Cultura

Grete Bussenius Brito, soprano y pedagoga

“La música es una gran ciencia exacta, es la matemática del tiempo”

Talquina de nacimiento, esta inquieta y determinada cantante lírica, profesora y directora coral salió, desde temprana edad, a recorrer el mundo. Sin embargo, las raíces pudieron más y hoy desde el Maule está empeñada en dos grandes proyectos: su familia junto a su esposo Rodrigo Gutiérrez Lecaros (arquitecto) y sus tres pequeñas hijas, y la generación de espacios de desarrollo y trabajo para los cultores de las artes escénicas y la música a través de una fundación local. “En Talca existe un polo de desarrollo de gran potencial de talentos musicales y plásticos. Es una ciudad universitaria, pero no se hace muy visible aún. De esta región tenemos grandes voces en el extranjero. Los artistas emigran porque en Chile no hay oportunidades. Tenemos que trabajar para revertir eso”, dice Grete.

¿De dónde surge el interés por el arte?

“Soy una artista multifacética. Me gusta la pintura, en la danza he bailado en elencos y compañías, de pequeña estuve en el Coro de Niños de la Universidad de Talca, entonces siempre hubo esa afinidad con toda la gama de las artes y la ópera reúne todo eso. Por eso considero que es un arte muy completo, un arte en vivo que tiene muchas aristas como el diseño, la profundización literaria, los idiomas. Es un arte tan complejo y tan completo que es muy interesante de ejecutar para mí”.

¿Y cuál es tu formación artística?

“Me licencié en Música con mención en Dirección Coral y, paralelamente, Canto Lírico en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Además, fui estudiante visitante del Conservatorio de Colonia y Wuppertal en Alemania. Posteriormente, me titulé de Pedagoga Teatral también en la Pontificia Universidad Católica de Chile, y en 2016 realicé un Máster en Dirección de Protocolo, Relaciones Institucionales y Organización de Eventos en la Universidad de Barcelona, España”.

En este camino que has recorrido, ¿qué influencias tuviste?

Grete Bussenius Brito, soprano y pedagoga“Las influencias se dieron cuando ya estaba estudiando. Cuando viví en Alemania participé en montajes de musicales y la primera vez que fui a ver una ópera ya estaba estudiando en la Pontificia Universidad Católica. Creo que estudiar música lo decidí porque era de las artes el lenguaje más complejo de aprender, la música es una ciencia exacta, y luego comencé a involucrarme más con el teatro, que siempre me gustó mucho, entonces la ópera reúne esas dos cosas. Mi formación como cantante ha pasado por maestras como María Soledad Díaz, y posteriormente las sopranos Patricia Cifuentes, Barbara Schlick y Viviana Hernández, quienes han sido claves en mi desarrollo vocal. Como directora musical fui discípula de Alejandro Reyes, gran director chileno, un pilar fundamental en  mi desarrollo y educación musical, técnica y teórica, ya que su gran sensibilidad y exigencia fueron forjando mi actual fortaleza y entrega. Y por otro lado, la maestra Miryam Singer, que fue mi mentora como directora de ópera o regisseur, y quien me dio la confianza, la valentía, ha sido siempre una gran amiga y a quien admiro mucho”.

Y con todo ese mundo en desarrollo, decides volver a Talca y radicarte, ¿por qué?

“Mi proyecto personal lo estoy haciendo con el amor de mi vida, Rodrigo, y la verdad es que tenemos una relación muy bella, somos muy amigos, nos apoyamos mucho, además el complemento entre la música y la arquitectura nos potencian aun más. Tenemos tres hijas maravillosas, Leonor de 6 años, Dominga de 4 años y Agustina de 2 años, que obviamente demandan mucha energía y como los dos somos independientes, necesitamos de organización y energía porque corremos todo el día. Por lo mismo nos quedamos en Talca, porque ambos tenemos nuestros padres acá y en este momento de nuestras vidas era importante que nuestras hijas estuvieran cerca de sus antepasados, que están vivos y están en esta ciudad. Fue parte de la decisión personal de quedarme en Talca”.

¿Cómo ha resultado esa decisión en términos laborales?

“Ha sido de lo más difícil para mi carrera, porque hay un pensamiento muy colonialista, sobre todo en las regiones, de que sí te vas a una ciudad más pequeña siguen cotizando a la gente de Santiago porque creen que es mejor y muchas veces no es así. Uno ve que esa forma de pensar tira las cosas para abajo y las oportunidades en Chile están ligadas, desgraciadamente, a ese pensamiento, lo que hace que todo sea mucho más difícil. El proceso de descentralización de las artes es complicado vivirlo en carne propia y yo estoy en eso”.

¿Y cómo estás enfrentando ese proceso?

“Llevo ocho años en Talca y ha sido un constante golpear puertas. Y de a poco, a medida que han visto mi trabajo, han entendido que se hace una labor seria y dedicada. Mi empeño en este momento es generar oportunidades a través de la Fundación Trueno, que es un sueño que tengo desde hace mucho tiempo, y que apunta a poder contribuir en varios aspectos que siento hacen mucha falta, creando una instancia de desarrollo profesional artístico teniendo a las artes y los artistas al servicio de la educación y de la comunidad pero como lo que son, artistas. Y para eso hay que producir arte, producir obras, producir óperas, para que las vean, ojalá, todos los colegios de Talca y que se trabajé así, todos los días, como lo hacen muchos teatros en otros países. Hacia allá quiero ir, teniendo un elenco estable con sus contratos y normas para poder trabajar tranquilos. Hoy no hay una instancia laboral artística en la región y eso es lo que quiero con esta fundación, de la cual muy pronto se podrá obtener más información en www.fundaciontrueno.com o www.gretebussenius.com”.

¿Cuáles son los proyectos en los que estás trabajando actualmente?

“Dentro de los proyectos que tengo en cartelera para este año está “Los 60 años sin Gabriela”, que es una obra original y maravillosa que dirige la actriz Marlen Ramírez y el diseñador Claudio Rojas, con la dirección musical de Daniel Cáceres y la compañía de teatro La Libertad de la cual soy parte. Y el otro proyecto es la presentación de “La flauta mágica”,  a través de la Facultad de Arquitectura, Música y Diseño de la Universidad de Talca, obra que estoy dirigiendo y de la cual también soy parte del elenco, en un trabajo que, además, incluye a la arquitecta Blanca Zúñiga, la diseñadora Luz María González y la dirección musical de Ana Liz Ojeda, una gran violinista chilena, radicada en Italia. Todas ellas son mujeres muy pro, hemos hecho un equipo precioso de trabajo y ha sido una experiencia muy bella en lo personal, profesional, pedagógico y creativo. La obra se estrena, gratis y para todo público, el día martes 13 de agosto a las 19:30 horas en el Salón Bicentenario de la Universidad de Talca, con un preestreno abierto a colegios y la comunidad el día anterior a las 12:00 horas, oportunidad en que habrá 15 cantantes solistas, un coro y una pequeña orquesta”.

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