Cultura

Estela del Valle Mañez, artista visual

Una vida dedicada al arte y la cultura

Pintora y Gestora Cultural, ha desarrollado una intensa actividad personal en la pintura. Sin embargo, su inquietud la llevó más allá y ha dedicado igualmente su energía en permitir que otros cultiven y aprecien el arte a través de su labor como galerista particular y como curadora de recintos dedicados a difundir el arte. Hoy, con varios proyectos en carpeta, agradece la fortuna que ha tenido de poder hacer lo que más le apasiona. De ella, la integrante de las Asociaciones Española, Internacional y Madrileña de Críticos de Arte, Manoli Ruiz, ha dicho que es “una pintora polifacética, que utiliza la paleta de colores con gran habilidad y eso le permite alcanzar metas que en otros casos no sucede”.

¿Dónde nace y crece Estela del Valle?

Estela del Valle Mañez, artista visual“Nací en Curicó en el año 1959. Estudié toda la enseñanza básica y media en el Colegio Inmaculada Concepción de esa ciudad. Fue una etapa muy linda, con muchas amigas, siempre me ha gustado el contacto y comunicación con la gente. Tuve una infancia feliz y con una educación muy estricta en el colegio, un establecimiento de monjas alemanas y en una época en que, primero, no se aguantaba todo lo que se aguanta ahora, y segundo, con el privilegio de tener disciplinas como arte y música, que en ese tiempo eran obligatorias. Vengo, además, de una familia muy grande, curicana por parte de mi padre y mi madre, y allí todavía viven mis hermanos, mi madre y ahora un hijo y su familia, así es que tengo bastantes raíces todavía en Curicó”.

¿La marcó ese tipo de educación recibida en el Colegio Inmaculada Concepción?

“Me marcó tanto a mí como a mi familia y a toda una generación. En lo personal, hasta el día de hoy tengo hábitos, método y ritmo, que eran cosas que inculcaba el colegio, así es que creo que todos quienes estudiamos ahí salimos con esa escuela del sacrificio, del esfuerzo, del trabajo, la constancia, la disciplina y, además, el compromiso social”.

¿Y desde pequeña tuvo interés por la parte artística?

“Sí, siempre. Pero los trabajos manuales que hacía, las monjas en el colegio creían que me los hacían en la casa y eso me daba mucha pena, porque desde niña tenía mucha dedicación por las artes y ya ahí se manifestaba fuertemente mi tendencia por la parte artística y cultural. De hecho, ya más grande pensé en el arte como una carrera a seguir, pero mi familia no”.

¿Es ahí donde entra a la universidad a estudiar una ingeniería?

“Así es. Al salir de la enseñanza media entro a estudiar Ingeniería de Ejecución en Diseño Industrial en la Universidad Técnica de aquella época. Ahí estuve tres años y luego me cambié a Publicidad, carrera que terminé en la Universidad del Pacífico, aunque posteriormente retomé ramos en la universidad con profesores de arte y me involucré fuertemente en la pintura, visitando el Museo de Bellas Artes y siendo parte de un equipo muy grande de pintores con los cuales se formó un interesante movimiento”.

¿Y en qué momento llega a Talca?

“Me casé el año 1983 y me vine a Talca porque mi marido, médico, es talquino. Y aquí empecé a trabajar como publicista, puse una oficina que funcionó aproximadamente por dos años, período en el cual hice cosas bien innovadoras como, por ejemplo, implementé un sistema que se llamó Tarjeta Regional de Descuento, algo así como el Dato Avisos donde la gente sacaba los cupones y tenía descuentos en varias tiendas en la ciudad. Y con respecto a la pintura, siempre mantuve un taller en mi casa porque nunca me desconecté de la parte pictórica. Luego volví a Santiago por un período de tres años acompañando a mi marido que realizó una beca en neurología y ahí nuevamente me acerqué al Museo de Bellas Artes y participe en varios cursos y grupos pictóricos. En la vuelta a Talca, ya definitivamente entré a la antigua Casa del Arte, donde estuve un tiempo corto porque se me ocurrió instalar mi propia galería con la cual funcioné hasta 2010 cuando el terremoto derrumbó la infraestructura. Sin embargo, el trabajo y los contactos no se perdieron porque en mi labor realicé, por ejemplo, un promedio de 30 concursos para niños, jóvenes, adultos y adultos mayores el que se plasmó en una primera etapa en un libro que “71 Obras, 71 Talentos”, como una manera de dejar constancia de lo que se formó allí, que finalmente fue una pinacoteca que vamos a entregar a la Biblioteca Municipal para que se exhiba, se mantenga y se incremente”.

¿Cuáles son sus motivaciones en el tema artístico?,¿dónde encuentra inspiración para sus trabajos?

