Entrevista

Bárbara Hennig, Seremi de la Mujer y de la Equidad de Género Ñuble

UNA MUJER A PASO FIRME

Bárbara Hennig, Seremi de la Mujer y de la Equidad de Género ÑubleEstudió Arquitectura en la Universidad Finis Terrae por la pasión que le compartió su padre, una carrera que orientó tanto al mundo privado como público. Experiencias que le sirvieron para darse cuenta de su vocación por ayudar a los demás y decidir ingresar a la política. Hoy, Bárbara Hennig, asume feliz y orgullosa el cargo de Seremi de la Mujer y de la Equidad de Género. 

Desde su oficina, ubicada en la calle Constitución n° 492, nos trasladamos a la Plaza de Armas de Chillán para llevar a cabo, en primera instancia, la sesión fotográfica. Entre risas, Bárbara Hennig nos confiesa que tiene un lado favorito para posar al lente. Elegida la fotografía, volvemos a las dependencias de la seremia, mientras comenzamos a conocerla de a poco en su faceta más íntima.

Es madre de dos hijos, Clemente (18) y Trinidad (14), quienes son el motor de su vida. Arquitecta de profesión, Bárbara es una mujer emprendedora, militante del partido Evópoli y actual Seremi de la Mujer y de la Equidad de Género.

La lista sigue, porque al reunirse con ella, nos deja en evidencia que se trata de una persona sencilla, dulce, gentil, cercana a las personas y muy risueña. Al preguntarle cómo se define, reflexiona: “Como una mujer ‘aperrada’, que siempre ha tratado de salir adelante y lo ha logrado sola con puro esfuerzo. También me considero una persona cariñosa, regalona y muy de ‘piel’”.

Instaladas en su oficina, ambas hacemos un recorrido por su infancia, su familia, los golpes duros que se transformaron en aprendizajes en su vida, su actual cargo, entre otros aspectos, decisiones que ha dado a paso firme.

¿Quiénes componen su núcleo familiar?

Mi núcleo familiar está compuesto por mis hijos Clemente y Trinidad, pero no puedo dejar de mencionar a mi padre Kurt, quien falleció hace 13 años producto de un infarto fulminante a los 61 años, una muerte súper repentina que nos ocasionó un dolor tremendo, y mi madre Mónica, quien vive en Santiago. Tengo un solo hermano, nos llevamos por dos años de diferencia y además compartimos la misma carrera, Arquitectura, una pasión de los dos.

¿Dónde nació?

Yo nací en Viña del Mar, pero nunca viví ahí, eso es lo más divertido, porque mis papás eran de Quillota. Estuve hasta los seis años viviendo en esa localidad, luego nos fuimos a Santiago, estudié en el colegio y universidad en la capital. Posteriormente, me casé y me vine a Chillán hace 20 años ya, o sea, más de lo que estuve en Santiago (ríe).

¿Cuál fue la razón de mudarse a Chillán?

Me casé con un chillanejo del cual me separé después, pero sigo acá.

¿Le gustó el cambio?

Sí, la verdad es que la vida acá es mucho más tranquila y placentera en todo sentido, en algún minuto pensé en volver a Santiago pero por los niños y por lo que uno construyó no regresé. Además que volver al ritmo de Santiago no me atrae para nada, prefiero tener ese mismo ritmo acá, pero saber que voy a estar con mis niños, que puedo almorzar algunos días con ellos, que los puedo ir a dejar al colegio, cosas que son muy necesarias para la vida de uno.

RECUERDOS BONITOS

Bárbara piensa que se parece a su padre en lo afectuoso que él era, una persona de piel, quien demostraba el cariño a todos a través de un te quiero o ayudando a los que lo necesitaban: “Mi papá era capaz de sacarse los zapatos si veía en la calle a alguien que no tenía. Él era constructor civil y apoyó a muchos hijos de sus trabajadores para que estudiaran alguna carrera”, detalla.

De su madre heredó su convicción y ser una persona exigente, pues siempre les recalcaba a su hermano y a ella que el trabajo dignifica a las personas.

¿Cómo recuerda su infancia?

Siempre hacíamos picnic, nosotros veraneábamos en carpa, nos íbamos a algún lago, sobre todo al Caburgua, tengo tantos recuerdos bonitos de esa época. También, por el lado de mi mamá, tenían campo, entonces los veranos se traducían en juntarnos con todos los primos, para las Fiestas Patrias nos juntábamos más de 40 personas. Fue una infancia muy enriquecedora y feliz.

¿Y la etapa escolar?

