Entrevista

Fernando May Boullon, agricultor, poeta y gestor cultural

“Lo importante de la vida es llegar a ser quien uno es”

¿Por qué es necesaria la poesía?, se pregunta a sí mismo Fernando May. A los segundos se responde “porque te enseña a comprender mejor la vida y a tomar un lugar en ella, te cambia la calidad de vida, porque en definitiva se produce una expansión de la conciencia del ser humano”. Y es que, para este chillanejo literario, la poesía, el arte y la cultura corren por sus venas.

Fernando May BoullonEs hijo de Fernando May Colvin, agricultor de la zona, y Huguette Boullon, profesora de Castellano. Mientras que su abuela es la reconocida escultora chillaneja Marta Colvin. Una infancia que vivió bajo la dualidad de la tierra y el arte, pero que, según las mismas palabras de Fernando, ambos conceptos están mucho más unidos de lo que pareciera.

Pese a que estudió Ingeniería Forestal y ejerció esta profesión durante muchos años, su gran pasión es la literatura, lo que le ha llevado a escribir alrededor de cien poemas, próximamente la publicación de un libro y ser el actual presidente del Grupo Literario Ñuble. Con esta vasta trayectoria, Fernando nos abrió las puertas de su casa, un hogar que, por supuesto, tiene una biblioteca inmensa.

¿Cómo recuerda su infancia?

Siempre en esta zona con toda mi familia, desde mi abuelo que se llamaba igual a mí y mi papá también, agricultores de la zona. Siempre hubo una dualidad en mi formación, porque, por un lado, estaban estos padres agricultores, pero también la herencia de mi abuela Marta Colvin, donde el arte se encontraba presente y que se complementaba además porque mi mamá estudió Pedagogía en Castellano. Entonces estos dos lados estuvieron permanentemente en mi infancia, juventud y todo el tiempo.

¿Cómo fue ser criado en el mundo artístico?

Es bien extraño porque a mí no se me manifestó hasta bastante mayor, yo siempre estuve influenciado, al parecer, por la parte más masculina, que era la tierra, entonces estudié Ingeniería Forestal y seguí esa ruta en la primera parte de mi vida, pero luego empezó a aflorar esta otra parte que siempre estaba ahí y yo diría que, en el transcurso del tiempo, he ido pasando de un lado a otro, de la tierra al arte, y creo que finalmente los dos están bastante unidos.

¿Dónde convergen?

Yo siempre hablo de nuestra identidad de ñublense y digo que es una unión, que es el talento, la creación nutrida por la madre tierra, creo que esa es nuestra identidad verdadera. En Ñuble y en Chillán hay mucho talento, todos tienen algún nexo con lo campesino, por ejemplo Víctor Jara, los Parra, gente talentosísima que estuvieron nutridos por la tierra.

¿Qué significó para usted crecer bajo la influencia de su abuela Marta Colvin?

Yo tuve una muy buena relación con ella porque además fui su ahijado, la recuerdo como una persona sumamente sencilla. Yo en ese tiempo no me daba cuenta de su tamaño como artista, después lo percibí en París al ver esculturas de ella. Para mí siempre tuvo algo especial, tenía cosas muy poderosas y creo que de alguna manera algún genecillo loco quedó por ahí.

¿Qué legado le dejó?

Que cuando uno tiene talento creativo tiene que desarrollarlo.

Pese a esto, eligió estudiar Ingeniería Forestal y no alguna carrera ligada al arte…

Sí, la influencia de la familia. Mi papá siempre ha sido un hombre muy visionario y me dijo que creía que acá en Chile lo fuerte era el área forestal. Fue una decisión acertada, yo quiero mucho a mi profesión, mis colegas, lo que pasa es que si hoy pudiera elegir me iría con la literatura, el arte, la cultura, porque me apasiona mucho más, es lo que yo debía haber hecho siempre, pero a veces uno no descubre su vocación de inmediato, a veces le lleva la vida descubrirla.

