Reportajes

¿Es difícil tener una relación amorosa? ¡Solteros a los 40 y tantos!

¿Recuerdas la primera cita con esa persona especial, el primer beso o los meses de conquista?, momentos inolvidables ¿verdad?, pareciese una película de cuentos donde no existen grandes problemas, sin embargo, hasta no encontrar a la media naranja estamos destinados a conocer a una que otra persona que estará junto a nosotros por un tiempo impreciso, y donde no sabemos cómo pueda finalizar esa historia.

Pero, ¿qué tan difícil es rehacer la vida amorosa luego de una desilusión?, ¿qué se espera de esa nueva persona que pueda llegar a compartir su vida contigo?

“En una pareja busco compañía, poder salir a caminar o ver una película, sin mayores ostentaciones, algo simple”. “No busco a alguien guapo, alto o flaco, solo quiero a alguien con quien compartir mis gustos”. “Quiero a una persona con mi mismo estándar de vida y gustos similares, y así acompañarnos”. “Un partner, nada más”.

Esas fueron cuatro opiniones de diferentes personas, sin embargo, todos coincidieron en lo mismo. Al pasar los años, lo único importante en una relación amorosa es la compañía de otro en un entorno sano.

En ese contexto, en Chile de 1990 la cantidad de matrimonios celebrados alcanzaba el número de 104.740 inscritos en el registro civil, en 2018 ese número no llegaría ni a la mitad, al parecer muchas parejas optan solo por convivir.

A la disminución de matrimonios, se suma que entre 2006 a 2016 los divorcios aumentaron. Hace 12 años se contabilizaban más de 10 mil separaciones, acto que en 2016 aumentó considerablemente, alcanzando cerca de 50 mil.

Entre esas estadísticas hubo parejas mayores de 40 años que, pese a la gran cantidad de años caminando por el mismo sendero, determinaron continuar sus vidas por caminos distintos.

 

“TENGO DOS HIJAS Y ESTUVE CASADA DURANTE 18 AÑOS” (Marisol, 53 años)  

“A los 20 años conocí a mi pareja de ese entonces, estábamos estudiando en la universidad, y cuando él se recibió de contador auditor y yo estaba en cuarto año de Enfermería se nos ocurrió casarnos. Nos casamos en 1987, en 1988 tuvimos a nuestra primera hija y en 1992 la segunda. Duramos 18 años casados”.

En 2005 con 40 años, Marisol y su esposo decidieron separarse. “Tomamos la decisión porque nunca tuvimos una comunicación efectiva, nunca tuvimos la confianza de decirnos lo que realmente sentíamos y qué nos pasaba. Recuerdo que por las niñas mantuvimos el matrimonio por mucho tiempo pero finalmente ese año él conoció a otra pareja y se acabó lo de nosotros”.

Pese a la separación, para Marisol no fue un gran problema rehacer su vida amorosa, eso sí había una condición. “Siempre puertas afuera por el respeto a mis niñas. Mi meta era que primero terminaran la universidad y luego yo proyectarme para vivir con una nueva persona”.

Fue luego de tres años de su divorcio que ella mantuvo una relación estable. “Duramos tres años. Recuerdo que primero fuimos amigos. Luego comenzamos a salir a tomarnos un traguito, conversar y bailar. Decidimos pololear, sin embargo, no funcionó porque me di cuenta que no era lo que quería, era una relación para vivir la vida bohemia”.

Luego de un tiempo, conoció a otra persona. “Él era mayor por 12 años, duramos cuatro años, pero me di cuenta que no calzábamos. Lo que yo quería era muy diferente a lo que él quería. Él necesitaba una vida más estable y rutinaria. Por mi lado, yo creo que todavía necesito un poco de adrenalina”.

Si bien, Marisol ha tenido parejas, tras su separación ella reconoció que encontrar a la persona indicada no es tan fácil, eso sí, no porque falte pretendiente. “Uno se acostumbra a tener sus tiempos, a ser más independiente y dirigir su vida. Entonces, a medida que pasa la edad es más difícil encontrar un hombre que se acople en tu ritmo de vida”.

¿Cuál es el balance que haces en tu vida amorosa?

“No me quejo, porque a pesar de tener 53 años, aún tengo pretendientes, claro que algo menores que yo, pero entre comillas he sido afortunada en la vida, no me ha faltado con quién estar y me he dado el lujo de decir: no, esto no quiero para mi vida”.

