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Un río que llegó al mar de melodías

Rodrigo Gutiérrez, músico

Cantautor, compositor, productor, toca diferentes instrumentos y encima es de profesión abogado y profesor de música. Es Rodrigo Gutiérrez, un creador chillanejo que cultiva un estilo resultado de diferentes influencias y experiencias, según reconoce, donde destacan el rock, el folklore chileno y el jazz, que hoy lo tiene llevando su música a diferente lugares del mundo.

¿De dónde surgió tu pasión por la música? 

Desde que recuerdo, la música ha sido algo muy importante. Me gustaba desde el sonido de los pájaros hasta cualquier instrumento. Sin ser de una familia de tradición musical, mi mamá me decía que aún no hablaba y cantaba afinadito. Con el tiempo fue creciendo esto a través de distintas instancias musicales de aprendizaje y creación, tomándolo cada vez más en serio. A pesar de eso, he hecho diversas cosas, quizás limitando esta pasión, por lo difícil que como se sabe, resulta dedicarse a ella, pero al final siempre el río termina llegando al  mar.

¿Cómo la compatibilizas con tu profesión de abogado?

Es difícil compatibilizar ambas en cuanto al tiempo que se dedica, pero he tratado de priorizar la música, la que ha sido algo transversal en la vida. Sin embargo, el derecho, siempre me gustó, y ha servido no solo para aprender nuevas cosas, sino también para tener diversas perspectivas de la sociedad y de la vida a través de las distintas situaciones que me han tocado. Es una profesión que abarca múltiples áreas, que pueden ser finalmente un complemento a la creatividad. Quizás estas profesiones no sean totalmente compatibles en cuanto a su ejercicio, pero resulta ser un aporte muy interesante.

¿Qué tipo de música cultivas y cómo ha sido tu crecimiento hasta hoy?

Es el resultado de diferentes influencias y experiencias a través del tiempo. Tuve la suerte, por ejemplo, de pertenecer cuando niño al conjunto de flautas del colegio San Buenaventura, donde se leía música e interpretaba a compositores clásicos, los que abrieron un mundo. Después estudié guitarra clásica, y con el tiempo fui aprendiendo varios instrumentos como bajo, piano, flauta traversa, charango, y ya formalmente estudié música titulándome de profesor de música. Lo que más escuchaba era la trova, el rock, el folklore latinoamericano y el jazz, una confluencia de estilos musicales que creo han permitido crear uno propio.

¿Siempre has sido solista o has pertenecido a alguna agrupación?

He tocado en bandas de diversos estilos como la banda 10.101, que era folk rock, Ensamble Consort, de música medieval y clásica; y el dúo Sociedad Anónima, que es algo misceláneo, por lo que el tipo de música que hago hoy es una fusión de varias influencias. Me gustaría seguir descubriendo y aprendiendo más cosas, es por eso que en las presentaciones que hago actualmente toco mis canciones e incorporo música con versiones arregladas de músicos chilenos y latinoamericanos. Estos últimos años, integré el grupo Ayekantún, compuesto por músicos de diversos estilos, con los cuales hice una gira por Francia en 2013, dando conciertos y talleres de música chilena. Tocamos también en Chile en diferentes escenarios, como el Festival Nacional de Folclore.

¿Cuáles han sido los puntos más significativos en tu trayectoria musical?

Recuerdo haber viajado cuando niño por gran parte del país con el conjunto de flautas, conociendo a mucha gente en los viajes a través de la música, teniendo la suerte de conocer, por ejemplo, a músicos como Roberto Bravo, del cual me impresionó su sensibilidad, al emocionarse cuando interpretamos algo de Chopin. Otro hecho es haber participado en festivales de composición obteniendo resultados que me motivaron a seguir en la creación. También el hecho de trabajar para el Consejo de la Cultura dando talleres de música a los jóvenes, lo que va generando una retroalimentación constante. Otro punto es haber participado en un evento que se llama» Amplifica”, organizado por varias instituciones que apoyan la música en Chile, en el que conocí a músicos que estaban en el mismo camino mío de poder desarrollar su carrera, con similares sueños y dificultades, los que me contagiaron con su compromiso. Y finalmente el hecho de haber viajado al extranjero a difundir la música, que me hizo dar cuenta de la importancia y  respeto que esta tiene afuera.

