Cultura

Juan Pablo Cifuentes, docente y escritor

“La escritura es una forma de transmitir un mensaje”

Acaba de salir a la luz su séptimo libro llamado «La supervivencia del caos» por Opalina Cartonera, el cual es una colección de relatos de terror en donde el eje central es el caos que se provoca en diversas circunstancias. Es Juan Pablo Cifuentes Palma, profesor de lenguaje, magíster en dirección y liderazgo y en literatura chilena, además de escritor e integrante de una asociación multicultural de Coihueco donde actualmente reside.

Comenzó a escribir poemas cuando estaba en 5º básico en la Escuela E-1115 de Yumbel con motivo de un concurso literario sobre el aniversario de la comuna. Esto fue de la mano con su afición por la lectura. Posteriormente escribió cartas de amor en el liceo a pedido de sus compañeros y amigos. Sin embargo, fue en su estadía en la universidad cuando decidió convertirse en escritor de tiempo completo. “Al principio, como todo joven escritor, escribía poesías siguiendo el modelo de los antipoemas de Nicanor Parra hasta llegar a atisbos de creaciones vanguardistas propias como fue el catatonismo, una especie de movimiento vanguardista que inventamos con  otros compañeros de universidad en donde el escritor escribe simulando un estado catatónico, que tenían como resultado una construcción poética  incongruente en la gran mayoría de los casos. A pesar de todo, para mí la escritura se convirtió en una forma de transmitir un mensaje a los demás”.

Cuéntanos sobre tu trayectoria profesional

Cuando egresé de profesor de enseñanza media en lenguaje y comunicación en la UCSC mi primer trabajo fue en la Cárcel de Hombres de Yumbel. Fue una experiencia muy gratificante pues pude compartir con los reos a la vez que trataba de ayudarles en su formación ciudadana. Hice clases en Yumbel, Chiguayante y Los Ángeles en donde debido al Magíster en Gestión Educacional estuve haciendo clases en la Universidad de Los Lagos. Sin embargo, por un proyecto familiar y artístico decidimos junto a mi esposa el año 2015 emigrar a la, por entonces, provincia de Ñuble. Llegamos a vivir a Chillán Viejo, un lugar que nos encantó por el concepto de vida comunitaria y familiar, mismo periodo en el cual comencé a trabajar en el Colegio Parroquial Lorenzo Mondanelli de Coihueco, lugar donde llevo cuatro años trabajando codo a codo con mis colegas tratando de potenciar al máximo a los estudiantes en el desarrollo de sus habilidades, competencias y visiones de mundo.

¿Qué nos puedes decir de tus libros?

Antes de publicar mi primer libro “Dile a Jesús que tenemos hambre” en el año 2016 tenía escrito alrededor de veinte libros inéditos tratando de postular a diversas convocatorias con puertas que se abrían pero que nunca se lograban concretar. Mientras tanto había colaborado en antologías de poesía y narrativa en Valparaíso, Santiago y Quito, Ecuador. Fue con la irrupción de las editoriales cartoneras que publiqué mi primer libro llamado “Dile a Jesús que tenemos hambre” por Opalina Cartonera que es un poemario caracterizado por la búsqueda del ser humano por encontrar un sentido a su vida con críticas a la sociedad y a los diversos estamentos como la política, la economía o la religión. Posteriormente, ese mismo año, salió el poemario “Dios castiga pero no a palos”, por la misma editorial, que es la segunda parte de esta trilogía lírica en donde se acentúa la desazón del hombre vagabundeando por las ciudades que se están destruyendo. Ese año 2016 apareció un último libro publicado por Isidora Cartonera que es el poemario “A oscuras grité tu nombre en el muro de Berlín”, un libro en el cual se aborda cómo enfrentar al silencio, a la soledad, y al olvido.

El año 2017 se publicó la novela “El ataúd” por Editorial Montecristo Cartonero, una novela breve que aborda el absurdo que sufren diversas personas que reciben un extraño ataúd en su casa. Al finalizar el año salió mi segunda novela “El último que muera que apague la luz”, que narra las peripecias ocurridas en mi infancia en Yumbel. El año 2018 apareció la tercera parte y final de la trilogía “Existencias” llamada “Destrucciones a las 11 AM” por Opalina Cartonera en donde se aprecia el desenlace de la trilogía poética, la cual desemboca en la destrucción de la tierra debido a nuestro comportamiento como ser humano. Este año fue reconfortante en la escritura pues a pesar de no publicar ningún otro libro sí escribí bastante en varios proyectos para este 2019 del cual sale ahora la colección de relatos de terror llamada “La supervivencia del caos”.