“AÚN NO FORMO UNA FAMILIA” (Francisco, 47 años)  

“Dicen que cada quién tiene a alguien destinado, pero al parecer aún no encuentro a la mía”, así responde Francisco a la interrogante de por qué no tiene una pareja estable.

Nació en Santiago y vivió ahí hasta los 26 años. Durante su vida en la capital, a los 17 conoció a una joven, “pensé que ella era el amor de mi vida”. Si bien, comenzaron una relación siendo adolescentes, luego de siete años, Fran –como le dicen en su entorno más cercano– tomó una gran decisión. “Le pedí matrimonio. Sé que éramos muy jóvenes, pero habíamos terminado la universidad y era lo que sentía en ese momento. Pensé que junto a ella pasaría el resto de mi vida”, expresó.

Sonaron las campanas de la iglesia y tuvieron una gran fiesta, sin embargo, al cabo de un año las cosas entre Francisco y su esposa no iban bien. “Cortamos por lo sano, y decidimos tomar caminos diferentes. Pasaron unos meses y me llamaron de un trabajo en Curicó y me vine. Nunca más la vi hasta que se popularizó Facebook”, comentó, riendo al finalizar.

“En 2012 tuve una relación más formal, al punto de compartir tanto con mi familia, como también con la de ella. Estuvimos juntos hasta fines de 2015. Si mal no recuerdo esa fue la relación más larga que he tenido en el último tiempo. Pero, éramos muy diferentes y eso nos fue alejando poco a poco”.

Han pasado 22 años desde su separación y tres de su última relación estable y hasta ahora, según comentó, no ha encontrado a otra persona como para pensar en formar una familia. “He tenido varias pololas, pero después de un tiempo no funciona y nos alejamos”. Haciendo una pausa en su diálogo, Francisco continúa, “puede ser que tengo temor a tener un compromiso serio”.

¿Te gustaría formar una familia?

“Claro que sí, pero no es algo que me quite el sueño. Me gusta mi vida así tal cual está. Soy un hombre muy trabajólico, pero también me doy mis tiempos para compartir con los míos. No creo ser una persona tan vieja, todo a su tiempo y si llega alguien y coincidimos bien y si no es así, no será el fin del mundo”.

“SIEMPRE PRIORICÉ MI TRABAJO HASTA QUE DEJÉ TODO POR AMOR” (Natalia, 49 años)

“Desde pequeña siempre fui metida en los estudios, quería tener las mejores notas, entrar a la mejor universidad y continuar estudiando mucho”, entre risas Natalia recuerda cómo era en la adolescencia. “Ingresé a medicina y siempre muy enfocada en los estudios, igual salía con mis compañeras y compañeros, pero nunca quise tener pololo, creía en la independencia emocional desde una perspectiva errónea, pero solo ahora me doy cuenta de eso”.

Natalia, terminó sus estudios, trabajó, se fue por un tiempo al extranjero y luego volvió a Chile. Tuvo uno que otro pololo, sin embargo, con ninguno quiso ir más allá y formalizar la relación. “Continuaba pensando en que persona era sinónimo de atadura, y no quería eso para mi vida”.

Un pensamiento que cambió cuando conoció a Luis. “Esa vez fue muy distinto todo” riendo expresa que el corazón le jugó en contra. “El amor fue más fuerte que mi pensamiento de libertad. Quise todo, si me hubiese dicho que nos fuéramos a China lo hubiese hecho”.

A los 36 años Natalia, tomó la que fue, según comentó, la primera más importante decisión de su vida. “Le pedí matrimonio. No esperé que él me lo pidiera, yo siempre me he caracterizado por decidir qué quiero y qué no, así que lo hice”.

Tras cuatro años de matrimonio y un hijo de un año y dos meses, tomó la segunda decisión más importante de su vida. “Me separé. Nuevamente yo decidí pedirle el divorcio, recuerdo que las cosas cambiaron luego del matrimonio, no sé cómo explicarlo bien, pero en resumidas cuentas las cosas cambiaron y ya no era lo mismo”.

Natalia, actualmente tiene una excelente relación de padres con su exesposo, a la fecha no volvieron a tomar su relación amorosa. “En el momento que decidí separarme, sabía que era para siempre”.

¿Qué buscas en otra persona?

