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“Esta pandemia nos insta a pensar en qué tipo de sociedad queremos construir entre todos, con igualdad de oportunidades y sin brechas sociales”

Paulina Astroza, abogada

Nos recibió en su oficina ubicada en el cuarto piso de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Concepción y desde un inicio percibimos una energía positiva que durante la conversación fue envolviendo los recuerdos, las personas y los lugares que conforman la vida de esta destacada profesional que nos habló, con total sinceridad, de su Chillán natal, su vocación profesional, su estancia en el Europa, su presente que la tiene donde más le gusta estar, en el aula, y los sucesos que hemos vivido como sociedad: la crisis social y la pandemia del COVID-19.

¿Quién es Paulina Astroza?

¡Qué difícil!, soy una chillaneja de nacimiento, penquista por adopción y bruselense en tránsito, porque estuve viviendo 6 años en Bélgica, 2 años en Lovaina y 4 de ellos en Bruselas. Tengo 48 años, soy esposa desde hace 24 años (pololee 4 años), madre de Clemente que va a cumplir 13 años y dedicada con toda vocación a la docencia. Esto porque desde que entré a estudiar Derecho nunca mi objetivo fue ser abogada de ejercicio libro o tribunales, siempre estaba pensando en la Academia, en la Ciencia Política y en las Relaciones Internacionales. Es por ello que me siento muy profe, esa es mi esencia, más que abogada, me siento profesora de Derecho Internacional y Relaciones Internacionales.

Además soy alguien a quien le gusta viajar mucho y he tenido la suerte de hacerlo. Mi vida se ha formado paso a paso y hoy me encuentro muy plena y feliz.

¿Qué recuerdos tienes de Chillán?

Hace tiempo que no he pensado en eso, aunque los primeros recuerdos son con mi familia más directa, mis padres, mis hermanos y mis abuelos, así como en la población Iansa (en Argentina con Libertad), junto a mis amigos y amigas de la época. También me recuerdo de la casa de mis abuelos (en Vega de Saldías y en calle Los Nogales), mi primera etapa en el Colegio La Purísima y después, desde 6° año en adelante, en el Colegio Seminario Padre Hurtado, por lo tanto, tengo el sello hurtadiano muy fuerte.

¿Qué lugares y personas se te vienen a la mente?

El Colegio Padre Hurtado me ha dejado una huella muy fuerte. Desarrollé muchas cosas en el colegio que hasta el día de hoy me han servido. Por ejemplo, fui la primera mujer presidenta del Centro de Alumnos del colegio. Así también, fui presidenta de la organización del festival del colegio e hice amistades con las cuales aún mantengo el contacto. De lugares específicos, recuerdo el aromo que estaba en el hospital en la esquina de Libertad con Argentina. Ese olor me recuerda a Chillán, así como el olor a leña también. Mi memoria está llena de lugares y personas muy significativas.

¿Quiénes componen tu familia?

Por un lado, están mi esposo y mi hijo, y por otro, mi familia de origen en Chillán, mis padres, Graciela Suárez, una conocida ex concejala de Chillán muy ligada a la actividad pública y Joel Astroza, ex iansino, un hombre muy apoyador y muy tierno. También está mi abuela materna, quien ha sido muy importante en mi vida al apoyarme siempre ya que creía mucho en mí. Ella me pagaba los cursos de inglés y me acompañaba a las presentaciones de ballet en la Escuela Artística, de hecho, hasta el día de hoy tiene un álbum de recortes con todas mis apariciones en los medios desde el colegio; mi hermano Cristián que es menor que yo, y hoy, después de estudiar también en el Padre Hurtado, es un Ingeniero Civil Químico. También está mi otro hermano, Esteban, que nació cuando salí del colegio y que es una persona muy especial en la vida de todos. Y por supuesto, hoy son parte de mi familia unos suegros maravillosos que también nos apoyan mucho.

¿Siempre estuviste clara con tu vocación profesional?

Así es. Lo que yo quería estudiar era Ciencia Política, pero en ese tiempo no estaba en pregrado, por eso estudié Derecho en Concepción, claro que no para estar en tribunales, sino para irme al extranjero a estudiar Ciencia Política. Posteriormente me gané una beca y concreté ese objetivo al irme a estudiar a  Bélgica Ciencia Política y Relaciones Internacionales, entre los años 1998 y 2000. Luego volví a Chile, pero en 2011 decidimos (en familia) irnos a Bélgica para estudiar el doctorado en Ciencia Política y Relaciones Internacionales.

¿A quién admiras?

Admiro a mis padres por la formación que nos dieron, con mucho esfuerzo, siempre pensando en que todos tuviéramos las mejores oportunidades. Sumado a  lo anterior, está el tema valórico, que es la base de mi formación, siempre teniendo a la verdad y honestidad incorporadas en mi proceder como ser humano. Además admiro a mi marido por lo inteligente, generoso, seguro de sí mismo y  gran papá, y a mi hijo porque nació en condiciones difíciles (a los 6 meses con menos de 700 gramos). Admiro la fuerza por cómo enfrenta los obstáculos.

