Entrevista

María Eugenia Navarrete, Gerente General de Clínica Los Andes de Los Ángeles

Una mujer apasionada por su familia y su trabajo

Recorrer las plantas y los cultivos en la casa de María Eugenia fue impregnarse con la calidez y simpatía de la faceta más íntima de esta mujer profesional que dejó de lado las obligaciones que le demanda su cargo para relajarse y mostrarnos su espacio personal, en medio del fluir de una interesante conversación sobre su profundo sentido de felicidad, siempre junto a su familia.

Risueña y carismática, se refirió a todos los aspectos que hoy determinan la etapa actual de su vida, que la tienen felizmente dedicada a los suyos y a sus grandes pasiones.

Se define como una persona activa, para la cual no hay imposibles, basta con proponérselo y luchar por los objetivos que se desean. “Para mí, querer es poder y yo he vivido de esa forma. Pero hay un aspecto esencial, mi familia, es ella la que me recuerda e insta para no olvidarme nunca de mis sueños. Es por eso que nunca he dejado atrás cosas que quería concretar. Por ejemplo, estudié estando casada y con hijos, recuerdo que lo hacía por las noches (Contador Auditor) y posteriormente, cuando era gerente comercial de la Clínica, cursé una segunda carrera profesional (Ingeniería Comercial). Todos me preguntaban para qué seguir, pero yo tenía claro que quería ser gerente general de la Clínica, además siempre he pensado que hay que validar los conocimientos. Fue complicado pero sabía que tenía que sacrificarme. Eso es algo que siempre he tratado de transmitir a la gente joven”, asegura.

¿Quiénes componen su familia de origen?

Somos una familia pequeña, mis padres angelinos (Flavio Navarrete, QEPD, y Eugenia Cruz), además de una hermana (Claudia Navarrete) que vive en Santiago desde hace 20 años. Actualmente, una de mis grandes preocupaciones es que a mi madre no le falte nada. Ella vive en el campo por decisión y yo la respeto, ya que es de la idea que en una casa no puede haber dos dueñas de casa. Yo la amo mucho y espero seguir regaloneándola por mucho tiempo.

¿Y qué nos puede contar de la familia que ha formado?

Soy casada con Juan Carlos Medina, tengo tres hijos, Cristian (34), Pablo (30) y Fernanda (20). Los varones estudiaron Ingeniería Civil Mecánica y la menor estudia Psicología. Los tres son espíritus libres. Esto lo menciono porque yo en cambio, crecí donde había una formación más rígida, donde las cosas no eran desechables y siempre primaba el sentido de familia.

Claramente, hoy las nuevas generaciones son diferentes, han evolucionado. Por eso, yo he aprendido y aprendo mucho de mis hijos, a desplazar lo material del primer lugar de importancia y ocuparme de disfrutar los momentos de compartir, haciendo lo que me gusta. Me han enseñado a vivir de otra manera. No hay que perder tiempo acumulando cosas.

¿En qué se traduce eso?

En las ganas de viajar. He viajado mucho con mi marido y mi familia (hijos con pololas, cuñados con sus parejas), siempre son viajes maravillosos, relajados, de ensueño. Mis prioridades apuntan hacia allá, quiero viajar y no perder el tiempo. He conocido Tahití, Cuba, las playas de México (Playa del Carmen y Cancún), Punta Cana, adoro la arena y el sol. Quizás más adelante visite Europa.

Cuéntenos sobre su trayectoria profesional

Mi primer trabajo fue en Isapre Consalud durante tres años, después Juan Eduardo Munita, primer gerente de la Clínica, me invitó a participar del proyecto Clínica Los Andes. Al principio, en 1993, vendí consultas médicas. Luego ayudé en toda la implementación de la Clínica. Después quedé a cargo de la parte administrativa y más tarde fui Jefe Comercial. Con los años, la Clínica fue creciendo y quedé como Subgerente Comercial. En ese tiempo no pasaba por mi cabeza llegar a la Gerencia General. Cuando decidí que quería optar por otros cargos, fue cuando me sentí madura y con confianza. Mi primera oportunidad fue cuando quedé como Gerente Subrogante y luego como Gerente Comercial.

Sin embargo, cuando los nuevos dueños me invitaron a participar para ser Gerente General de la Clínica, y yo a esas alturas ya había terminado de estudiar Ingeniería Comercial, decliné la participación. Quería ser elegida directamente. Fue así como se dio todo y hoy llevo en el cargo cinco años.

¿Cómo califica la experiencia en la Gerencia General?

Una muy buena experiencia, como mujer debes esforzarte por demostrar que eres capaz, sobre todo en el mundo machista en el que vivimos. Por eso soy muy cuidadosa para cada una de mis decisiones, pero creo que han sido cinco años de crecimiento y consolidación institucional y personal.

