Entrevista

Augusto Robert, Gerente de Asuntos Públicos y Sostenibilidad de CMPC Celulosa – Los Ángeles

“Mi desafío diario es seguir regando el árbol de la vida”

Estudió Derecho en la Universidad de Concepción, trabajó en diversas instituciones hasta que llegó a la empresa papelera CMPC, un lugar que no solo le ha traído grandes satisfacciones laborales, sino también a su gran amor, su esposa Daniela. Hoy, Augusto es padre de dos hijas, enamorado del campo y también del deporte: “Más que realizado, me siento muy contento”, reflexiona.

“Soy unionino, vengo de la comuna de La Unión en la Región de Los Ríos, y comienzo definiéndome ahí porque crecí en el campo al lado de mis padres, acompañándolos en su trabajo diario, y eso me ha servido mucho en la vida para asumir las cosas con la mayor simpleza”, nos cuenta Augusto Robert, Gerente de Asuntos Públicos y Sostenibilidad CMPC en Los Ángeles.

DEL CAMPO A LA CIUDAD

Augusto Robert, Gerente de Asuntos Públicos y Sostenibilidad de  CMPC Celulosa - Los ÁngelesAugusto entre risas y emocionalidad recuerda su infancia en La Unión: “Hay un recuerdo que es bien divertido y nostálgico, rememoro el olor a silo (forraje) mezclado con “caca” de vaca, me evoca mi niñez, una etapa muy feliz”. Un recuerdo sencillo, pero muy significativo.

También sus padres y abuelo representan mucho en su vida. Su padre Fernando es agricultor y le heredó el amor al campo, su abuelo fue unos de los fundadores de la Cooperativa Colún y con su madre Rebeca, habla sagradamente todos los días.

“Somos dos hermanos, mi hermana mayor es Daniela y trabaja con mi papá en la producción de leche, yo soy la “vaca negra” de la familia. Estudié en el Colegio Alemán, bombero desde los 16 años y me gustaba mucho hacer deporte, no era bueno pero sí empeñoso (ríe), y como era un colegio chico siempre ‘agarré una camiseta’, participaba desde atletismo hasta ping-pong”, señala.

Finalizada la etapa inicial, Augusto se muda a Concepción para estudiar Derecho en la Universidad de Concepción en 1995, una carrera de la cual se enamoró y es su gran pasión.

¿Cómo se fue dando tu trayectoria profesional?

Egresé de la universidad cuando en Chile estaba comenzando la Reforma Procesal Penal y los últimos años de la carrera, más mi memoria de título, mis primeros trabajos fueron orientados a ese tema. Trabajé en Carabineros como instructor de Derecho Penal y de Reforma Procesal Penal, luego postulé al Ministerio Público y quedé como Asistente Fiscal en Concepción, pero no tomé el cargo, renuncié porque con un amigo quisimos entrar a las defensorías licitadas (Proyecto que no prosperó).

Posteriormente, empecé a trabajar en un estudio de Concepción que estaba asociado a una oficina de abogados de Santiago, un proyecto que tomaría en el corto plazo algunas asesorías hacia CMPC, ahí vino el nexo con esta empresa y estuve ligado a temas inmobiliarios, asesorando en la compra de predios forestales. Luego el Gerente General de Forestal Mininco en ese tiempo, Hernán Rodríguez, me invitó a trabajar como abogado interno y fui derivando en varias cosas hasta 2009, cuando llegué a la Gerencia de Asuntos Públicos de Forestal Mininco en Los Ángeles.

Un desafío profesional, pues abarcas funciones que el abogado común no ejecuta…

En lo personal ha sido una experiencia tremenda, soy un agradecido de la vida, de la oportunidad. Además, yo creo que cuando uno tiene que tomar decisiones lo hace con los elementos que tiene en ese minuto, con lo que te están ofreciendo, sin la capacidad de proyectarte mucho más allá. En mi caso, tenía 31 años y decía: “liderar la gerencia de asuntos públicos”, sonaba interesante, sin ni siquiera ver la liquidación de sueldo (ríe), ni entender las responsabilidades, ni la pega que implicaba.

El apoyo de mi señora ha sido fundamental, ya que este trabajo demanda mucho tiempo, hartos viajes, manejo mucho, soy una suerte de Uber forestal (ríe), porque gran parte de mi trabajo involucra desafíos que están en los territorios, trato de opinar y proponer después de mirar.

EL AMOR Y OTRAS PASIONES

¿Cómo conociste a tu esposa?