¿Qué rescatas de la experiencia de haber vivido en Europa?

Lo primero que gané en Bélgica fue el idioma, porque yo no hablaba francés, me fui con un francés básico y aprendí allá. Además gané amigos de distintas culturas que mantengo hasta el día de hoy. Vivimos en un país multicultural y eso fue maravilloso. El poder apreciar y vivenciar las diferencias y coincidencias en Europa, que es una sociedad desarrollada y con la mente mucho más abierta.

¿Cuánto nos falta para ser una sociedad desarrollada?

Nos falta mucho, ya que no es solo un tema de recursos, sino que con qué mentalidad enfocamos esos recursos. Aquí somos muy individualistas, allá tienen otra concepción de cómo se deben desarrollar las personas. Por ejemplo, la educación es pública, gratuita y de calidad. Los hijos de los Reyes van a colegios públicos, así como hijos de diplomáticos y de profesionales de todo tipo. Lo mismo sucede con el sistema de salud. Hay menos segregación y las ciudades incorporan más a la gente a través del sistema de transporte, ciclovías, parques, etc. Asimismo, se disfrutan mucho las horas libres y de descanso y se respetan y potencian las capacidades de cada uno.

¿En qué estás ahora desde lo laboral?

Sigo como académica en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Concepción y Directora del Programa de Estudios Europeos. Además, me he ganado proyectos de la Unión Europea que me han permitido, junto a un equipo de colegas y ayudantes, realizar muchas actividades en temas internacionales. Soy la única Cátedra Jean Monnet de la Unión Europea activa en Chile. Lo que hemos logrado en esta área ha sido mucho y es muy reconfortante ver cómo nos hemos ido posicionando como referente en temas europeos desde una región.

Actualidad

¿Qué opinión te merece el estallido social de octubre de 2019 y cómo lo proyectas?

Creo que había una olla a presión a punto de estallar y que bastó un detonante para reventar. “Si el pasto no está seco, no prende” y había evidencia de un malestar ciudadano acumulado por muchos factores –en especial la desigualdad en todas sus dimensiones- y que la clase política en su conjunto no ha sabido canalizar ni dar soluciones. Chile tiene muchas fortalezas pero también grandes debilidades y deudas con la sociedad y eso reventó aquel 18 de octubre. Difícil saber qué pasará. Lo que estamos viviendo con la pandemia es tan grave y de insospechadas consecuencias políticas, económicas, sociales e incluso humanas, que no me atrevo a decir qué es lo próximo que ocurrirá. Hoy, a diferencia de muchos, tengo más dudas que certezas sobre el futuro.

¿Cómo has vivido la pandemia del COVID 19 y cuál es su incidencia en nuestra sociedad?

La he vivido confinada total y voluntariamente desde el 13 de marzo cuando tanto las clases presenciales en la Universidad como las del colegio de mi hijo fueron suspendidas. He salido a caminar dos veces en todos estos meses. Me tuve que adaptar a esta nueva situación y capacitar rápidamente en el uso de plataformas para dictar mis clases online. Fue un estrés tremendo. Ya ahora domino varias herramientas que uso en mis cursos y trato de hacer mis clases de la manera más didáctica y flexible para los estudiantes. No puedo pretender dictar como virtuales las clases presenciales. Debo crearles material, cápsulas, videos, foros. Además se me ocurrió realizar entrevistas a colegas y profesionales que trabajan en la práctica aplicando el Derecho Internacional. Ha sido genial. Me entretengo mucho en esto de “entrevistar” para tener material complementario para mis alumnos pero decidí subirlos al canal de Youtube del Programa de Estudios Europeos para que sea de uso de quien tenga interés. Además amplié mis entrevistas a temas internacionales más en general y entrevisto profesionales de distintas partes del mundo. Esto me ayuda mucho a no caer en depresión por la situación actual. Utilizando las tecnologías y para cumplir con mis obligaciones de los proyectos que tengo con la Unión Europea, además hemos organizado conferencias y seminarios online con gente de diversos países. Aprovecho los contactos que tengo y hacemos actividades que jamás pensé que iba a organizar.

Tengo claro que la pandemia nos afecta a todos, pero no a todos por igual. Esta enfermedad impactará más en los más vulnerables, incrementará las desigualdades, tendrá efectos muy negativos en el empleo, en el ingreso de las personas, en la salud mental. Esta pandemia ha puesto al desnudo el sistema que tenemos y que ya estaba siendo puesto en debate con el estallido. Hay cosas que deben cambiar y, sobre todo, hacernos pensar en qué tipo de sociedad queremos construir entre todos. Chile tiene fortalezas que debemos mantener y reforzar y debemos cambiar aquello que no nos permite progresar con igualdad de oportunidades, sin brechas sociales y menos creando bolsones de pobreza que ya habíamos superado en el pasado.

 ¿Y cuál debe ser el rol de la mujer en esta actualidad?

