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Desmitificando el Emprendimiento

Camila Zarzar Amor. Líder Coach. Directora HappyEmotions
Camila Zarzar Amor. Líder Coach. Directora HappyEmotions

«No todos los empresarios son ricos, ni todos los emprendimientos terminan siendo Cornershop».

Hoy, el mundo cambió. Lo único cierto, es lo incierto. Bajo este nuevo escenario en nuestra vida laboral y profesional, hablar de emprendimiento es primordial.

Este debería ser un ramo o taller electivo dentro de los colegios, institutos y universidades. Como así también manejo de las emociones, teatro, habilidades sociales y filosofía.

Replicar modelos educativos de países desarrollados, donde el emprendimiento y otros ítems mencionados, son el punto de reunión entre la educación y comunidad.

Generar acciones concretas para implementar las herramientas que se imparten en el aula. Entendiéndose que la educación va más allá de impartir materia en una sala de clases.

La educación  es cívica. Y  es precisamente en ese punto donde Chile no ha puesto atención.

Educación es sinónimo de integración, inclusión, diversidad, tolerancia, aceptación, apertura al diálogo, responsabilidad social, garantías básicas cubiertas, donde  las personas puedan tener condiciones mínimas para desarrollarse y desplegar su talento.

Chile no valora el talento, lo menosprecia. Es por eso que la mayoría de los chilenos deben salir del país para lograr el éxito, porque en su mismo país no reciben apoyo al no invertir en ellos.

Caso concreto de aquello, Palmenia Pizarro, Mon Laferte, Paloma Mammi, Kristel Köbrich, Tomás González etc… Entre muchos otros anónimos.

Esto mismo pasa con las ideas innovadoras y los emprendimientos ligados a esta materia.

Chile no puede quedarse únicamente siendo un país de materias primas. Debe apostar por capital humano exportable, tecnología, innovación, turismo y cultura. Eso nos garantizará una estabilidad  económica en los próximos años.

Tenemos un  millón de recursos, pero no sabemos qué hacer con ellos. Ese es el gran desafío. Sacarle partido al gran potencial que tenemos.

Insisto, todo se queda en proyectos e iniciativas, pero en la práctica se diluyen como el agua…. Las empresas no están dispuestas a invertir de manera significativa en innovación, capital humano, cultura, calidad de vida, R.S.E., hoy  llamada sustentabilidad/ sostenibilidad.

Llevar a la práctica una idea innovadora o una nueva visión de cómo hacer las cosas, movilizando a un elefante blanco (multinacional), requiere mucho coraje y varios millones de dólares. Por eso tenemos aversión al riesgo, que choca con nuestra manera conservadora.

Debido a lo anterior, el cambio siempre se propone de manera paulatina, a modo de prueba, a través de iniciativas que empiezan bien, pero que con el tiempo se diluyen bajo el concepto “para qué hacer las cosas mejor, si así estamos bien”, “The Chilean Way”.

Tener capacidad de riesgo y apostar realmente por la innovación y el talento interno es nuestro gran desafío.

Algunas empresas se han dado cuenta de este nuevo hacer y han logrado posicionarse en el colectivo de la gente con un servicio que impacta la calidad de vida de las personas, de manera positiva, como es el caso de Santander y el concepto de Work Café. Porque de manera inteligente lograron captar las demandas y necesidades de la gente respecto del emprendimiento y rentabilizar esa necesidad social asociándola a su marca.

Es por eso que en materia de educación, el emprendimiento es fundamental en el desarrollo escolar y hasta el término de la universidad. Entregar no solo herramientas teóricas, sino prácticas para sortear los desafíos del futuro bajo los conceptos «saber hacer, y hacer aprendiendo».

Países que apuestan por el talento, más que una certificación. Donde  potencian y desarrollan oficios, dan oportunidades para sacar a las personas de la pobreza o cesantía, donde la experiencia pesa muchísimo más a la hora de una contratación que un cartón.

Los estados buscan ser garantes de una educación que busque otorgar libertades y no esclavitud. Se persigue el bienestar personal, económico y social, ya que entienden que es aquella pirámide lo que le da estabilidad y seguridad a un país. Se refleja en una sociedad más sana, estable política, económica y socialmente. Tener la capacidad de soñar y crear, teniendo toda una estructura pública/ privada que respalde esa visión.

El emprendimiento cambia realidades. Fortalece la autoestima, genera círculos virtuosos de colaboratividad, bienestar social, las personas aprenden a desarrollar habilidades sociales, tener tolerancia a la frustración, fortalecer la disciplina, método, creatividad, entre otros.

Chile busca generar más emprendedores. Tanto el Estado como los privados van en esa dirección. La realidad de nuestra sociedad cambió, y quien no se sube al carro del emprendimiento está condenado a dejar su suerte al mercado y sus constantes vaivenes respecto del empleo y desempleo.

Todos en algún minuto de nuestra vida, podemos recurrir al emprendimiento para sortear una crisis económica. He conocido gerentes vendiendo calzones rotos. Esa es una realidad país que no podemos desconocer. La recolocación laboral muchísimas veces supera el año. En ese periodo, una familia de 4 integrantes pierde su casa si no tiene una actividad que le permita comer y pagar las cuentas básicas.

