Cultura

Sonia Carrasco Stuparich, pintora

“Mi búsqueda pictórica siempre ha sido espiritual”

Entrar en la casa-taller de Sonia es salirse del mundo. De ese ruido constante, de ese bombardeo de imágenes urbanas para adentrarse en lo multicolor, lo natural, lo que fluye. A cada paso, una caricia de armonía; a cada espacio, un detalle; a cada cuadro, un trance espiritual de arte.

Sonia Carrasco Stuparich, pintoraCon más de 30 años dedicada a plasmar en la tela sus temáticas, revestidas de su esencia pura, Sonia, quien estudió arte en la Escuela Experimental de Arte Santiago, pintura mural con el profesor Gregorio de la Fuente y fue becada del Instituto Nacional de Las Condes para Taller de Color con el profesor Eugenio Dittborn, además de trabajar como ilustradora y haber exhibido sus obras en diversas muestras, conversó con nosotros sobre su momento actual y sus proyectos.

Nació en Concepción, pero siendo pequeña emigró junto a su familia a Santiago. Siempre rodeada de arte, lo que según reconoce la estimuló a crear. “Mi padre (Jorge Carrasco Crovetto) era ingeniero, docente universitario, pero tenía el alma de artista. Fue él quien me motivó a estudiar ballet. Por su parte, mi madre (Gloria Esmeralda Stuparich) tocaba la viola, así es que desde la cuna mi mundo fue la expresión artística”, afirma. Aunque reconoce que lo que más marcó su infancia fue un hecho relacionado con el mundo del campo. “Recuerdo el levantarme muy temprano, antes que todos, e irme al potrero a ver salir el sol. Cuando el sol tocaba las copas de los árboles era mágico”, cuenta con poesía en sus palabras, evocando el campo ubicado en Santa Cruz de Cuca. En Ñuble, Sonia participó y trabajó en muchos proyectos, por ejemplo, con la Corporación de Mujeres por el Arte, ganó un Fondart “Valle del Itata con mirada de mujer”, registrando la arquitectura, costumbres, campos, flores y fauna del sector, además de realizar numerosas exposiciones y talleres.

Además de tus padres, ¿quiénes componían tu familia de origen?

Somos cuatro hermanos, todos también vinculados al mundo del arte a través de la fotografía, música y decoración. En lo que a mí respecta, yo seguí el camino de la fe, pero no de la religión. Esto sucedió a partir del parto de mi último hijo, estuve clínicamente muerta y cuando desperté en la UCI vi la vida distinta y vi ese diseño de la salida del sol, ese trato que Dios tenía conmigo, el cual recuperé. Por eso, hoy vivo la fe, las etiquetas no las soporto, creo en el eterno encarnado por amor para redimir al ser humano de toda la maldad con que hemos tratado la tierra.

Y a mi familia se suman también mis cuatro hijos: Ariel (león de Dios), Irdam (cazador de tigres), Tokerau (viento) e Itamar (hombre de espíritu cerca de Dios).

¿Cómo te encontraste con las temáticas que pintas?

Sonia Carrasco Stuparich, pintora

Mi búsqueda siempre ha sido espiritual. Al principio, trabajé como ilustradora en varias editoriales hasta que decidí venirme al campo hace aproximadamente 18 años. Ahí planté árboles y flores. Le pedí a Dios dar clases y hacer retratos. Justo en eso, la municipalidad de Chillán me ofreció retratar a las alfareras de Quinchamalí y comencé a dar clases en el Centro Español. Todo se fue dando naturalmente. De manera particular, el pintar a puras mujeres solas, fuertes, talentosas, además de contarme sus experiencias de vida, me marcó a fuego. Fue un tesoro que cambió mi vida, ahí comencé a pintar las flores silvestres (entre ellas manzanillas) y más tarde me vino la locura por los caballos, pinté varios a tamaño natural, los que vendí en Pucón donde viví un par de años y luego me trasladé a Viña del Mar por la universidad de mis hijos, donde estuve siete años. Más tarde, esperé a que mis hijos terminaran su educación para volverme a Chillán, donde llevó un año viviendo nuevamente.

¿Qué fue lo que te enamoró de los caballos hasta hoy?

Es un amor muy fuerte. No solo son bellos desde lo estético, sino que desde lo espiritual, la nobleza, su paz…

Los colores de tus telas hablan por sí solos…

Así es. Los colores repercuten en tu alma. Yo no hago nada con negro, ya que en la naturaleza no existe. Ahora estoy en blancos y dorados, en la gama de ambos, porque en el otoño me pongo así… Retrato los frutos y bosques nativos… En invierno me pongo verde, azul y gris… En primavera afloran todos los colores de la paleta.

¿Cómo definirías tu estilo?

Mi estilo es el movimiento, la fuerza y la vida, no tengo un estilo de etiqueta. He pasado por diferentes procesos.

¿Cómo ves a la cultura ahora que somos región?

Encuentro maravilloso lo que está pasando. Creo que ser región es una excelente oportunidad de dar a conocer Chillán, porque todavía tenemos ese espíritu de campo. Esta es una zona con identidad, por eso fui invitada, hace unos años, a la Bienal de Florencia, por mi trabajo pictórico con las alfareras de Quinchamalí. Espero que esta apertura al mundo, que también significa abrir las compuertas a la contaminación que viene de fuera, no mate el espíritu de campo que conservamos como ciudad.

Hablando de proyectos, ¿hacia dónde apuntan los tuyos?

Está en sienes este sueño de retratar Chile como una pradera, como un jardín, así como retratar seres humanos, sobre todo, mujeres de Chile, que son muy valiosas, son como las flores de la cordillera… Quiero aportar como artista a la comunidad. Es una misión que me he propuesto, siento que tengo mucho que entregar a mujeres, niños y jóvenes con diferentes carencias, enseñarles que a través del arte pueden encontrar un mundo de posibilidades.

También haces talleres…

En estos momentos estoy realizando un taller de óleo, acrílico y acuarela los días lunes, miércoles y viernes de 11 a 13 horas y de 16 a 18 horas, así también los sábados. Se llama “Arte Espíritu” porque mis clases se enfocan en hacer salir del espíritu de cada uno su propio lenguaje y estilo. Es para todas las edades.

www.soniacarrasco.com

soniapintora@gmail.com

Facebook: Sonia Carrasco Stuparich

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