“Yo creo que a medida que pasan los años, uno va buscando otras cosas, a alguien que sea un apoyo, pero también con quien disfrutar de una salida o de una buena película. Además, no tener problemas económicos que se pueden dar con una pareja más joven, lo ideal es tener el mismo estándar de vida y gustos similares. Pero principalmente acompañarse”.

“ME HA COSTADO REINVENTARME” (Eduardo, 50 años) 

“Llevábamos 10 años de casados, cuando le diagnosticaron cáncer de mamas. Fue muy duro para ella, para mí y para la familia en general”.

Eduardo, actualmente vive con su hijo de 15 años. Comentó que la vida le pegó fuerte, pues tras el diagnóstico de su esposa, al poco tiempo, ella falleció. “Han pasado cerca de nueve años desde su partida y aún cuesta pensar en rehacer mi vida con otra persona”, confesó.

“Con ella uno podía ver la vida de otra forma, todo era más fácil. Yo creo que por eso también me ha costado rehacer mi vida, ya que tuvimos un matrimonio muy bonito, no teníamos mayores complicaciones”, agregó.

Eduardo, tras años de tenerle cerradas las puertas al amor, hace cuatro meses comenzó a salir con una mujer, si bien persisten las dudas sobre rehacer su vida amorosa, quiere darse una oportunidad. “Con la persona que estoy saliendo, nos conocemos hace años, ella se separó hace un tiempo y luego de eso nos fuimos haciendo más cercanos”.

 

¿Crees que podrías volver a convivir?

“Es difícil esa pregunta, hoy estoy bien, me siento acompañado y vamos bien. Yo creo que es importante vivir los procesos y que todo vaya a su tiempo. Con mi actual pareja, ambos hemos pasado por momentos difíciles y en cierto modo hemos sido un apoyo. Quiero seguir así”.

 

LAS SEPARACIONES DESDE LA MIRADA PSICOLÓGICA

Para nadie es indiferente que una ruptura es una situación difícil, y que podría ser mucho más complicada cuando se trata de personas que en un momento de su vida decidieron casarse y formar una familia.

Johanna Alfaro, psicóloga con especialidad clínica ha atendido a muchas parejas en crisis matrimonial o que ha tomado la determinación de finalizar su unión, desde su experiencia ella comentó que hay un patrón común que generalmente se repite. “En su mayoría las personas terminan sus matrimonios por problemas de comunicación y porque olvidaron como comenzó su relación”.

Problemas de comunicación que la especialista atribuye a ciertos aspectos de una relación amorosa. “Suele pasar que principalmente la rutina de ambos no les está permitiendo de disfrutar con la pareja, lo que genera que tomen distancia entre ellos”.

Sin embargo, nunca es tarde para reconocer los errores y si el amor persiste se podría comenzar de cero. Según explicó Johanna hay personas separadas que, pasado el tiempo, toman una importante decisión. “Elegir divorciarse es muy complejo, de hecho, las personas que llegan a una terapia es para buscar una solución, parejas que luego de que se separaban, optan por comenzar de nuevo”.

 

¿Cómo se retomar una relación luego de la separación?

“Para comenzar de cero, pero con la misma persona lo principal es organizar tiempos, ya que es necesario dejar espacios para la pareja. También, definir las necesidades de cada uno, pues son personas distintas y cada quién tiene diferentes maneras de ver la vida. Deben reorganizar hasta algo tan simple como los espacios físicos de cada uno. Es decir, deben buscar una reestructuración en todos los ámbitos de sus vidas”.

Pero, hay quienes definitivamente deciden por separarse para siempre, y al parecer rehacer su vida amorosa con otra persona no es una decisión fácil. “Existen varios casos en donde las personas evitan relaciones serias posterior a la ruptura, debido al temor y desencanto. Además, comienzan a priorizar otras acciones y panoramas con amistades y la familia, evitando el amor”, explicó Alfaro.

RECOMENDACIÓN PARA LOS SEPARADOS O SOLTEROS

  • Tomar terapia para mejorar las situaciones anteriores que dificultaron tener una relación amorosa.
  • Tomarse tiempos para uno mismo antes de comenzar una nueva relación. Es fundamental aceptarse y desarrollar el amor propio para luego amar a otra persona.
  • Vivir procesos de adaptación tras una ruptura.
  • Analizar las trabas que uno mismo se pone para encontrar una nueva pareja.
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