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Un golpe de suerte

Camila Zarzar Amor. Coach Liderazgo - Directora HappyEmotions
Camila Zarzar Amor. Coach Liderazgo – Directora HappyEmotions

Todos hemos pedido en algún momento un milagro. Un golpe de suerte que nos resuelva todos los problemas.

Ese es el gran sueño del ser humano. Depositar todas sus expectativas en un gran milagro. Un tremendo golpe de suerte que nos cambie la realidad. Llamémoslo ayuda divina, terrenal, magia o ilusión.

Simplemente que una lámpara mágica aparezca y un genio nos cumpla todos nuestros deseos… Tus deseos son órdenes…

Pedir y que todo aquello que deseamos se convierta en realidad por arte de magia. Obtener todos nuestros anhelos y solucionar los problemas que nos aquejan.

¿Quién no ha soñado con un pequeño golpe de suerte?, ¿un milagro?, ¿una lámpara mágica?, ¿un genio que esté  a nuestra disposición?

Ganar la lotería, ganar una gran cantidad de dinero en el casino, un auto, un viaje soñado a un paraíso o bien cualquier cosa que llegue sin mayor esfuerzo a nuestra vida ayudándonos a hacerla más gratificante.

¿Cuántos seres humanos se abandonan esperando que llegue a ellos un pequeño golpe de suerte?, depositando en el «milagro» todas sus expectativas mientras se quedan esperando en un sillón. Trasladando así la responsabilidad de la consecución de sus metas a esa única posibilidad.

Un golpe de suerte que nos lleve de un punto A, a un punto B. Es decir, que nos traslade de nuestro escenario real al ideal transformando nuestra realidad sin mayor esfuerzo.

En general, los pequeños golpes de suerte provienen de la ayuda de otros, por tanto, mientras más ayudemos de manera desinteresada, más milagros otros podrán observar. Pequeñas acciones que parezcan un golpe de suerte, que ayuden a cambiar la realidad de personas que buscan una pequeña ayuda u oportunidad.

Lo que para nosotros puede ser un pequeño gesto, sin mayor trascendencia, para otros puede significar una ayuda invaluable. La salvación en un momento complejo. Una mano que te ayuda sin esperar que le retribuyas. Una acción de que te ayude a levantarte cuando las fuerzas parezcan agotarse.

En ambos escenarios antes descritos, es necesario tener en cuenta que los golpes de suerte son importantes en ciertos momentos de nuestra vida. Hay que saber pedirlos, recibirlos y agradecerlos, sin que aquello signifique acostumbrase o depender de ellos.

No podemos eternamente poner todas nuestras expectativas a la ayuda o a los milagros para cambiar nuestra propia realidad. Pretender que otros resuelvan nuestros problemas de manera constante solo logrará mutilar nuestras propias capacidades y con ello mermar la autoestima y limitar nuestra autonomía. 

La lástima nos imposibilita en creer en nosotros mismos. Los pequeños golpes de suerte siempre serán necesarios en un momento de dificultad. A veces seremos los que ayudemos y en otras ocasiones los ayudados.

Si todos fuésemos conscientes de aquello, veríamos muchos más milagros por todas partes, o bien pequeños golpes de suerte que ayuden a transformar la vida de muchas personas.

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