Entrevista

Verónica Pérez, Gerenta de Marketing Plaza Maule

Una mujer atenta a los detalles y a las cosas importantes de la vida

Verónica Pérez, Gerenta de Marketing Plaza MauleIngeniera comercial de profesión ha construido su carrera con pasión y dedicación, y hoy como ejecutiva del centro comercial está feliz porque le encanta el contacto con la gente y la preocupación por los detalles. Además, es madre de tres hijos -uno que acaba de nacer- con quienes, junto a su marido y un hijo de un anterior matrimonio de él, conforman una feliz familia que disfruta del campo, de la naturaleza y de los animales. De hecho, no por casualidad fue en su casa en San Javier donde Renato, el hijo de su marido, grabó junto a uno de sus hermanos, el famoso video viral del “Chimuelo”.

¿Cuál es el origen familiar de Verónica Pérez?

“Mi familia es de San Javier, toda la vida vivimos allí. Tengo una hermana menor y estudiamos en Talca, siempre en el mismo colegio, La Salle, por tradición familiar, mi papá también estudió ahí”.

¿Cómo recuerdas tu infancia?

“Éramos una familia chiquitita, mis papás, dos hijas, así es que muy achoclonados. Íbamos juntos a todas partes, mis padres muy cariñosos y mi mamá, que no trabajaba, pasaba pendiente de nosotras. Recuerdo que hacíamos hartos paseos familiares, salíamos de vacaciones en invierno que era el tiempo en que podía mi papá, así es que siempre nos arrancábamos y tratábamos de salir juntos tres semanas, que era lo que nos tomábamos en invierno. Mi mamá nos apoyaba harto, participábamos mucho de las actividades del colegio y la verdad es que éramos una familia muy comprometida y bien unida. Con mi hermana tenemos solo un año y ocho meses de diferencia, así es que crecimos juntas, hacíamos las mismas cosas, nos llevamos muy bien. Vivimos en el campo, camino a Constitución, en una casa que construyó mi papá y toda la historia familiar se desarrolló ahí”.

¿Cómo fue haber vivido un poco alejada de la ciudad y además tener que viajar a Talca al colegio?

“Mi mamá siempre nos llevaba a todas las actividades del colegio y al no estar físicamente cerca de nuestros compañeros, ellos se iban a alojar a nuestra casa. El resto del tiempo nos quedábamos las dos solas con mi hermana y nos entreteníamos juntas. Nos fuimos acostumbrando a viajar, primero nos íbamos con los papás y luego viajábamos en transporte, que no era tan complicado porque antes los horarios eran más fijos, todos entraban a la misma hora, todos salían a la misma hora. Lo pasábamos bien porque viajábamos en unos transportes clásicos que existían, que les decían “La Carroza” o “El Colchón”, que todo el mundo ubicaba al ser antiguos y de un color muy llamativo, y allí se armaba un ambiente, era toda una historia”.

Una vez que sales de cuarto medio, ¿qué eliges estudiar y dónde?

“Yo quería estudiar Ingeniería Comercial, entonces las alternativas eran la Universidad de Chile, la Universidad Católica y la Universidad Adolfo Ibáñez en Viña del Mar. Postulé a todas, quedé en la Chile, pero me fui a Viña porque pensé que el cambio no iba a ser tan grande como podría ser ir a Santiago. Además, la universidad era más ordenada y tiene prestigio”.

¿Y por qué quisiste estudiar Ingeniería Comercial?

“La verdad es que es una carrera “comodín” porque aprendes de todo, adquieres conocimientos en finanzas y marketing, te sirve de base para emprender un negocio propio y puedes trabajar en varias áreas. Siempre pensé que en algún minuto me podía servir para trabajar en la empresa familiar de mi papá, entonces se adaptaba perfecto para el futuro. Es una carrera muy abierta, con un abanico de posibilidades de desarrollo laboral”.

¿Y eso tuvo una proyección luego en la vida laboral?

“Sí. Estuve trabajando 10 años en el área financiera, luego en el área de marketing y entremedio en el área de corretajes. Las experiencias laborales han sido muy buenas. Cuando salí de la universidad entré en la mejor empresa que podía entrar, con León Cohen, que es una consultora financiera donde aprendí mucho. Después de eso me vine a trabajar con mi papá, que en el fondo también era uno de los objetivos de estudiar Ingeniería Comercial, más tarde estuve en corretaje dos años y finalmente entré en el área de marketing a Plaza Maule como gerenta”.

¿Y qué tal ha resultado esa experiencia?

“Bien, muy entretenida y exigente. Un área completamente distinta a estar en una oficina analizando datos, aunque eso me gusta mucho también porque necesito estar tranquila trabajando y analizando información. En marketing estamos constantemente preocupados de la imagen del Mall, de realizar eventos y de entregar al público lo que ellos buscan, como resultado de estar en permanente contacto con la gente…, es muy atractivo porque me gusta ese contacto con las personas”.

¿Esa experiencia la aplicas en otros aspectos de tu vida?

“Soy maestra de reiki, precisamente porque me gusta este contacto con la gente, soy muy de piel. También he participado en la formación de algunos grupos como un club ecuestre. La verdad es que eso de estar organizando cosas me gusta mucho, disfruto que la gente lo pase bien y que salgan con una sonrisa en la cara luego de las actividades realizadas”.

¿Qué cosas en términos personales y profesionales te han permitido realizar todas esas actividades?

