Cultura

Carolina Meneses Labrín, cantante e instructora de yoga

El arte como herramienta para el crecimiento interno

“Es difícil saber con certeza cuándo comenzó mi gusto por la música. Mi  recuerdo es que toda mi vida canté en la casa, en clases de música, participando en festivales en mi colegio o representando al colegio en festivales. Y desde entonces he querido cantar en todas partes”, así define Carolina su pasión por el arte de las melodías.

¿Dónde estudiaste y cómo se dio tu trayectoria?

Estudié en la Escuela Moderna de Música en Santiago, donde me titulé como Intérprete en Canto Popular el año 2006 y en paralelo cursé la carrera de Pedagogía en Música en la Universidad Finis Terrae. El año 2007 me fui a Nueva Zelanda donde estudié Musicoterapia hasta mi regreso a Chile en 2008. Luego de una breve estancia en Talca, decidí partir a conocer Europa y probar suerte cantando por allá, viví en Italia y además tuve la bella experiencia de cantar en Marruecos. A mi regreso de Europa desarrollé mi carrera como cantante y profesora de canto en Chile hasta que nuevamente me fui a perfeccionar en Técnica Vocal y cantar al extranjero, esta vez a Canadá. Desde mi retorno, en el 2012, he desarrollado mi carrera en los ámbitos del canto y la enseñanza, proyectando en ambas actividades todo lo aprendido en mis viajes.

¿Qué estilo de música cultivas?

La música me gusta toda, pero mi predilección está en los estilos más influenciados por el Jazz, como el Bossa Nova, Soul, Blues, Boleros y, por supuesto, el Swing y el Jazz propiamente tal.

Además, dictas clases de canto…

Así es. Por el momento hago clases de canto de manera personalizada y grupal en un pequeño estudio que tengo en casa. Ya desde este mes de diciembre inauguro un espacio multidisciplinario de enseñanza y práctica de canto y yoga en el TUE. Este proyecto de llamará Domo Estudio, pues será precisamente un domo geodésico el espacio físico propuesto para el propósito.

Estudiaste yoga en la India, ¿qué te impulsó y cómo fue esa experiencia?

Este año (2019) viví por siete semanas en un Ashram en la ciudad de Rishikesh, al norte de la India, donde me certifiqué en el NADA YOGA, que es el Yoga de la vibración, del sonido y del silencio, el yoga de la música. Fue una experiencia sumamente intensa, de mucho aprendizaje, de cantar y estudiar, de conocer personas de todo el mundo y compartir experiencias. Estudiamos diversas técnicas, sobre todo de respiración y su aplicación al canto; técnicas que hoy aplico y transmito a mis alumnos y alumnas.

¿Cuáles son los beneficios del yoga?

Son infinitos y reconocidos en términos de salud física y mental. Y si aplicamos correctamente la metodología del yoga a la música en torno a técnicas de respiración y relajación, la combinación se vuelve una experiencia de crecimiento significativo y profundo. El trabajo va más allá de entrenar la voz puesto que se trabaja de manera integral, involucrando el cuerpo y fundamentalmente la mente y las emociones.

¿Cómo complementas el yoga con la música?

Comencé con el yoga desde la universidad practicando Bikram. Más tarde me certifiqué como instructora de PURNA YOGA y luego en 2017 en YOGAEREO coincidiendo con el embarazo de mi primer hijo, Manuel. Con el nacimiento del “Manu” todo se detuvo en términos de perfeccionamiento y clases, pues ser mamá ha sido la experiencia más intensa de mi vida, todo nuevo, todo fue aprendizaje, por lo que todo mi amor y tiempos se los dediqué a él. Ya este año ha sido el del retorno a las actuaciones y la enseñanza del canto y el yoga, año que terminaré inaugurando Domo Estudio que es mi proyecto de enseñanza y mi logro.

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