Cultura

Pablo Gutiérrez, chupallero de Ñuble. 5 décadas en el arte de la chupalla

Con 70 años, Pablo Gutiérrez es un artesano de amplia trayectoria que ha llevado el arte de hacer chupallas a niveles destacados no solo dentro de Ñuble sino que por todo Chile. Son 54 años de experiencia que hoy se traducen en un taller donde produce chupallas tanto para varón como dama, siendo constantemente invitado a diversas ferias costumbristas desde Santiago a Villarrica.

No hay duda que somos una zona de cultura viva. Una región que ha anidado a grandes creadores, artistas y artesanos, que con su talento y pasión han configurado la identidad que tenemos como ñublensinos. De ese gran universo, Pablo Gutiérrez es una estrella y en esta conversación nos cuenta sobre su vida.

¿Cómo comenzó en este oficio?

Es algo que aprendí de mi abuelita María Encarnación Andrade y mi mamá Regina Gutiérrez Andrade de Ninhue. Recuerdo que comencé a los 9 años pero a fines de los cincuenta se transformó en algo que sabía me iba a acompañar toda mi vida. Esto porque en 1958 un primo se consiguió una máquina especial para hacer chupallas y ahí aprendí mirando. Más adelante, en 1962, fui ayudante de él. Luego me independicé en 1967, me compré mi propia máquina y decidí venirme a Chillán, junto a otros artesanos amigos, ya que intuía que se me abrirían más puertas.

Al principio, comenzamos a trabajar en un taller que estaba ubicado en una casa particular y nuestras primeras ventas fueron en la Plaza Sargento Aldea de Chillán (Mercado). Recuerdo que venía gente de Arica a Temuco a comprar nuestras chupallas.

Posteriormente, entre los años setenta y ochenta hubo una baja en cuanto a ventas y con la evolución de las cuelchas (tejidos de paja de trigo), de algo grueso a un producto más fino, se le dio un valor agregado a nuestro arte. Tanto así que actualmente de todas partes de Chile me demandan las chupallas cuyo valor fluctúa entre 35 y 90 mil pesos. Generalmente son ventas a particulares.

¿Cuántas chupallas puede fabricar en un mes?

Aproximadamente hago unas 20 chupallas finas al mes, ya que al ser un producto de calidad requiere de varias etapas, entre las que están: rodillo, máquina, baño en un líquido para darle la forma, secado, planchado, lacado, planchado y terminaciones.

¿Qué variedades produce?

Hago tanto para varón como para dama, que es más corto de ala, además de otra variedad para vestir informal que es muy cómodo. Son como 3 a 4 estilos de sombreros que son los que demanda el mercado de las chupallas.

¿Cuál es su mercado actual?

Tengo ventas desde Santiago hasta Villarrica en ferias costumbristas que me invitan, donde hay artesanías y comidas típicas. Me llegan con antelación las invitaciones de todos lados, por ejemplo, Chimbarongo, Cañete, Carahue, Angol, San Fernando, entre otras localidades.

¿Cuánto le ha aportado el pertenecer a la Cooperativa de Artesanos de Ninhue?

Mucho, ya que es una entidad donde estamos asociados 12 artesanos chupalleros de la zona. Esto nos brinda la posibilidad de viajar a diferentes ferias a mostrar lo que hacemos.

De la misma manera, ¿qué significa para usted “Chupallas y Cuelchas”?

Una forma de organizarnos entre chupalleros y colchanderas para complementar nuestros trabajo. Yo personalmente trabajo con 15 de ellas que son de Ninhue y Trehuaco. Cualquier persona que quiera solicitar nuestros servicios se puede contactar a través de la página web www.chupallasycuelchas.cl. Ahora también me pueden hacer pedidos particularmente a mi correo pablogutierrez9@gmail.com

¿Cómo siente la valoración de su trabajo en Ñuble?

Siento que hemos sido poco valorados, creo que si queremos enfatizar la identidad local debemos preocuparnos por cuidar toda expresión cultural y artística. En ese contexto, los chupalleros tenemos, al igual que las alfareras de Quinchamalí, el “Sello de Origen” desde marzo, que pocos lugares y productos tienen en Chile, que es una forma de preservar y estimular los oficios tradicionales y productos singulares de nuestro país. Es una marca de certificación que entrega el Ministerio de Economía, Fomento y Turismo que fue gestionada a través del proyecto “Innovación en la cadena de valor: Chupallas de Ninhue, mediante el rescate de tradiciones, oficios y variedades locales de trigo para la fabricación de cuelchas”, liderado por la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile, financiado por FIA, teniendo como asociados a la Asociación de Artesanos de Ninhue.

¿Cuál es su proyección personal de este tradicional oficio?

No veo mi trabajo a largo plazo, creo que se terminará poco a poco porque las nuevas generaciones viven en un mundo más tecnológico. No creo que trabaje más allá de 6 años si me acompaña la salud. Por eso pretendo, a mediano plazo, dictar talleres en establecimientos educacionales que requieran de mi enseñanza. Me daría mucha satisfacción que algunos jóvenes se interesaran en mi arte, puede ser aquí en Chillán o Ninhue.

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