Yo estudié en el colegio Huelén toda la vida, de hecho soy una de las fundadoras del colegio, del cual conservo buenísimos recuerdos, así mismo tengo compañeras que hasta el día de hoy mantenemos la amistad y por uno u otro motivo nos hemos acercado más, por ejemplo, fue grato encontrarme con algunas que también trabajan en el Gobierno como María José Castro, Subsecretaria de Educación Infantil, y Carola Fuenzalida, única mujer detrás de la reforma tributaria, entonces es muy gratificante que todas seamos profesionales.

Luego ingresó a Arquitectura…

Sí, ingresé a la Universidad Finis Terrae, fue agotador, muchas horas sin dormir, una carrera muy exigente porque puedes trasnochar todas las noches haciendo un trabajo pero al día siguiente te lo pueden evaluar mal, es una carrera muy subjetiva. Pero tengo recuerdos muy buenos, compañeros que hasta el día de hoy nos vemos.

¿Por qué Arquitectura?

Yo creo que mi padre fue el gran gestor de esto, él fue un arquitecto frustrado porque en ese tiempo solo impartía esa carrera la Universidad Católica de Valparaíso y mis abuelos no lo dejaron entrar.

UNA DESTACADA TRAYECTORIA PROFESIONAL

Bárbara no se arrepiente de su decisión pese a no dormir muchas noches porque los planos, maquetas y proyectos le quitaban el sueño. De hecho, asegura que si tuviera que decidir otra vez que carrera estudiar, elegiría Arquitectura de nuevo.

¿Qué estilo arquitectónico le gusta?

Moderno, porque creo que es un estilo más propio, sin copias, y donde uno puede mover volúmenes y armar el espacio arquitectónico, pienso que es más personal. Eso sí, he hecho todos los estilos, pero el moderno es el que más me gusta.

¿Cómo se fue dando su trayectoria profesional?

Mi primer trabajo fue con un profesor de la universidad, estuve un año con él y después me fui a ejercer mi labor en una empresa internacional que era Pix Investment, hacíamos estudios de mercado de proyectos de inversión grande, trabajamos con los Mall Plaza, Parque Arauco, constructoras, entonces nosotros realizábamos el estudio de mercado para evaluar si la inversión sería factible o no. También trabajé en Pro Chile en Santiago.

¿Y al llegar a Chillán?

Llegué a buscar trabajo y el primero fue un reemplazo de arquitecta revisor que hice en Chillán Viejo, cuando estaba de alcalde Don Julio San Martín, estuve cinco meses y fue muy enriquecedor porque venía del mundo privado y llegar al mundo público es otra cosa totalmente distinta. Luego fui contratada por concurso en el Servicio de Salud Ñuble, estuve trabajando cuatro años, puedo decir que soy la arquitecta del Hospital de San Carlos que es mi orgullo y contribución a esta región, también amplié el Hospital de Chillán, hice el pabellón de neuropsiquiatría, bodega de vestuarios del personal, remodelé la Unidad de Emergencia y también las de Bulnes, Yungay, El Carmen, entre otras.

Sin embargo, decidí independizarme y formar mi propio estudio de arquitecto, he realizado el diseño arquitectónico de más de 30 casas en Chillán, hice los dos strip center que están en Paul Harris y bueno, de un día para otro me cambió la vida.

Un golpe duro

Cuando la actual Seremi de la Mujer y de la Equidad de Género se encontraba en plena etapa de emprender, tuvo un golpe bastante duro, tal como ella misma lo define: “Me detectaron dos cánceres, un pre cáncer en el útero y un cáncer a la piel”.

Inmediatamente la operaron en Santiago, le extrajeron el ganglio, un melanoma maligno que tenía mal pronóstico pero que, después de 15 días con la entrega de la biopsia, le dijeron que estaba sano: “Me habían dicho que si el ganglio estaba malo, eran seis meses de vida y yo tenía a mis hijos chicos, fue aterrador”.

Pero todo cambió cuando le comunicaron la buena noticia…

Fue maravilloso…

De todas las etapas se aprende, ¿qué aprendizaje le dejó esta en particular?

Poder vivir la vida lo mejor que uno pueda, creo que hay una sola vida y por lo tanto debemos ser justos, consecuentes con lo que uno dice y hace, no hacer mal a nadie. Por el contrario, siempre ayudar a los demás y desde que yo trabajé en el servicio público me di cuenta de las necesidades de la gente, ese era un sitio que no sabía cómo alcanzarlo y la manera de hacerlo fue siendo candidata a consejero Regional en 2017.