“Soy paisajista y me gusta el mar, los barcos, es algo muy puntual, pero estoy muy pegada en eso. Llevo más de 30 años pintando y he pasado por muchos temas, hasta por lo místico, pero en el paisaje me detuve y me quedé con los barcos y con las velas. Siempre pinto y retomó ese tema, es como una fijación desde el 2007, porque igual siempre estoy pintando diversas cosas, pero vuelvo siempre al mismo tema, aunque las pinto siempre en forma diferente. Ahora sé, definitivamente, que mi tema es ese”.

¿Y cuándo siente la necesidad de crear espacios para la cultura y abrirlos a otros artistas?

“Tuve la necesidad de crear una galería, pero el enfoque se lo fui dando después. Primero tuve el espacio para hacer una escuela de pintura y después me di cuenta de que en realidad ese tipo de enseñanza termina moldeando a las personas a tu manera y la gente lo que necesita es aprender la técnica y luego dejarlos libres. Después se me ocurre que como la casa era grande y había carencia de espacios para el arte en la ciudad, podía instalar una galería donde hacer exposiciones de pintura, escultura y fotografía, además de hacer eventos culturales. Así me empecé a enamorar de la gestión cultural, porque además yo había empezado a viajar con mis exposiciones y a realizar coloquios explicando lo que uno también va aprendiendo; fui a México en mi primera salida al extranjero, y luego he ido a Nueva York, Miami, a España en tres ocasiones y en el país he recorrido mucho igualmente, sobre todo el sur de Chile”.

¿El terremoto frenó eso?

“Con el terremoto perdí la galería, pero luego de eso empecé a hacer una ruta del arte con amigos fotógrafos y pintores, una iniciativa que nos financió AIEP con la cual itineramos dos años con pinturas y fotografías por todas las ciudades de la región. En ese recorrido conozco a Luis Valero del Centro Cultural de Constitución, el que me ofrece ser la curadora de la sala de arte del recinto y ahí estoy hace cuatro años muy motivada porque encontré el nicho que había perdido con la galería, así es que estoy realizando gestión cultural en un espacio muy lindo, donde se trabaja muy bien y con un equipo muy profesional”.

¿Y hoy en qué está Estela del Valle tanto en lo personal como en la gestión cultural?

“El año 2013 obtuve la nacionalidad española y con ello poder participar de las Asociaciones Española, Internacional y Madrileña de Críticos de Arte, lo que me ha permitido trabajar con mi actual curadora en España y poder tener acceso a los mejores museos en Europa y, además, participaciones en distintas exposiciones colectivas, lo que me mantiene muy a la vanguardia. A eso se suma el trabajo que estoy realizando en el Centro Cultural de Constitución donde se está haciendo una interesante labor, ya quisiéramos tener acá un centro cultural de Talca, como el que existe Constitución y lo digo como un llamado de atención porque debiéramos tener en la ciudad un recinto proporcional a la población de Talca. También está la pinacoteca que surgió de los concursos realizados años atrás y que hoy vamos a entregar a la Biblioteca Municipal con la idea de que luzcan esos trabajos y se incrementen a través de nuevos concursos que permitan que la gente pueda expresarse artísticamente, y dos proyectos personales, uno con un amigo pintor santiaguino con el cual estamos postulando para hacer un recorrido por España en 2020, específicamente por Madrid y Zamora, y el otro con tres pintoras más con las cuales estamos trabajando en el Centro Cultural de Talca para realizar una postulación, también para el año 2020, con el objetivo de realizar una itinerancia regional”.

¿Con qué cosas usted se distrae o se desconecta de rutina?

“Me encanta el jardín y plantas, y debe ser porque crecí en el campo en Curicó, así es que estoy todo el tiempo plantando y podando. La música también me gusta mucho y el teatro, más que el cine, porque tuve buenos profesores en la universidad. Además, ahora estoy de abuela y me encanta los nietos, tengo seis, así que tengo poco tiempo para otras cosas”.

Luego de toda esta vida ligada al arte, ¿cómo se definiría?

“Es primera vez que me hacen esa pregunta y en realidad es difícil definirse una misma. Pero la verdad es que tengo que decir que soy una persona optimista, con mucha energía y con mucha suerte de haber nacido en una familia que me apoyó y me permitió tener acceso a una buena educación. Me considero afortunada, además, porque llevo 36 años de casada, tengo una familia bonita y siempre le doy gracias a Dios por eso, porque mi familia ha sido incondicional, mi marido y mis hijos, porque muchas veces los he postergado y me han apoyado siempre, desde el primer día, y creo que si eso no hubiese ocurrido así me habría perdido en el camino y habría sido muy complicada mi carrera. También he tenido obstáculos en mi vida, muy difíciles de superar, de salud o cuando el terremoto botó la obra de toda una vida, pero los he sorteado porque siempre pienso en positivo. Y finalmente, diría que soy muy trabajólica, y bastante obsesiva y perfeccionista, esos son dos rasgos muy presentes”.

www.artedelvalle.cl

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