Cultura

Banda Yámana – “La deuda que tenemos es dar a conocer nuestra música más allá de la región”

Próximos a cumplir 15 años de historia musical, la banda angelina prepara su tercer disco, con el contenido social que los caracteriza, pero con otros sonidos y un nuevo enfoque. Luego de pasar por distintas transformaciones, aseguran que ya están listos para explorar la escena nacional.
Los Yámanas o Yaganes fueron el pueblo más austral del mundo, habitantes de Tierra del Fuego, luchadores por naturaleza, libres, ante todo. El vocablo, propiamente tal, significa “hombre”, y un poco de ambas acepciones conjuga el sentido que para los integrantes del grupo tiene esta denominación. “Afrontaron condiciones climáticas complejas; el frío, la lluvia, con lo mínimo y pese a eso resistieron, eso es lo que nos hace sentido, la humanidad que resiste frente a la adversidad”, concluyó Boris Silva, uno de los fundadores de la banda, quien conversó con NOS Magazine.
El año 2005 los unió el amor por la música, y hoy no hay quien los pare. Ya lejos de la universidad que vio nacer este sueño, ahora desde la adultez, la mayoría en sus actividades profesionales y con familia, hacen de este pasatiempo un proyecto sólido, con crecimiento desde lo técnico y metas reales.
¿Quiénes componen la banda?
Mi hermano Ronal Silva (39), Asistente Social, es el baterista; mi amigo de la adolescencia Andrés Palavecino (35), Contador Auditor, en la guitarra; Pedro Venegas (31), profesor de Educación Básica, charanguista, vientos y voz; Luis Salazar (38), Inspector de Colegio es el bajista; nuestra última incorporación Miguel Herrera (42) Administrador de Empresas, en el teclado y voz y yo, Boris Silva (35), Psicólogo Clínico, en la guitarra. Junto a Ronal y Andrés, permanecemos desde el origen de la banda.
¿Cuáles son sus influencias musicales?
Víctor Jara y Violeta Parra, ellos nos han inspirado de nuestro inicio, tanto por su música, como por el contenido de su canto. De las bandas nacionales, han sido una influencia muy potente para nosotros Los Jaivas, al igual que Inti-Illimani con quien ya compartimos escenario. Ahora también hay música latinoamericana que va generando ciertas pautas en nosotros. Por el lado del rock, Pink Floyd, Santana, entre otros.
¿Qué escucha cada uno de ustedes?
Tenemos distintas escuelas musicales, a algunos les gusta más el rock clásico, el rock progresivo, la música más psicodélica, la música andina, el reggae. Creo que todo eso va enriqueciendo la música que vamos creando. Los gustos musicales, las experiencias y los pensamientos que tenemos respecto a lo que vivenciamos se van transformando en ideas, estas se van fusionando, y así van emergiendo las letras, las cuales vamos musicalizando, construyendo así, música que nos representa.
¿Cómo logran su permanencia en el tiempo, ahora con familia?
Somos toda una familia, porque nos conocemos la mayoría desde chicos. Nuestras parejas nos conocieron en esta faceta y nos aceptan así, nos apoyan en esto y sin ellas no habríamos logrado lo que tenemos hasta este momento. Por otra parte, el hecho de conocernos bien, el compromiso que tenemos con la banda, la disposición, la perseverancia, ha contribuido a que el proyecto perdure. Somos súper responsables, ensayamos todas las semanas, creo que así nos hemos mantenido en el tiempo. Respetándonos, escuchándonos y aceptando los aportes del otro.
La banda también implica gastos, para la producción del material audiovisual y grabaciones. ¿Cómo lo hacen para financiarse?
Lo bonito de la banda es que todos estamos comprometidos con este proyecto, del que nunca hemos sacado dividendos personales, al contrario, lo hacemos por “amor al arte”. Si cobramos por presentarnos en algún momento, es para autofinanciarnos, renovar instrumentos, financiar traslados, siempre estamos reinvirtiendo. De forma paralela, estamos presentes en shows sin fines de lucro o eventos a beneficio. Somos autofinanciados.
CONTENIDO SOCIAL
¿Cuál es papel de la música en el estallido social?