AMOR POR LA LITERATURA

Egresó en 1976 de Ingeniería Forestal en la Universidad de Chile, volvió de manera inmediata a Chillán y trabajó como consultor privado, además de contratista forestal. A pesar de ejercer su profesión durante años, de a poco comenzó a dejar la tierra, para ingresar de lleno al mundo de las letras: “Creo que lo importante de la vida es llegar a ser quien uno es y no donde las circunstancias te atraparon”, reflexiona.

¿Cómo comienza su gusto por la literatura?

Yo creo que cuando algo está profundamente en ti va saliendo a flote de distintas maneras, a mí se me fue manifestando porque empecé a escribir cosas cuando había un evento familiar y cartas, hasta que me pidieron para el centenario de mi abuela Marta escribir algo para El Mercurio, ahí redacté un texto que tuvo mucha recepción, y me di cuenta de que me gustaba, ese fue un punto de inflexión.

¿Cuáles son sus primeros escritos?

Desde fines de los ochenta tengo poemas, se fue dando de forma natural, partí escribiendo sobre la familia, hijos, hermanos, una cosa que no se recomienda mucho en la literatura porque es muy confesional, resta universalidad. Entre esos: Amor, te tengo entre mis sospechosos, que es una crítica al amor divinizado, y también, Abril 99’, que es un poema que relata el efecto en la familia cuando los hijos comienzan a independizarse, cómo queda el papá, la mamá, la casa.

 ¿En qué se inspira?

Escribir desde uno, pero no de uno, es decir, yo quisiera que cuando alguien leyera un poema pudiera ser aplicable a cualquier persona, que haya una identificación universal. Y, por supuesto, la inspiración más profunda es el ser humano, yo soy un admirador y casi un adorador del ser humano, siempre digo que somos adorables por lo precarios que somos, porque vamos a morir. Nicanor dice “todo hombre es un héroe porque tiene que morir”, en definitiva te van a olvidar, de esa precariedad es la pasión mía por rescatar a este ser tan misterioso, maravilloso. Es curioso porque todos me dicen “tú hablas de puras cosas horrorosas en los poemas”, pero es para ensalzar al hombre, mostrar eso que está oculto y para decir aprovechémonos, abracémonos, seamos solidarios, aprendamos a empatizar con el otro independiente del género.

¿Algún autor favorito?

No podría decir uno, pero puedo nombrar a grandes poetas chilenos: Neruda, Mistral, Huidobro, de Rokha, Gonzalo Rojas, Enrique Lihn, con esto tienes para pasarte la vida. Autores de afuera Shakespeare, Dante Alighieri y Miguel Hernández, es gente que te maravilla. Chile es un país de grandes poetas, tenemos para lucirnos en todas partes.

¿Pero se valorizan?

No se valorizan tanto, siguen siendo estas personas “raritas”, lo fantástico sería que la poesía influyera en la política. Aseguro que si los políticos se leyeran a todos nuestros grandes poetas, las cosas sí podrían cambiar y esa sería una transformación de verdad.

Respecto a su trabajo, ¿alguna novedad para este año?

Tengo un libro que ya está escrito pero no editado, es mi primer libro y está situado en la precariedad humana, es como todo lo terrible que nos pasa viviendo, pero en el fondo es para solidarizar con el ser humano que tiene que vivir lo que tiene que vivir. Dentro de este año se publicará.

¿Lugar favorito para escribir?

Donde más escribo es en mi pieza, mi cama, ahí tengo mis cuadernos, mis libros, donde hablo con mis muertos, como decía Quevedo. Luego transcribo los textos en el computador.

GRUPO LITERARIO ÑUBLE

Grupo LiterarioEn 1963 se conforma el Grupo Literario Ñuble de una manera muy épica e inusual, y es que un grupo de personas se juntaron en la estación de trenes de Chillán para conversar sobre literatura, así nació una nueva entidad cultural gracias a cuatro fundadores: Edilberto Domarchi, Pedro Pablo Rivas, Shubert Sepúlveda y Jaime Salgado.

“El Grupo Literario Ñuble, es uno de los grupos literarios más antiguos de Chile y es la segunda agrupación cultural más antigua de Chillán, por tanto es un patrimonio intangible importantísimo y eso se retrató en la memoria que publicamos en 2017 y que abarcó los 50 años de la agrupación”, cuenta Fernando May, quien preside hace tres años esta agrupación.

