar.

Sandra (53) es meticulosa, obsesiva por la limpieza, muy ordenada con sus finanzas y con su casa, trabaja 9 horas diarias para poder mantener la casa en la que vive junto a sus dos hijos y su marido, Mario (54).

Mario, por su parte es todo lo contrario, desorganizado, nunca mantiene trabajos estables, le cuesta concentrarse, pues su vida siempre ha sido tocar la guitarra y salir al campo a pasear con los niños. La relación de ellos tambalea.

“Cansa. Las diferencias cansan, agotan, cuando los estilos de vida son tan distintos llega un minuto en tu vida en que dices ¿de verdad quiero seguir así 10 años más?, creo que el amor lo cura todo, pero hay veces que el colapso es muy fuerte”, señaló la mujer.

Como plantea la psicóloga Claudia Vásquez, para poder llevar una relación sana y afectiva, lo primero es no pensar que se puede «cambiar» al otro y aceptarlo tal cual es. “El atribuir que el estar en pareja implica hacer cambios en el otro/a, eso ya no es amor, es tratar de hacer casi una «cruzada personal» en la cual la otra persona cambiará para mi bienestar o para su salud. Para tener una relación más o menos satisfactoria es necesario plantearse si puedo amar y aceptar al otro como es”, señaló la profesional.

Vásquez explica, sin embargo, que lo anterior  no quita que con el paso del tiempo puedan ir acomodándose en ciertos puntos o temas que sean importantes para el  otro integrante de la pareja, pero si la relación ya no da más, lo más sano es la distancia. “Me parece que es mejor apoyar a esa pareja para que pueda delimitar si son capaces de mantener una relación satisfactoria para ambos y trabajar en ella o tomar caminos separados. Entiendo que la decisión no es tan fácil cuando hay hijos/as, por lo que cada vez creo que cobra más importancia el aprender a tomar con madurez y sin mucho “romanticismo vacío” la elección de una pareja; lo cual es, por cierto, un proceso de aprendizaje”, agregó.

Muchas veces hemos escuchado hablar esto de que los polos opuestos se atraen, sin embargo, según los expertos esto tiene más de mito que de realidad.

Douglas Muñoz asegura que entre más opuestos sean los integrantes de una pareja, las probabilidades de que tengan una relación estable es más difícil. “Ojo, no es imposible, pero sí bastante más difícil, eso de los polos probablemente funciona para la física, pero no siempre en estos casos”, dijo.

Por su parte, Claudia Vásquez destacó que producto de una mirada bien utópica del amor y de las relaciones interpersonales, puede existir cierto grado de mayor avance en el desarrollo afectivo de uno que pueda aportar y ayudar a crecer al otro, pero no es una tendencia común.

“En el plano de polos opuestos, creo que no es tan cierto. Sí creo en una cierta diferencia que ayude a crecer, a plantearse desafíos y a mirar a tu compañero  como un otro amoroso con quien integres partes de ti que pueden estar menos desarrolladas o en vías de ser descubiertas, pero no es tan radical”, concluyó la profesional.

Sandra y Mario cuentan que las diferencias, a pesar de ser notorias, no han logrado separarlos, y se toman con un poco de humor el tema. “Dicen que lo que no te mata te hace más fuerte”, dijo Mario. Sandra lo miró y le dijo riendo: “Buu si fuera por eso no estaría aquí, estaría haciéndome famosa como la mujer más fuerte del mundo”.

Algunos consejos

  • Instauren una comunicación efectiva y amorosa.
  • Hagan crecer la relación por medio del respeto, la sinceridad con el otro, la flexibilidad y el amor.
  • Inviertan tiempo y dinero en su relación. Siempre es bueno buscar cosas en común que puedan hacer juntos.
  • Sobre todo en el tema de la personalidad, aprendan a dar y recibir perdón.
  • Establezcan una visión común de hacia dónde llevan la relación.
  • Y finalmente propónganse dar cada uno el 100 % de sus ganas y su corazón para que la relación funcione, pues en una relación saludable ninguno de los dos equivale a media naranja, sino a una naranja completa.

 

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