Cultura

Julio Núñez Rivera, profesor de artes visuales y fotógrafo: “Mi trabajo actual es crear mundos sorprendentes en tiempos en que se ha perdido la capacidad de asombro”

“No creo que a las personas les nazca el gusto por el arte, todos nacemos con una sensibilidad, algunos la desarrollan más que otros, o la vuelcan en lo que les sea más próximo de acuerdo a sus actividades, a su formación o a sus vivencias y posibilidades, no solo en el arte, en todas las actividades que desarrolla el ser humano, el deporte, el trabajo, la conversación, etc., todo sirve para volcar lo contenido, el sacar afuera, hacer eso que nos libera o nos alivia, el arte es solo uno de los medios de expresión”, así comenta Julio Núñez Rivera, destacado profesor de artes visuales y fotógrafo profesional, quien agrega “yo no escribo porque me guste la poesía, no hago collages porque desee recortar y pegar, no publico porque me gusten los libros, lo hago porque es una necesidad el sacar esa voz interna que nos inquieta para así encontrar la calma, o que ese resultado de lo que haces no solo sea un grito que se pierde en el vacío sino que tenga algún eco y que ojalá también sirva a otras personas capaces de conectarse y comprender o sentir el lenguaje para tomarlo y hacerlo propio”.

¿Qué es lo más destacado de tu recorrido por el arte?

A mis 51 años he pasado por mucho, en lo personal, familiar, laboral o en lo creativo, no quiero decir en lo artístico ya que hoy eso se asocia más a farándula, todos quieren ser artistas pero pocos pueden hacer arte, la obra ha pasado a un segundo plano frente a los egos y los deseos de popularidad. Desde mi natal Yumbel, pasé por varias ciudades debido al trabajo de mi padre durante mi infancia y adolescencia, Talcamávida, Tomeco, Santiago, San Carlos de Purén, Cabrero, Salto del Laja, Los Ángeles, y por mi ingreso a la universidad nuevamente Santiago, me titulé de Profesor en Artes Visuales y como una manera de tener más alternativas ocupacionales luego estudié Fotografía. En la capital me quedé, pero sin perder la conexión con los lugares donde nací, crecí, jugué, aprendí o estudié, ejercí como profesor casi tres años hasta que postulé y obtuve el cargo de Fotógrafo Forense en el que me desempeño hace 25 años, he presenciado y fotografiado en detalle infinidades de escenas de casos imposibles de observar para la mayoría de las personas y en los que no cualquiera podría soportar el impacto emocional, mental y físico por verse expuesto diariamente al drama humano o a condiciones horarias y ambientales de todo tipo, razón no menor para nunca abandonar mis conocimientos y habilidades artísticas como vía de escape o para poder mantener la mente medianamente sana.

Llevas viviendo en Santiago muchos años, ¿cuáles son las diferencias de hacer arte allá y en regiones?

Como mi salida de Los Ángeles fue al ingresar a la Universidad, no tuve la experiencia de hacer Arte en región, solo he expuesto un par de veces en la zona y algunas presentaciones de mis libros, generalmente se ven las mismas caras en los eventos, a pesar de la amplia difusión no siento que exista un interés general. Lamentablemente quien elige el camino del Arte no vive solo de felicitaciones y aplausos, cuesta mucho poder vender y vivir de lo que se hace, no se valora la dedicación y la inversión tanto de tiempo como de recursos, sobre todo en regiones creo que no hay un hábito de comprar obras artísticas, menos aun si no son tradicionales o decorativas, por otro lado las personas que sí tienen los medios económicos y que podrían hacerlo no tienen una cultura de apreciar o invertir en Arte, tal vez esa sea la razón por la que veo a varios de mis amigos artistas visuales, poetas, músicos, acudir constantemente o también emigrar a Santiago para intentar abrirse espacios que les permitan en lo posible vivir de ello, lo que no es fácil, es una aventura muy arriesgada ser artista, más aun cuando existen familias detrás, en estos mundos también están otros personajes intermediarios como lo son curadores, editores, galeristas, gestores culturales, etc., que dicen representar al artista pero sólo lo manejan como un producto que pueda generarles recursos o en su defecto desecharlo. Afortunadamente, hoy existen múltiples instancias de autogestión para lo que las redes sociales cumplen una importante función, hoy un artista que no se maneja en la web desperdicia un universo de posibilidades para divulgar su obra.

¿Cómo tomas los reconocimientos?

Los reconocimientos más importantes siempre serán las muestras de valoración por parte de los seres queridos. Uno crea obras visuales o escribe por una necesidad de expresión, sin importar el impacto que pueda o no provocar, pero si con ello uno consigue el reconocimiento del entorno más cercano es el resultado perfecto, esa es mi opinión, pero cada uno puede pensar lo que quiera, siempre digo «todos tienen la razón, solo que desde diferentes puntos de vista», hoy en día todos creen ser los dueños de la verdad, es cosa de mirar las redes sociales.

También he obtenido algunos premios, como una primera mención honrosa en un concurso de Poesía de la Municipalidad de Los Ángeles, el Premio Revista de Libros del diario El Mercurio, he sido incluido en algunas antologías y diccionarios de escritores nacionales, fui invitado al programa «Una Belleza Nueva» de Cristián Warnken, tuve la posibilidad de presentar uno de mis libros en el Museo Nacional de Bellas Artes, este año fui seleccionado para ilustrar el libro «La bandera de Chile» de la reciente Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda 2018 la escritora Elvira Hernández.

¿En qué proyecto estás ahora?

Por ahora y por muchos años he estado dedicado principalmente a mis funciones como Perito Fotógrafo, lo que es una labor que requiere mucha acuciosidad y compromiso, ya que es de enorme importancia en el apoyo al esclarecimiento de los delitos, la fotografía es un herramienta fundamental como medio probatorio junto a otras pericias, lo que va en directo beneficio de la víctimas y en la búsqueda de la verdad o de los responsables que son puestos a disposición de la justicia. Como dijo un colega hace muchos años «somos los ojos del juez». Tal vez lo que me ha tocado ver, ya sea en terreno y posteriormente en las fotografías que he captado o en las que han tomado mis colegas, permanece inconscientemente en uno y se ve reflejado en el trabajo poético escrito o el visual que he desarrollado los últimos años con la técnica del collage, infinidades de imágenes en las que intento buscar armonía y equilibrio de formas fragmentadas, desarraigadas, diversas, misteriosas, residuales, algunas terribles y otras hermosas, crear mundos sorprendentes en tiempos en que se ha perdido la capacidad de asombro, en contraposición a la avalancha y la fugacidad de lo tecnológico obsolescente yo creo minuciosas piezas confeccionadas a mano para detener el tiempo y sumergirse con curiosidad en cada detalle. Mi proyecto futuro es terminar una serie de 50 collages de formato 40 x 60 cms., desarrollar con ellos un libro-objeto de gran formato y una exposición con las obras, también me han encargado más trabajos para ilustrar libros, siempre hay mucho por hacer.

Finalizo con un texto de Nicanor Parra que creo tiene mucha relación con mis collages:

«Mariposa

Para ver como vuela

Hay que arrancarle las alas»

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