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Camilo Ortiz, escritor y periodista sancarlino: El más allá de un hombre

Obsesiones que se abren paso por las venas hasta llegar al papel, así es el proceso creativo de una mente inquieta y desafiante que cabalga por el tramonto del día a día, buscando conciliación a través de las letras, esas que lo cautivaron a los 14 años y que hoy lo tienen publicando su cuarto libro “Vergüenza”, una novela que él mismo califica de una distopía. Es Camilo Ortiz, periodista y escritor sancarlino que se disecciona en esta entrevista.

¿Cómo comenzó tu relación con el mundo literario?

Eso fue un acto repentino. Tenía como 14 años y me había llevado la máquina de escribir de mi padre, quien había fallecido no hace mucho. Una mañana desperté y me la quedé mirando desde mi cama, luego hice un poema. Esa pulsión creo que es la misma que se mantiene hasta el día de hoy, creo que la frase de Nietzsche “yo no busco los pensamientos, los pensamientos me buscan a mí” me acomoda perfectamente en el acto creativo. Ahora me doy cuenta de que lo hice porque sabía que había algo diferente y extraño dentro de mí, algo que debía ser expuesto. Seguí con los poemas un buen tiempo, pero como suele suceder cuando uno comienza, no se los mostré a nadie por miedo a que los encontraran malos, y la verdad es que eran muy malos.

¿Cuáles son tus escritores y temas referentes?

Los “temas de muralla”, con los cuales uno se da de cabezazos contra el ladrillo, “los temas límites”, es un vicio algo masoquista, o sea: La muerte, Dios, el sentido de la existencia humana. El amor no lo toco mucho, quizás porque no creo que sea para andar dándose cabezazos, sino que para gozar o sufrir simplemente, las caras de la misma moneda. En cuanto a los autores, son varios, y más que nada van hacia el lado oscuro, pensadores como Schopenhauer, Sartre, Cioran y escritores como Poe, Lovecraft, Shakespeare, sobretodo Kafka, pienso que el checo que refleja todo el siglo XX y aún más el que viene. En Chile me gustan los autores de realismo social como Augusto D’Halmar y José Santos González Vera, también la prosa de la Bombal y por cierto la narrativa extraordinaria de Manuel Rojas.

Cuéntanos sobre tu trayectoria

Soy periodista titulado en la Universidad de Chile, con estudios de Derecho y Filosofía en la Universidad de Concepción. En Santiago y durante mis estudios de Periodismo, mi oficio de escritor cuajó al ingresar al Taller de Narrativa de la escritora Luisa Eguiluz en 1991. Al término de esa experiencia se edita un libro del taller titulado Cuentos de Cinco Estaciones, donde cada integrante publicó tres narraciones.

Trabajé en diversos medios de la capital: diarios La Nación, La Época, La Tercera y el Mercurio además de la Revista Rock & Pop. Y me desempeñé como secretario del poeta Gonzalo Rojas en el año en que este recibe el Premio Miguel de Cervantes.

En otro ámbito, he dirigido programas de música Rock y de Vanguardia en diversas emisoras de Chillán desde el 2003 al 2009.

En el 2013 escribí mi primer libro, “La Casa Sola”, que compendia una crónica autobiográfica, poemas, pensamientos y cuentos. El 2014 edité mi segundo libro solamente de cuentos, “La Puta y el Poeta”.

En junio del 2016 publiqué mi tercer libro, “El Hijo del Notario”, una colección de quince crónicas ilustradas y autobiográficas, además de otras de terceros. Recuerdo que este libro fue mencionado en la edición del 9 de febrero del 2017 de Revista de Libros del Mercurio, como una de las mejores biografías aparecidas el año anterior.

También tienes un fuerte vínculo con la música…

La verdad es que a poco andar con eso de los poemas, pensé que mejor sería escribir letras para canciones de rock, ese género me interesó desde el principio, sobre todo en su vertiente más dura, me funcionó como un dínamo de energía y aún continua siéndolo. La verdad es que el rock duro te reviste de cierto blindaje en la adolescencia, cuando empiezas a descubrir el grado de hostilidad que tiene el mundo al cual has llegado. Es una forma de grito como lo son casi todas las expresiones del arte.

Has realizado talleres para jóvenes valores, ¿qué nos puedes contar sobre eso?

La verdad es que solo realicé uno en San Nicolás y fue un fracaso. La gente que llegó no tenía ganas de escribir realmente y no había leído casi nada, así que terminé dando conferencia sobre autores en vez de trabajar textos. El alcalde tenía un curioso concepto, me decía que tenía que ser “un animador literario”, al estilo Enrique Maluenda, supongo, lo cual me hacía mucha gracia.

Háblanos sobre tus novelas y el momento que reflejan cada una…

“La casa sola” es una ensalada de varios géneros, crónica, poemas, aforismos y cuentos. La crónica principal que inaugura el libro, es una visión de mi infancia en San Carlos. La portada del libro es justamente mi casa hasta los 12 años. “La puta y el poeta” una selección de cuentos. “El Hijo del Notario” es netamente crónica autobiográfica de varios episodios confusos de mi vida. Además figuran relatos de otros personajes de Chillán que me contaron sus peripecias. Fue un ejercicio de honestidad del que salí derrotado, ya que nadie lo cuenta realmente todo.

 

Y ahora viene “Vergüenza” ¿qué nos puedes adelantar?

Una novela que pretende ser una suerte de radiografía apocalíptica de Chile, con elementos de distopía. Se puede interpretar de varias formas, incluso como una historia de Romeo y Julieta en tiempos de mucha confusión y decadencia, como son los actuales. Es la historia de dos chicos en edad escolar y de diferentes clases sociales. Pero aquí la gracia del libro no está en el tronco argumental sino que en las hojas del árbol. El texto posee psicoanálisis, filosofía existencial y una aguda crítica social a nuestro país.

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