¿De qué trata esta última publicación?

Es una colección de relatos de terror en donde el eje central es el caos que se provoca en diversas circunstancias. Vemos por ejemplo, la cotidianeidad de un ataque de tos como el detonante de un funesto desenlace, la caída de un meteorito como el inicio de los disturbios y  el caos, una sociedad autoritaria en donde hay un toque de queda a las 7PM con extraños hombres que rondan por la ciudad, el bullying sufrido por un estudiante con trágicas consecuencias, un irónico relato sobre la rebelión de los enanos, los deseos de venganza de un joven hacia su vecino o una reflexión sobre nuestra vida caótica que llevamos diariamente.

Son siete relatos a través de un tema central que tiene como eje una crítica ácida y llena de humor negro sobre la caótica vida que llevamos o del desenfreno que tenemos frente al precipicio al que se acerca la sociedad.

¿Cuáles son tus áreas de interés?

En el ámbito de la literatura me seduce bastante la ciencia ficción, el terror y sobre todo el mundo distópico, ya que está en sintonía con los planteamientos que quiero manifestar en mis escritos. En el mundo del cómic leo bastante sobre los superhéroes ya sean de Marvel o DC Comics pero siempre me han llamado la atención aquellos que presentan una dualidad  caótica consigo mismo que responden más al ámbito de ser antihéroes como Daredevil, Venom, Deadpool o Logan en el caso de Marvel; Batman o Flash en el caso de DC Comics, más Hellblazer, Hellboy, Watchmen, V de Vendetta de las otras compañías.

Además, soy cinéfilo, actualmente enfocado en directores como Wes Anderson, Kubrick, Fisher, Larraín, Aronofsky o Lanthimos. Sin embargo, las películas de Star War, El señor de los anillos o la saga de Harry Potter las veo cada vez que las encuentro en el cable. Veo bastantes series de TV, generalmente adaptaciones de cómic o libros, aunque destaco comedias como Community o The Big Bang Theory.

Siento afición por la filosofía sobre todo las corrientes existencialistas y por la astronomía, estoy fascinado esperando el eclipse solar que habrá este año y que se podrá ver acá en Chile.

¿Cómo visualizas el desarrollo cultural en Ñuble ahora que somos región?

Hay un potencial enorme en nuestra región empezando por el patrimonio humano de figuras insignes de nuestra historia y cultura desde O´Higgins hasta Prat o desde la familia Parra hasta Arrau, por nombrar solo a algunas personas. Por otra parte, hay iniciativas muy relevantes que están dando fruto tanto en Chillán como en el resto de la región como es el caso de The OZ que se ha transformado para ser un cine arte de calidad, Hojalata que está llevando el cine a las plazas de la región y que realizaron el 1º Festival de Cine Nacional de Ñuble ahora en el verano. Si a eso le incluimos los talleres literarios, el evento de Chillán Poesía, la calidad de los números artísticos que constantemente tiene en cartelera el Teatro Municipal, la proliferación de cafés y salones de té con una gran diversidad temática, van otorgando un sentido de pertenencia e identidad cultural que, en mi caso, fue el motivo para escoger a esta región como mi lugar desde el cual vivir, trabajar y escribir. Ahora, sin lugar a dudas, hay que potenciar más a los nuevos artistas, recuperar lugares patrimoniales como el Cine Regional que está abandonado y vincular la cultura desde las distintas comunas para que no se convierta Chillán en el único polo artístico de Ñuble.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?

En lo literario pronto saldrá a la luz una nueva novela llamada “Crónica de Terezín” que narra las peripecias de un niño y su familia mientras conviven en el campo de concentración de Terezín, República Checa. Además estoy escribiendo otros tres libros, todos ellos distintos entre sí. Un poemario de ciencia ficción de carácter apocalíptico llamado “Sacsayhuamán”, una novela distópica llamada “99942” relacionada con la inminente colisión de nuestro planeta con un asteroide y la novela “Nahueltoro” que trata sobre los sucesos ocurridos en la década del 60 en nuestra zona entre el terremoto, el mundial y el chacal.

Comentarios
Mostrar más
Botón volver arriba
Cerrar
Cerrar