De la arquitectura a la política

“El motivo principal de ingresar a la política fue la parte social, ser candidata a consejero regional fue el minuto que pensé que esta era mi oportunidad para estar en un puesto político con el fin de ayudar al resto”, cuenta Bárbara, quien no fue elegida, pero obtuvo 3.700 votos aproximadamente, un número importante.

El 6 de septiembre fue el día que comenzó como Seremi de la Mujer y de la Equidad de Género en Ñuble, ¿cómo asume este cargo?

Bárbara Hennig, Seremi de la Mujer y de la Equidad de Género ÑubleTenía mis dudas porque es un tema muy potente, pero cuando uno ha vivido cosas fuertes, más pienso que Dios me puso aquí y es el minuto para decir: “Yo tengo que ayudar a las mujeres que también han pasado lo mismo”. Es una gran oportunidad que me ha dado la vida, estoy feliz en este ministerio.

Impulsar a las mujeres me llena de orgullo y satisfacción, me siento muy honrada que el presidente Sebastián Piñera me haya dado la oportunidad junto a la ministra Isabel Plá y al intendente Martín Arrau de liderar en la región un Ministerio tan potente, a lo mejor yo no corto cintas, pero con un trabajo en conjunto y el compromiso de las autoridades, podemos ser las gestoras de un cambio para muchas mujeres y eso va en directo beneficio a sus familias.

¿Cuáles son las tareas principales?

Terminar con la violencia contra la mujer, sacarlas adelante porque la única manera, y lo digo también por experiencia propia, que una mujer diga basta se logra a través de la autonomía económica lo cual se puede realizar mediante el emprendimiento, es decir, de empoderarse y sentirse segura, y esa es parte de mi labor, dar las herramientas como Gobierno para que ellas puedan emprender, surgir y muchas veces salir del círculo de la violencia.

Recientemente se aprobó en la Cámara de Diputados el proyecto de ley que establece el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia. Es un gran paso.

Así es. Este proyecto visibiliza distintas formas de violencia contra la mujer, tales como la sexual, económica, psicológica y simbólica, en espacios públicos como privados. La iniciativa permitirá además aplicar las sanciones correspondientes a las relaciones de pareja sin convivencia o comúnmente conocido como pololeo. La iniciativa, que fue impulsada con suma urgencia por el Gobierno del presidente Sebastián Piñera, fue aprobada por 124 votos, y ahora pasará a su segundo trámite legislativo, en la comisión Mujer del Senado. De igual forma, debemos instalar la problemática entre los jóvenes de la región, para sensibilizarlos a construir relaciones sanas y libres de violencia, para lo cual dictaremos charlas y realizaremos conversatorios.

Chillán no se queda atrás con las movilizaciones feministas, lo evidenciamos en la marcha del 8M, ¿cuál es su percepción al ver a tantas mujeres movilizadas?

Creo en la libertad de expresión, y esta es una forma de poner sobre el tapete las demandas de las cuales, la mayoría está siendo abordada por nuestro ministerio hacemos un llamado a los movimientos a que trabajemos en conjunto y nos hagan saber sus puntos de vistas para ir mejorando la problemática de género en la región. El día 8M se juntaron más de mil mujeres en el Teatro Municipal de Chillán y fue la primera conmemoración del Día de la Mujer en Ñuble, que da muestra que estamos haciendo la pega, y en esta conmemoración estaban representadas mujeres de todos los rubros y de toda la región con las cuales estamos trabajando codo a codo.

Cuestionario breve

¿Es feminista?

Sí, creo que todas las mujeres somos feministas. Feministas, para mí, es querer lograr el respeto y los derechos por igual.

¿Cuáles son sus pasatiempos?

Me encanta tejer, bordar, cocinar, estar con mi familia, regalonear y descansar. Soy muy hogareña, me encanta estar en mi casa, es mi refugio y me gusta compartirla también.

¿Pasional o racional?

Una mezcla, soy mucho sentimiento, pero también he aprendido a ser más fuerte con todas las cosas que me han pasado, entonces hoy en día pienso más antes de ejecutar.

Si tuviera que elegir ser alguien por un día, ¿quién sería?

La ministra Isabel Plá, porque la admiro mucho, es cercana, tiene sus convicciones claras, es una gran referente y a nosotros nos hace sentir su apoyo día a día.

¿Música favorita?

Música de los ochenta y noventa.

¿Último libro que leyó?

‘Detrás del muro’ de Roberto Ampuero, muy bueno.

¿Proyecciones?

En este minuto realizar un trabajo cumpliendo los lineamientos del ministerio, enfocándome exclusivamente a la mujer, evitando femicidios y luchando con ellas. En el ámbito personal, ver crecer a mis hijos, sanos y felices.

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