Entrevista

Paulina Assmann, seremi de Ciencia Macrozona Centro Sur

“La ciencia es para todos”
Amante de su familia y su trabajo, esta joven profesional de enorme simpatía y sonrisa espontánea es la primera seremi de Ciencia de la Macrozona Centro-Sur (O’Higgins, Maule, Ñuble y Biobío). Con el firme propósito de hacer de la ciencia un bien público al alcance de todos, conversó con NOS Magazine y nos abrió las puertas de su universo.
Desde niña Paulina sintió curiosidad por el mundo. Siempre le interesó la lectura y el hacer “investigaciones” para descubrir cosas nuevas y develar respuestas de aquello que era un completo misterio para ella. Ese fue su punto de partida en el mundo de la ciencia y fue lo que la llevó a transformarse en Doctora en Física especializada en Astrofísica en la Universidad de Concepción y realizar un sinnúmero de pasantías en el extranjero, así como doctorados y pasantías en centros de investigación de la Universidad de Bonn, la Universidad de Heidelberg y en el Max Planck Institut fur Astrophysyk.
Antes de asumir como seremi, Paulina se desempeñaba como subdirectora de Relaciones Internacionales de la Universidad de Concepción e investigadora del Centro de Astrofísica y Tecnología Afines (CATA).
Cuéntanos de tu familia de origen
Soy de Talcahuano, provengo de una familia que llegó a esta zona durante los años ochenta, tengo tres hermanas y un hermano menor. Estudié en el Liceo La Asunción y recuerdo que tuve una infancia muy feliz frente al mar.
¿Cómo se desarrolló tu gusto por la ciencia?
Desde muy chica. Aprendí a leer sola a los 4 años, leía mucho (libros de biología), además, siempre andaba haciendo cosas, era muy curiosa, me gustaba ver cómo funcionaban los artefactos. Por eso realicé varias “investigaciones” y “experimentos”, solo con el fin de obtener respuestas a cosas que me intrigaban. Además fui scout, ya que me gustaba observar la naturaleza y las estrellas, estuve en el coro, estudié piano y realicé gimnasia rítmica (de la que fui seleccionada).
En octavo recuerdo que tuvimos que hacer un boletín y lo desarrollé sobre la bomba atómica (reacción en cadena), hice entrevistas a profesores de la universidad, mi profesor de física, etc. Fue este último quien me instó a hacerme una pregunta que no tuviera respuesta hasta ese momento. Pensé y se me ocurrió hacer algo sobre el virus Hanta, el trabajo lo postulé con su ayuda al Explora Conicyt y fue seleccionado para participar en el Primer Congreso de Explora Conicyt de la Región del Biobío. Fue un punto de inflexión, ahí me di cuenta que esto era lo que quería para mi vida. Lo que se reforzó al conocer a Eric Goles, quien nos habló sobre la teoría del Big Bang. Posteriormente me comenzaron a invitar a las Olimpiadas de Física (regionales y nacionales), a los programas científicos, en segundo medio participé en un programa de la NASA y realicé un proyecto para un concurso Conicyt de astronomía para determinar el periodo de rotación de un asteroide. Me lo gané y me fui al norte a hacer esas observaciones. Fue mi única experiencia de Astrónoma Observacional.
En cuarto medio me invitaron a un congreso internacional de la IAU, donde conocí a quienes serían, en el futuro, mi tutor y cotutor de tesis de doctorado. Fue muy divertido. Además, tuve el privilegio de conocer a astrónomos de clase mundial. Más tarde, entré a la universidad a estudiar Física y mi familia me apoyó incondicionalmente. Dada todas esas experiencias que tuve la oportunidad de vivir, digo siempre que soy el resultado de las distintas iniciativas en ciencia y tecnología que apostaron los distintos gobiernos.
Incluso llegaste a conocer al afamado Stephen Hawkins…
Sí, fue en una reunión de físicos en Valdivia para el cumpleaños número 60 del físico Claudio Bunster. Él me llamó a través de su asistente para preguntarme por qué estudié física. Luego me dijo que era raro encontrarse con una joven que quisiera estudiar física dura, sobre todo si no tienes una familia que te haya influido, vale decir, que sea del área de la ciencia. Ahí me di cuenta del importante rol que tenemos, donde nuestra misión es salir a las calles a enseñar a los niños, ya que la ciencia es un bien público.
¿Cómo se ha dado tu trayectoria profesional?