Conocí a Daniela Bate en CMPC, estoy tan involucrado en el mundo forestal que hasta me casé con una ingeniera forestal (ríe). Nos casamos hace nueve años, pero entre conocernos y pololear llevamos juntos más de 12 años, así nacieron mis hijas Helena (7) y Olivia (5).

¿Cómo orientas el desafío de ser papá?

Los tiempos son distintos, el Chile del ochenta con el de 2019 no tienen nada que ver, entonces yo creo que la “pega” es tratar de enseñar con el ejemplo, las experiencias que la vida te ha dado, con valores, hasta cuando el disco duro de los niños empieza a decir que no quiere más carga de los papás y comienzan a jugar solos…. También me interesa abrirles el mundo para que ellas tengan las mejores herramientas, mostrarles, dentro de lo posible, los grises de la vida, así como acompañarlas en las buenas y en las malas.

¿Te sientes un hombre realizado?

Más que realizado, me siento contento, lo paso bien con las ganadas y las perdidas, trato de proyectar eso en mi día a día, el concepto realizado me huele un poco egoísta, porque si yo me realizo y en esa realización paso arriba de mi familia o de mi equipo de trabajo entonces no vale nada, creo que uno tiene que buscar otras cosas que irradien aspectos positivos a quienes están a tu alrededor.

DESDE LA INTIMIDAD

¿Cuáles son tus pasatiempos?

Me gusta mucho hacer deporte, sigo siendo igual de malo, pero lo hago para comer tranquilo, sin tanto remordimiento (ríe). Mis favoritos son bicicleta, trote y la montaña, aprovechar la linda región que tenemos. Mi señora también es deportista (de verdad) y se lo inculcamos a nuestras hijas.

¿Admiras a alguien?

No soy fanático de nadie, pero creo que todos tenemos cosas muy buenas y por supuesto que te enseñan. Uno de mis mejores amigos tuvo un accidente cuando tenía 17 años, y de la noche a la mañana se despertó en una silla de ruedas, seguro lo pasó mal, pero él es una persona a la que le sucedió algo complejo y es un “capo”, con una fuerza y ganas envidiables, cómo no admirar o mejor dicho, aprender de esas personas y experiencias.

¿Muchos o pocos amigos?

Soy mal amigo… De partida, cuando vienes de un pueblo chico, la vida te saca de ese entorno, entonces tengo amigos del colegio que por razones de la vida no he visto desde la licenciatura. La gracia de esos amigos es que con la primera cerveza todo vuelve a ser como antes, las historias añejas, los chistes fomes y los apodos, etcétera, y eso lo encuentro fantástico, y la última cerveza tiene la característica de hacer promesas que no vas a cumplir (ríe), como juntarnos todos los años y esas cosas. En la universidad, la amistad es distinta, en “Vietnam Derecho UdeC” se forjan amigos en el sufrimiento ¡jajajajajaja!

Con mal amigo me refiero a que como siempre te estás moviendo, quieres llegar a tu casa lo antes posible, soy malo para el tercer tiempo de la pichanga. Tengo pocos amigos y es divertido, porque a pesar de que mi trabajo es la comunicación y trato de ser extrovertido, a veces los fines de semana ya no tengo tantas ganas de conversar mucho (ríe).

¿Cuáles son tus defectos y virtudes?

Soy desordenado, muy poco sistémico, es algo con lo que lucho todos los días (ríe), un poquito de estructura en mi vida serviría mucho. En cuanto a las virtudes, soy optimista, es difícil encontrar un día que me cueste levantarme, no tengo, creo que soy bueno para las crisis y a veces para mi “pega” eso es bueno.

¿A qué le tienes miedo?

A no tener ganas de levantarme, a perder la motivación.

¿Algún sueño de infancia que te gustaría cumplir?

Siempre tuve pendiente ir a estudiar afuera, como experiencia de vida, uno nunca sabe las vueltas de la vida.

Por último, ¿cuáles son tus desafíos?

En lo personal, yo creo que me gustaría seguir siendo el superhéroe de mis hijas, pero como sé que es un desafío en el que voy a fracasar cuando cumplan 12 años (ríe), me centro en seguir “regando el arbolito”, que la casa esté sólida, con eso no podría tener ninguna aspiración más, porque si uno está fuerte ahí, siempre se dan oportunidades en la vida que uno puede aprovechar.

Al igual que en el trabajo, seguir regando con cierta sistematicidad las plantitas, yo estoy muy contento en CMPC, lo paso muy bien y es una buena empresa para trabajar.

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