¿Cuál es entonces el balance que hace?

Me siento muy feliz. En lo profesional, he logrado mucho más de lo que imaginaba. Porque todas las metas que se han propuesto, se han cumplido. Tengo excelentes relaciones con la gente con la que trabajo. Me considero muy cercana a todos. Siento que he cumplido a cabalidad gracias al trabajo mancomunado.

Sí reconozco que me he sentido agotada muchas veces, pero he estado tan ocupada, que justamente eso me ha ayudado a sobrevivir a cosas fuertes en lo personal, por ejemplo, la muerte de mi padre quien padecía Alzheimer o el hecho de que mi hija se fuera de intercambio al extranjero el año pasado, entre otras situaciones difíciles. El trabajo me ayudó a no hundirme.

¿Cuáles son sus pasatiempos?

Mi único hobby es mi vivero, mi jardín. Cultivo tulipanes, calas de colores, salvias rojas, zinnias, azaleas, ver florecer mis plantas me gratifica, me encanta. Incluso les converso, se genera una energía especial cuando estoy en medio de mis árboles frutales y de todos mis cultivos. Mi madre tuvo un jardín grande y creo que eso me influyó mucho.

Virtudes y defectos

Entre los defectos, reconozco que soy muy ‘mandona ‘en la clínica y en la casa, me gusta, todo el tiempo tener todo claro. Sé que tengo que cambiar eso. Me cuesta. Creo que es mi peor defecto. Entre mis virtudes, está mi perseverancia, la porfía de no darme por vencida en lograr lo que quiero. Eso lo aprendí de mis padres. Soy una agradecida de la formación que tuve, por eso ahora me dedico a entregarle a mi madre lo que ellos me brindaron a mí. Le pido a Dios que le dé momentos felices, como reunirnos en familia los fines de semana para compartir.

¿En qué cree desde lo espiritual?

En Dios y la Virgen. Soy católica y creo que cuando uno se va haciendo mayor, se vuelve más católica. Doy gracias a Dios todos los días, le pido por mis hijos y mis seres queridos. Además, me encomiendo a él por mi trabajo, para desempeñarlo lo mejor posible.

¿Qué personaje conocido a nivel mundial le hubiera gustado ser por un día?

María Eugenia Navarrete, Gerente General de Clínica Los Andes de Los ÁngelesMe encantaría ser una cantante exitosa como Shakira, cantar y bailar en un gran concierto donde me sienta dueña del escenario. Esto debe ser porque canto pésimo.

¿Qué sueño le falta por cumplir?

Ser abuela, quiero que Dios bendiga a mis hijos con muchos niños, aun cuando no tienen proyectos al respecto. Quiero disfrutar mis nietos…

Frase de vida que más la representa

Quizás la frase que más me representa es: “Hoy va a ser un gran día, depende de ti”, la cual comparto con mis hijos. Ahí está condensada la energía positiva que hay que tener para encarar cada día, con sus pros y contras.

Mayor felicidad y mayor tristeza

La mayor felicidad es cuando nacieron mis hijos. Son momentos poco descriptibles. Es un instante de transformación interna muy fuerte. En cuanto al momento más doloroso creo que estos han sido cuando enfermó mi padre y cuando mis hijos están tristes. Soy feliz en la medida que los míos están felices. Mi trabajo no entra en este ámbito.

Música, lectura y cine

Dejé de escuchar la música romántica añeja que tiene mensajes de desamor que pueden llevar a la depresión a una persona. Ahora escucho música alegre, reggaetón, la radio Los 40 principales, que es especialista en ese estilo de música.

En cuanto a la lectura y el cine, no soy muy asidua, tengo tan poco tiempo libre, que lo dedico a mi jardín y a compartir con mi familia, siempre en torno a mi madre.

¿Pasional o racional?

Pasional absolutamente en mi vida personal. Lo racional lo dejo para el trabajo. Todo lo que hago tiene un sentido que está enfocado en mis hijos, mi esposo y mis padres (ahora mi madre), por su apoyo incondicional.

¿Qué proyectos personales y laborales tiene?

Me gustaría ser más ordenada en el tiempo laboral que me queda para organizarme de buena manera y asegurarme tener un buen pasar cuando esté mayor. Me siento capaz de mantener ese cargo con excelencia y no me movería de aquí, me gusta vivir en Los Ángeles. Quiero dejar mi sello en la Clínica, el que está vinculado con la empatía por los demás. Por lo mismo, quiero mantener mi política de puertas abiertas, escuchar a todos quienes trabajan en la Clínica para mejorar en todo aspecto.

En cuanto a lo personal, seguir haciendo que mis días sean lindos y signifcativos. Siempre dependerá de uno cómo los vive.

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