He tenido la suerte de hacer lo que he querido. Estudié (doctorado y posdoctorados) y he realizado pasantías en Inglaterra, Alemania y China, lo que me ha dado la posibilidad de conocer distintas culturas. Consecuencia de eso, la Universidad de Concepción, que conocía mi trabajo en el extranjero, me ofreció la Subdirección de Relaciones Internacionales. Ahí fue cuando me di cuenta que este trabajo me permitiría hacer vinculaciones entre la academia y la industria a nivel internacional. Por ejemplo, posicionar los centros de investigación de la universidad con China, para lo cual hice todo un trabajo de vincular la casa de estudios superiores con los ministerios de Gobierno y las empresas en China.
Esto creo que me brindó la oportunidad para que me ofrecieran la seremi de Ciencia de la Macro Zona Centro Sur (O’Higgins, Maule, Ñuble y Biobío), lo que me encantó por el desafío que implicaba, puesto que siempre estuve convencida que la ciencia es el motor de desarrollo de un país, por lo que sentía indispensable la representación regional del Ministerio de Ciencia.
¿Cuáles son los objetivos que te planteas desde este cargo?
Asumí hace poco, por lo que estamos en instalación. Por eso siento que debemos construirlo bien. Es necesario dialogar y escuchar. La ciencia ha sido un bien centralizado sin una exploración y vocación territorial, determinando cuáles son nuestras riquezas. La idea es tener una representante del ministerio que pueda articular y pueda ser un nexo entre esta institucionalidad y escuchar a los distintos actores (academia, sector productivo, civiles / ciudadanos).
¿Con qué panorama te has encontrado?
He tenido una excelente recepción. La seremi de Ciencia era el bebé esperado. Existe una buena disposición porque tenemos todo: un sector productivo que es motor económico del país, un sector académico reconocido mundialmente y una sed de conocimientos por parte de la gente, pero faltaba la interacción entre todos. Por ello, el mayor objetivo es articular estos distintos actores que generan tecnología, conocimiento, ciencia e innovación y lo primero es escucharlos y conversar sobre ciencia para determinar qué quiere Chile en esta área.
¿Cuál es tu visión sobre la equidad de género?
Históricamente la mujer no ha tenido un desarrollo igualitario respecto del hombre. Creo que las mujeres tenemos las capacidades para competir, pero faltan las oportunidades. Por eso el hecho que hoy estemos hablando de ello es un gran primer paso.
Universo íntimo
¿Quiénes componen la familia que has formado?
Estoy casada desde el año 2010 con un físico cuántico y tengo dos hijos, Leticia de 3 e Ignacio de un año, además de Isabela que es hija de mi esposo. Ser madre ha sido una experiencia tremendamente maravillosa. Y es un desafío constante compatibilizar el ámbito personal y el profesional.
¿Qué haces en tu tiempo libre?
Ahora mi único tiempo libre está destinado a mis hijos. La verdad me cuesta darme los espacios para mí. De todas maneras, me gusta patinar, el cine, viajar y cocinar con mis hijos y cine arte, escuchar música de los setenta y ochenta, por ejemplo, The Beatles, Elton John, Rock Latino, entre otros. Además, me encanta ir a la Sinfónica, he tenido la oportunidad de escuchar ese tipo de música en muchas partes del mundo.
¿Qué rol tiene la amistad en tu vida?
Un valor muy destacado. Por eso valoro la calidad por sobre la cantidad. Siento que las amistades se cultivan y hay que darles tiempo. En mi caso, la mayoría no son amistades de infancia, sino que de mi etapa adulta.
¿Admiras a alguien?
Me es difícil pensar en una persona en específico. Creo que todas las personas que conozco me entregan algo para aprender. Soy una constante aprendiz de los demás. Todos tenemos algo especial.
¿Qué valores humanos aprecias?
Me impresiona la nobleza, la sencillez… como dije antes, soy una convencida que las personas tienen sabores y colores únicos, por eso es muy importante escucharlas y observarlas.
¿Qué te emociona?
Hay una película que me la lloré toda “En búsqueda de la felicidad”, porque me emociona la perseverancia de las personas. La vida no es fácil, es cíclica, y hay que tener mucha fortaleza para levantarse en las diferentes etapas y momentos.
¿Cuál es tu creencia espiritual?
Creo en Dios, en un ser superior, y llevo una vida budista (hasta he tenido la posibilidad de compartir con el Dalai Lama), en la que trato de practicar el amor y la compasión.
¿Cuál es tu finalidad en la vida?
En mi paso por la tierra ser un buen instrumento para que otras personas aprendan y estén mejor. Me gusta la idea de poder dejar mi aporte a las futuras generaciones.

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