¿Cómo ha sido esa experiencia de llevar tu música a tan diferentes culturas?

He tenido la suerte de tocar delante de distintos públicos, frente a audiencia de situación más acomodada y en barrios humildes, compartiendo con músicos argelinos, franceses, gitanos, italianos, de la india, etc. y siempre la música es el factor común que nos hace comunicar y entendernos. Es una experiencia increíble. Me di cuenta en Francia por ejemplo, como se mira la música y el arte en general, el valor y el respeto que se le da dentro de la cultura de una sociedad, y que creo es indispensable para la identidad de esta. En lo personal, la música que he hecho ha sido muy bien considerada, teniendo un resultado más allá de  mis expectativas. En los nuevos trabajos me he dado cuenta de las influencias que consciente  o inconscientemente se adquieren a través de estas experiencias.

¿En qué estás ahora?

Después de regresar de la última gira fuera del país, me he dedicado al disco propio el cual espero lanzar lo antes posible. Esto ha implicado aislarme por tiempos para terminar composiciones pendientes, agregando otras nuevas que surgieron en el camino, terminar los arreglos que incluyen diversos instrumentos como cuerdas, piano, percusiones, y las bases de guitarra, bajo y batería. De ahí terminar las grabaciones, mezcla y masterización.

Me he dedicado también a armar una banda con la cual hemos dado diversos conciertos en vivo, lo que ha significado un arduo trabajo pero muy satisfactorio, permitiéndome probar el material nuevo, además de lo que hago como solista, pero esta vez acompañado. La respuesta del público ha sido realmente gratificante, surgiendo nuevas posibilidades.

¿Cuáles son tus proyectos futuros?

Los proyectos a futuro se basan principalmente en el lanzamiento de mi disco, más otras composiciones y arreglos que complementarían las presentaciones. Continuar trabajando con banda, generando conciertos, y publicando en los medios digitales para su difusión. Es necesario también realizar algunos videos para poder subirlos a las plataformas correspondientes. Queda además la importante etapa de organizar y concretar las giras al extranjero, sin embargo, la lamentable situación de pandemia hace que todo quede suspendido, ya que la música, como se sabe, no solo ha afectado a nuestro país. Muchos colegas músicos han optado por dar conciertos online, lo que no descarto por el momento, hay que planteárselo dadas las circunstancias.

¿Cómo has vivido el tema de la pandemia y cómo ha incidido en tu ejercicio profesional?

Es muy lamentable esta situación por la salud de todos en primer lugar. Y, para la mayoría de las actividades ha sido muy complicado este tema. En la música se han tenido que suspender presentaciones, giras y todo tipo de proyectos, quedando todo esto en el aire a la espera de ver qué sucede, no se sabe por cuánto tiempo, no hay certeza de aquello. Pero, quién podría haber estado  preparado para esto.

Se pierde algo esencial para los músicos y otros artistas, que es el contacto directo con el público, esa interacción que es tan especial, es lo que se echa mucho de menos.

Además, detrás de esto están las salas de eventos, las empresas de amplificación, las productoras etc, quedando como alternativa resistir o reinventarse.

En lo personal, con el aislamiento he aprovechado a componer cosas nuevas y terminar algunas pendientes. Mi disco está en su etapa final, sin embargo, en cuanto a su lanzamiento hay que analizar cuál va a ser la mejor alternativa dependiendo del momento en que nos encontremos.

En cuanto al Derecho, según mi experiencia y conversaciones con colegas, igualmente la actividad se ha visto deprimida, aunque en menor grado respecto de otras, pero no por eso menos complicada, es como un efecto dominó.

En fin, creo que hay que adaptarse a las circunstancias, usar el sentido común en cuanto a ser responsables individual y colectivamente, confiando en que mientras más lo seamos, menos daño habrá y más pronto saldremos de esta situación.

@rodrigo.gutierrez.b

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