El que siempre ha debido tener: ser una agente de cambio, opinión, participación y formando parte de la toma de decisiones a todo nivel. Ya hemos demostrado que tenemos las capacidades para hacerlo, tenemos las habilidades, inteligencia, voluntad y valentía. Falta que se nos sigan abriendo los espacios. En esta pandemia hemos visto a mujeres liderando sus países con gran éxito, siendo eficientes, decididas, empáticas, generando confianzas y apoyándose en equipos inclusivos en la toma de decisión.

Paulina en lo personal  

¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?

Ver series, me gusta mucho las nórdicas y europeas, por ejemplo, “The killling” y “Borgen”. Además me gusta leer novelas, salir del mundo del Derecho. Por ejemplo, me gusta Dominique Lapierre, Larry Collins, Carlos Ruiz Zafón y Agatha Christie. En cuanto a la música, me quedé pegada en los ochenta. Me gusta el rock latino desde Los Prisioneros a Soda Stereo. Aunque también me encantan The Police, Men at Work, Adele, y de manera especial, las mujeres francófonas.

¿Cuáles son tus virtudes y defectos?

Soy constante, matea, estudio y leo, trato de ser súper rigurosa, jamás especular, además como especialista solo hablo en los medios de los temas en los que me he especializado. Entre mis defectos, creo que a veces no tengo inteligencia emocional, a veces tiro las cosas sin filtro y debería ser más diplomática. Además, soy insegura en muchas cosas, pese a que me dicen que externamente me veo segura y sé que me falta ser más demostrativa a nivel afectivo. Es algo que tengo que trabajar.

¿Y tu mayor felicidad y tristeza?

El mismo hecho: el nacimiento de mi hijo, que nació a las 26 semanas. Fue una alegría que todo resultara bien, pero al mismo tiempo fue una tristeza por todas las complicaciones, por eso no tengo un buen recuerdo. Fue un momento muy duro. Lo que sí rescato es que ese hecho nos unió como familia.

¿Qué situaciones te emocionan?

Cuando le pasan cosas terribles a los niños. Me ha emocionado ver lo que sucede con los niños que se están muriendo en el Mediterráneo. Eso me afecta muchísimo. Por ejemplo, a pesar de haber venido estudiando el tema, la muerte del niño sirio (Aylan) en 2014 que apareció en todos los medios me golpeó fuerte. Me emocionan las imágenes y gestos de solidaridad en tiempos de crisis como la actual pandemia. Pese al miedo que tenemos todos, hay gente dispuesta a arriesgar su vida por otros, ya sea por su trabajo que los compromete especialmente (como el personal de la salud) como todos aquellos que buscan soluciones por los más vulnerables.

¿De qué te ríes de buena gana?

No soy de ver comedias. Soy más contenida, aunque mi sentido del humor va por el humor negro y la ironía, eso se ve en las caricaturas políticas. De hecho, todos los días las leo en los principales diarios del mundo porque me hablan sobre cómo es la sociedad actual. Lo prefiero a un chiste de doble sentido en el Festival de Viña.

¿Qué valor tiene la amistad en tu vida?

Mucho. Por ejemplo, recordar Chillán me hace conectarme con amigos y amigas de siempre. En el mundo universitario tengo algunos, lo mismo que de mi primera época en Bélgica, en especial dos amigas flamencas con quienes me comunico constantemente. A pesar de eso, no tengo muchos amigos. Pero los que tengo son muy buenos.

¿Tienes alguna frase de vida?

Hay una frase que la utilice en mi matrimonio. “Lo esencial es invisible a los ojos”. Sé que es súper cliché y está más que repetida pero para mí tiene mucho sentido. Eso significa que la verdadera felicidad no es material, sino que radica en el disfrutar el aquí y ahora. Las cosas que hacen ser feliz son disfrutar lo que uno hace y compartir con los seres queridos. Esta pandemia me está reafirmando justamente eso.

¿Cultivas algún talento oculto?

Nada, soy lo más fome que hay, ¡jajaja! no tengo ningún talento, no bailo, no pinto, no escribo, no toco ningún instrumento. Ni siquiera en artes manuales en el colegio me iba bien. Lo mío va por otro lado.

¿Qué consejo les darías a los jóvenes que se inician en la carrera de Derecho?

Tener claro que los límites se los coloca uno mismo. Si uno quiere puede salir adelante, para eso hay que estudiar, trabajar y perfeccionarse. Hay cursos, seminarios, etc. que se pueden hacer. Eso permitirá postular a becas y conocer otras experiencias. No desconozco que la cancha no es pareja y que dependiendo dónde uno nace esto se hace más o menos difícil, pero hay que intentarlo siempre. No esperar que las cosas lleguen a la casa. Nadie nos irá a buscar. Nosotros tenemos que ir haciéndonos nuestro propio camino.

¿Cuáles son tus objetivos futuros?

Desde lo personal, ojalá seguir viviendo y disfrutando lo que tengo, mi matrimonio, mi hijo y mi núcleo afectivo. Desde lo profesional, estoy en una etapa de reflexión profunda. Por lo que no quiero proyectarme ahora. Después se verá lo que sigue.

 

@paulinaastrozas

 

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