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Departamento de Nutrición y Salud Pública, FACSA, Universidad del Bío-Bío

Migración y salud: del fenómeno migratorio en Ñuble y sus implicancias nutricionales

Vivimos en una era de movilidad humana sin precedentes en la que las personas se desplazan constantemente entre las fronteras geográficas nacionales e internacionales. La inmigración internacional a nivel mundial alcanzó en el 2015 los 244 millones de migrantes. En Latinoamérica la migración sur-sur generó un aumento significativo en los últimos años, sin embargo, se mantiene estable y solo corresponde al 1,5 % del total de la población. No obstante, el caso de Chile ha posicionado al país como uno de los con mayor influjo de inmigrantes en Latinoamérica, con 83.805 (1982) a 410.988 (2014) personas; actualmente se ha informado que la cifra es cercana al millón de personas. Según estudios, los cinco países de origen con mayor porcentaje de visas entregadas son Perú (27,5 %), Colombia (17,8 %), Bolivia (17,1 %) Haití (5,8 %) y Venezuela (5,7 %).

Integración y salud

Tal como lo indica la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), la integración involucra un proceso que implica una adaptación del migrante en todas las esferas de la vida, es decir, en el ámbito personal y social, laboral, de educación y sanitario.

Asimismo, cabe señalar que la migración y la salud están relacionadas y son interdependientes. Por un lado, las condiciones que rodean este proceso pueden aumentar la vulnerabilidad y por tanto propiciar una salud deficiente, en especial para aquellos inmigrantes que se desplazan desde los países más pobres, en situaciones de guerras o como consecuencia de desastres naturales. Por otro lado, las diferencias culturales idiomáticas pueden condicionar los programas públicos para la promoción de la salud, acceso a los servicios de salud y el control de enfermedades.

Seguridad alimentaria-nutricional del migrante de Ñuble

Son pocos los estudios que se han realizado con inmigrantes sur-sur en la Región de Ñuble, sin embargo, una publicación reciente en el Journal of Immigrant and Minority Health (Alemania) liderada por el académico Eduard Maury-Sintjago del Departamento de Nutrición y Salud Pública de la UBB, revela elevadas prevalencias de inseguridad alimentaria en inmigrantes haitianos. Al respecto el académico comenta: “La seguridad alimentaria, según la Escala Latinoamericana y del Caribe de Seguridad Alimentaria (ELCSA), puede categorizarse en tres niveles: inseguridad leve, moderada y severa. La mayor prevalencia de la inseguridad alimentaria encontrado fue moderado y severo”. Esta constituye el primer reporte a nivel país sobre seguridad alimentaria en colectivos inmigrantes. El Profesor Maury-Sintjago añade: “Resulta particularmente importante comprender que los diferentes niveles de inseguridad alimentaria podrían estar afectando no solo la cantidad de alimentos consumidos, sino lo que ha sido más notorio y es el consumo de alimento de baja calidad nutricional ricos en azúcares, ácidos grasos saturados, enlatados ricos en sodio, entre otros”.

Estudios biológicos – antropométricos en inmigrantes de Ñuble

Otro de los estudios que se llevan a cabo al interior del Departamento de Nutrición y Salud Pública está relacionado con la variabilidad biológica de los inmigrantes haitianos en comparación con los chilenos. En el XXI Congreso de la Sociedad Española de Antropología Física celebrado recientemente en Granada (España), el profesor Eduard Maury-Sintjago presentó sendos trabajos donde se evidencia que existen diferencias antropométricas entre inmigrantes haitianos y chilenos. Ello supone y abre el debate sobre si deben realizarse ajustes en base a la variabilidad biológica respecto a la utilización de fórmulas y ecuaciones utilizadas para el diagnóstico y seguimiento nutricional.

Desafíos del nuevo escenario y el aporte de la UBB

“En el proceso de generación de conocimiento para responder a las demandas sociales, los académicos nos hacemos varios cuestionamientos relacionados con los planes actuales de formación en las áreas de la salud, asistencia social y particularmente la nutrición, y en correspondencia nos encontramos con desafíos ante el nuevo escenario sanitario en Chile: ¿estarán los planes de estudios orientados al desarrollo de competencias transnacionales, como la atención clínica inter-étnica (con este nuevo “otro”)?, ¿las escuelas de nutricionista-dietistas están incorporando dentro de su formación las significancias culturales de las “nuevas cocinas”?, ¿son capaces los profesionales de la nutrición de realizar una correcta recolección de información sobre hábitos alimentarios e ingesta calórica-nutricional en inmigrantes?, ¿conocen las técnicas culinarias, los ingredientes y las representaciones de salud-enfermedad-alimento de los colectivos inmigrantes?”, asegura el Profesor Maury-Sintjago.

Las universidades y escuelas profesionales deben aunar esfuerzos (y apresurarse) en los ajustes de sus planes de estudios a las demandas de una sociedad cada vez más globalizada e internacional. Se han observado algunos esfuerzos, por ejemplo, la Universidad del Bio-Bío (Chile) realizó durante el año 2018 la I Jornada de Salud, Migración y Calidad de Vida de la Región de Ñuble, liderado por las académicas Ximena Sanhueza-Riquelme y Alejandra Rodríguez-Fernández como parte del proyecto del Profesor Eduard Maury-Sintjago.

“Finalmente, debemos reconocer el importante compromiso que las universidades tienen con la sociedad, por lo que instamos a que se genere al máximo la interacción entre las poblaciones migrantes y los sujetos vinculados a la actualización de los programas de formación”, aseveró el académico.

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