¿Cómo funciona el grupo?

Nos reunimos todos los miércoles a las 19:30 horas en la casa de Gonzalo Rojas, compartimos textos literarios que pueden ser propios o de otros autores. También se hacen otras actividades en el año, por ejemplo en diciembre es el natalicio de Gonzalo Rojas y hacemos un encuentro llamado “Nacimiento del relámpago” donde invitamos a poetas y narradores, donde se comparte y se vive la literatura. Este 2018 vino el poeta Rafael Rubio, fue admirable.

Además se realiza el festival poético Chillán Poesía…

Fernando May BoullonSí, todos los años hacemos este festival que se realiza durante tres días en abril de cada año, ahora vamos en la versión XVI y el grupo hace un aporte enorme a la comunidad, en 2014 vino Ernesto Cardenal, quien está dentro de los cinco poetas vivos más importantes de nuestra lengua, candidato permanente del premio Nobel, el año pasado vinieron Germán Carrasco, Leo Sanhueza, Clemente Riedemann, poetas importantísimos.

Paralelamente, hace cuatro años en Chillán Poesía, nos dimos cuenta que era importante irradiar esta cultura en los colegios, entonces los poetas van a las aulas y producen esta pasión en los estudiantes.

¿Qué se espera para este año?

Se realizará los días 24, 25 y 26 de abril, dos días en el teatro y un día en Inacap. Se repetirá la instancia en los colegios y se abarcará no solo en Chillán, sino también a otras comunas. Además, este año está dedicado al territorio, a demostrar que en Chile y particularmente en regiones, también se hace poesía a pesar del centralismo.

¿Cómo evalúa sus tres años como presidente de la agrupación?

Termino este año. Uno de los logros más importantes fue obtener la antología, que reúne las obras de todos los integrantes que estuvieron en estos 50 años y su historia. Esta antología venía con un financiamiento del gobierno anterior. Aparte de eso, creo que hemos profesionalizado mucho a Chillán Poesía. Además, el grupo instauró una biblioteca en la casa de Gonzalo Rojas con poesía chilena muy importante, hay alrededor de mil doscientos libros físicos y mil libros virtuales.

¿Cuáles son las proyecciones del grupo?  

Queremos contar con más gente joven, se ha ido envejeciendo un poco el grupo, necesitamos a los jóvenes para formar escritores. Se debe tener en cuenta que no se necesita ningún requisito, solo querer la literatura, incluso puedes ir de oyente.

DÉFICIT EN LA LECTURA

¿Qué consejo podría dar a los más jóvenes que desean incursionar en la literatura?

Hay que entender que escribir es un oficio que se aprende. Independientemente del talento, yo diría que es una cosa que cultivas en la permanencia, en el intercambio con tus pares. Hay que largarse sin miedo, pero a la vez ir leyendo a grandes autores.

¿Cuál cree que es la causa de la poca lectura en los chilenos?

Yo creo que los jóvenes tienen hoy muchos atractivos tecnológicos, que son muchos más fáciles y en que tú obtienes algo más rápido que leyendo. En el computador interactúas con un juego maravilloso, una gráfica estupenda, mientras que para leer tienes que desplegar energía… Como quisiera inventar algo para que los jóvenes lean, porque estoy convencido que la única manera de transformar el mundo es que la gente lea.

Entonces, ¿cómo encantar a los jóvenes?

Eso pasa mucho por la educación. Tiene que haber un profesor enamorado, motivado y bien pagado. Además, los planes de lectura tienen que ser más flexibles, tú no puedes poner a un joven a leer obligadamente el Quijote, hay que flexibilizar, buscar libros sencillos pero muy atractivos, de modo que entre a ese mundo. La lectura es como abrir una ventana y entre aire puro.

Finalmente, ¿cuál es su opinión respecto al precio de los libros?

Quiero ser bien sincero, yo creo que los libros no son tan caros si uno los compara con una entrada al partido de fútbol o a las zapatillas de marca. Yo creo que es una excusa para no leer, por lo demás, hay muchos libros ahora online. Eso sí, yo amo el objeto libro, me gusta su olor, su peso, su color.

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