Creo que la música siempre acompaña a los movimientos sociales, es cosa de ver lo que pasó con “El Derecho de Vivir en Paz” de Víctor Jara, el cual se ha transformado en un himno del movimiento social. Lo lindo de la música como arte, a mi parecer, es la expresión emocional que está en la base, ya que más allá de la técnica necesaria, requiere de contactarse y expresarse a nivel emocional y todo lo que ha pasado en nuestro país: las muertes, los abusos, la represión, sin duda nos evoca emociones y la música es una buena herramienta para expresarnos. La música va de la mano con los fenómenos y movimientos sociales, son una fuente inagotable de inspiración.
¿Lo adelantaron en sus letras?
El estallido social como fenómeno nos sorprendió a todos, ya que, si bien era algo que podía ocurrir nos sorprendió el momento en que esto se da. Las injusticias sociales han existido desde siempre, otra cosa es que la sociedad las haya normalizado, se han escondido un poco, por toda la información superflua que nos presentan en los medios de comunicación. Nosotros desde nuestros inicios intentamos mostrar y plasmar eso en nuestras letras: los abusos, las injusticias.
¿Qué significó para la banda estar presentes en el Festival por la Acción Climática que se desarrolló en octubre?
Para nosotros fue súper importante que la organización del festival nos haya considerado, por la temática en sí, ya que es importante que se ponga en el tapete y la necesidad que tenemos como sociedad de hacer algo para detener el cambio climático. Creo que el hecho que hayan pensado en nosotros, es porque hay gente que nos está escuchando, que está siendo consciente con las letras que estamos haciendo y coincidimos en eso, sobre la importancia de cuidar la naturaleza, de respetar los pueblos originarios y el medioambiente.
En más de algún tema le cantan a Biobío. ¿Cuál creen que es el principal tema pendiente, en ese sentido, en nuestra zona?
En la provincia de Biobío, están rematando las aguas de los ríos y caudales, como es el caso del Renaico en Malleco o el Queuco en Alto Biobío. Creo que es una temática que nos está golpeando de cerca y ahí es donde queremos apuntar, al cuidado del medioambiente, ya que hay cosas que están pasando a nuestro alrededor y no podemos quedarnos dormidos.
LO QUE SE VIENE
Yámana prepara su tercer trabajo discográfico, el que sucederá a “Halajella” (2014, dialecto yagán) y a “De Rocas y Lamentos” (2018). Esperan lanzar su primer single el próximo año, el que estará disponible, al igual que sus otros trabajos, en plataformas como Spotify, Itunes y Youtube.
¿Qué es lo nuevo en este disco?
Tiene otro enfoque, estamos explorando nuevos sonidos, centrándonos en la naturaleza, en nuestra historia. El primer single que estamos grabando y que lleva por nombre “Semillas”, es un tema orientado a homenajear y valorar a nuestros ancestros que han ayudado a ser lo que somos hoy en día. La conciencia social siempre está presente, ya que es parte del alma de Yámana, pero además nos permitimos explorar dentro del rock y la música latinoamericana.
¿Qué esperan de esta nueva etapa en su carrera?
Terminar de grabar el disco, ya que requiere mucho esfuerzo, tiempo y dedicación, después que la gente lo pueda escuchar, que le guste y que empiecen a reconocer nuestro trabajo en otras ciudades, yo creo que en Los Ángeles la gente nos ubica y la deuda que tenemos es dar a conocer nuestra música más allá de la región.
Han tenido casi 15 años para sentar sus bases…
Hemos crecido como personas, y musicalmente también. Ninguno es músico de profesión, pero sí de alma. Desde la adolescencia hemos estado vinculados a la música y hemos crecido técnicamente a través del estudio, siendo autodidactas, tratado de profesionalizar lo que venimos haciendo. Sin duda hemos crecido harto, de tocar en sedes, en pubs, a estar presente en grandes escenarios. Disfrutamos mucho el contacto con la gente. En comparación a nuestros inicios, ahora tenemos un trabajo mucho más pulcro y estamos preocupados de otros detalles, que antes no veíamos. Sin duda hemos crecido.

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