Verónica Pérez, Gerenta de Marketing Plaza Maule“La parte teórica te la enseñan y te sirve de base para los trabajos, pero creo que la relación que tuve en mi familia desde chica me marcó. Mi mamá siempre nos llevaba a participar en eventos sociales, apadrinábamos familias y participábamos de la organización de muchas actividades, y eso creo que marca una diferencia en el trabajo y deja un sello en el tipo de organización de las diferentes actividades.  Yo rescato que mis papás fueron así, si había que hacer algo, no importaba dónde, ni la hora, nos ofrecíamos para ver qué podíamos hacer. No puedes ser de otra manera si fue lo que viviste desde chica, viendo, además, otras necesidades que tú no las tuviste, entonces por qué no ayudar. Y mi actual trabajo permite hacer ese tipo de actividades porque nuestro gerente es muy preocupado en ese aspecto, que podamos hacer ayuda social como un compromiso ético. Eso me hace estar contenta en el trabajo y mi deseo es que mis hijos más adelante me puedan acompañar porque quiero que ellos vean que soy feliz en lo que estoy haciendo, para que ellos cuando trabajen también disfruten lo que están haciendo”.

¿Cuáles son tus proyectos profesionales?

“Estoy feliz trabajando en Plaza Maule porque aparte de estar a cargo del área de marketing soy también controller, que son las dos áreas que más me gustan. Plaza Maule es una empresa con muchas proyecciones de crecimiento, y el área de marketing presenta un gran reto al estar cambiando hacia un concepto más de experiencia por parte de los clientes que van al mall, por lo que mi proyecto profesional está enfocado en desarrollarme mucho más en el centro comercial”.

¿Cómo se conforma tu familia?

“Me casé hace algunos años atrás y vivimos con mi marido Gonzalo, el hijo mayor de su primer matrimonio, Renato de 13 años, y nuestros tres niños que son Santiago de 8 años, Emilia de 5 años y Domingo que tiene 2 meses. Vivíamos en Talca, pero por razones de espacio nos fuimos a la que fue mi casa de pequeña en San Javier, lo que ha significado un cambio de vida para los niños porque ahora tienen más contacto con la naturaleza, con los animales, tratamos de pasear porque nos gusta el campo, disfrutamos conociendo lugares nuevos y compartiendo con los amigos”.

¿Te entusiasma saber que tus hijos van a vivir un poco lo que viviste en tu infancia en el campo?

“Yo estoy feliz que lo vivan y ellos han ido disfrutando eso. Se bañan en un canal a las ocho de la mañana en el verano, se embarran, se meten en la tierra, juegan con los perros y eso en la ciudad no lo tienen. Casi no están conectados con la tecnología porque prefieren andar en el potrero jugando. Para mí es una maravilla porque siento que esa conexión te da un desarrollo diferente y una percepción distinta de la vida”.

A propósito de ese contacto con la naturaleza y los animales, el hijo mayor de tu marido, Renato, se hizo conocido por grabar el video sobre el “Chimuelo”, ¿imaginaron alguna vez que eso iba a tener tanta repercusión?

“Es que todavía no sabemos cómo partió todo eso porque el video se grabó antes de Navidad y no sabemos quién lo subió. Esto comenzó porque el pajarito se murió, mi marido les dijo a los niños que lo enterraran y mi hijo Santiago quiso grabar la situación para mostrársela al papá después y viera que hicieron lo que les pidió.  Renato, que siempre le gusta armar historias de ese tipo, creó este cuento del funeral para mostrarle al papá que se enterró al pajarito. Nosotros nos reímos porque salió gracioso, se mandó al grupo de WhatsApp de la familia y ahí quedó. Y de repente apareció esto y no supimos cómo llegó a crecer tanto el interés por el entierro del “Chimuelo”. Renato es bien histriónico eso sí, tiene videos que son para morirse de la risa, pero quedan ahí y para nosotros esto sobrepasó todo lo conocido, incluso lo llamaron de Colombia, Perú, Argentina, Brasil y Estados Unidos (Miami) para entrevistarlo”.

¿Y ustedes cómo tomaron toda esta situación?

“Renato lo está pasando muy bien. Él lo está disfrutando y por eso ha tenido también toda esa exposición porque de lo contrario ya se habría cortado el tema. Gonzalo, mi marido, lo ha apañado en todo y lo ha acompañado a todas partes con la idea de que disfrute de esto y nosotros también lo hemos apoyado, lo hemos tomado bien, mientras dure y mientras no afecte ahora lo primordial que ha sido la vuelta al colegio. Lo bueno es que todo el mundo ha sido muy prudente y se ha enfocado harto en lo que significa que a Renato le encanten los animales, que es un niño bueno y que la situación fue graciosa. De hecho, es rostro de la campaña de tenencia responsable de mascotas del Gobierno, así es que de verdad para él ha sido muy entretenido y toda una experiencia de vida”.

Finalmente, ¿cómo te gustaría que se desarrollaran tus hijos?

“Con Gonzalo trabajamos con ellos en el sentido que queremos que sigan siendo niños buenos, de corazón. Partiendo de esa base siento que hay mucho terreno ganado. Queremos que les vaya bien, que se desarrollen como personas primero, porque la base para nosotros es su desarrollo personal, que sean comprometidos, responsables porque la parte valórica es primordial. También que sean felices en lo que decidan hacer, que amen lo que hagan, que se desarrollen en ello. Creo que haciendo lo que realmente quieres hacer, siempre serás exitoso porque lo vas a hacer con toda la pasión, con todo el corazón, con todo puesto en que resulten bien las cosas”.

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