Uber, Cabify, Rappi, Glovo, han maquillado en parte una realidad que pocos logran percibir. La cantidad de gente que se está autoempleando en este tipo de aplicaciones por causa de la cesantía.

Si no fuese por estas plataformas, los indicadores de cesantía estarían en niveles altísimos.

Profesionales post 40 años que están manejando su propio auto porque no logran recolocarse en un empleo con un sueldo acorde a su edad y experiencia. Cesantes ilustrados que el mercado abandonó por considerarlos desechables.

Inmigrantes que llegaron para quedarse y que gracias a este tipo de aplicaciones han logrado llevar dinero a sus casas para poder comer. Una de las empresas que recibe más inmigrantes colombianos y venezolanos es Rappi.

Cuando abordamos el emprendimiento como herramienta para salir de la pobreza y sortear una crisis, es posible a través de un análisis de la calle,  observar la tendencia y demandas sociales que el país presenta.

El emprendimiento es el primer paso para sacar adelante una idea, negocio o  visión. Existen distintos tipos de realidades como personas.

Desmitificar y dejar de idealizar el emprendimiento y lo que significa ser empresario, es clave. Un emprendedor requiere mucho más que una buena idea. Se necesita constancia, disciplina, método, estructura y tolerancia a la frustración. Saber sacrificar y  perder para ganar.

Muchas veces ese sacrificio son años. Luego de consolidar un emprendimiento, y pasar a ser una pyme. El emprendedor pasa a ser empresario, lo que no te garantiza ni la riqueza, ni el ansiado éxito que vende la publicidad. Lo único que lo hará es el trabajo constante que implica muchas renuncias personales y emocionales.

La mayoría de los emprendedores que logran consolidarse y pasan al siguiente nivel,  son personas trabajólicas. Obsesionadas con su matrimonio (empresa). Si esta quiebra o por alguna razón termina, el dolor es inmenso. Muchos prefieren suicidarse antes de enfrentar el dolor de aquella pérdida que ha sido el trabajo y sacrificio de años.

También el emprendedor o empresario se ve enfrentado a temas legales complejos por falta de conocimiento,  estafas  y problemas con sociedades.

Las sociedades son la primera causa de quiebra de una empresa. Cuando la relación con los socios se deteriora por mezquindades, cambio de condiciones, aprovechamiento de una de las partes, desconfianza, flojera y falta de gestión por parte de los asociados, y fraudes. Terminando por destruir el sacrificio y la confianza de todos los involucrados.

Así también pasa con las empresas familiares, que terminan con las relaciones quebradas entre todos los integrantes. Teniendo como resultado a las familias divididas y peleadas a muerte por dinero.

Todo aquello que comience con la satisfacción de una necesidad, y no de un valor común, está destinado a morir, porque una vez satisfecha aquella necesidad, el contrato emocional va a desaparecer y con ello la lealtad.

Insisto, hablar de lo romántico que significa emprender no ayuda. Lo que  realmente ayuda, es otorgar herramientas y conocimientos reales de lo que significa ser emprendedor y empresario.

Las ventajas de fomentar el emprendimiento en todos a una edad temprana, pero así también aportar garantías que le permitan a la gente creer en sus sueños y luchar por ellos.

En esa lucha de perseguir un sueño o una ansiada meta, es necesario que la gente entienda el sacrificio que implica ser emprendedor / empresario. Un camino de muchas renuncias si es que se trabaja con ética. Donde el esfuerzo es una constante.

Sacar adelante un negocio de manera ética, no es tarea de 6 meses, ni de un año. Muchas veces implica toda la vida.

Desarrollar una idea, implementar, posicionar, rentabilizar y mantener, es un  largo proceso donde pueden pasar años antes de haber alcanzado el ansiado éxito.

Hay muchos factores que inciden en aquel resultado. Si se parte de cero, sin círculos de influencias, con recursos limitados, ese desafío se vuelve difícil y complejo de sostener en el tiempo. Solo para valientes.

Muchos empresarios viven cubriendo costos porque prefieren  eso, antes  que cerrar sus empresas.

El costo económico y emocional que implica una quiebra, es enorme. No todos están dispuestos a perder el trabajo, sudor y lágrimas de años. Es por eso la frase «No te enamores de tu emprendimiento», porque el vínculo emocional es tremendamente fuerte. Se abandonaron en post de perseguir un sueño.

Prefieren sobrevivir aunque sea solo para pagar costos. Mantener una agonía romántica, ya que volvieron a su empresa su único afecto.

No todos los empresarios son ricos, ni todos los emprendimientos terminan siendo cornershop que es un ideal. Lo que todo emprendedor u empresario espera alcanzar.

Debemos estar preparados ante el fracaso. Mientras estemos acostumbrados a vincularnos con él a temprana edad y a no tenerle miedo, mediante distintas iniciativas y garantías sociales y gubernamentales, que nos ayuden y permitan fracasar sin aplastarnos y sepultarnos frente a las garras de Dicom, las personas serán capaces de volver a intentarlo, y no quedarse pegados en el fracaso y abandonados a su suerte.

Mientras tanto en el camino, lo único que determinará la suerte de un emprendedor es su sacrificio, constancia y método.

Chile requiere apostar por el emprendimiento para poder otorgar libertades y no esclavitud.

Camila Zarzar Amor

Coach de Liderazgo

Directora HappyEmotions

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