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Uso racional de medicamentos, responsabilidad de todos…

Felipe Huepe Echeverría. Químico Farmaceutico Universidad de Concepción. Farmacias Huepe
Felipe Huepe Echeverría. Químico Farmacéutico. 

Un medicamento es un preparado farmacéutico constituido por un principio activo (fármaco) y sus excipientes (sustancias inertes). El principio activo es el agente químico con actividad biológica, es decir, provoca un efecto en el organismo.

Los medicamentos después de la aplicación de un método diagnóstico adecuado, permiten la prevención, curación, atenuación y tratamiento de las enfermedades y sus síntomas. Sin embargo, cuando éstos se utilizan de manera inapropiada se convierten en una amenaza para la salud individual y colectiva, derivado de su falta de efecto, toxicidad o efectos no previstos y que van más allá de una relación riesgo/beneficio adecuada.

Tradicionalmente los efectos de un medicamento pueden clasificarse principalmente como efectos deseados, efectos adversos y efectos tóxicos.

Los efectos deseados, son los efectos que se buscan cuando se administra un determinado medicamento, por ejemplo disminuir la presión arterial en el tratamiento de pacientes con hipertensión.

Los efectos adversos, comprenden otros efectos que se observan cuando se administra el medicamento y que pueden alterar el bienestar del individuo. Estos efectos pueden expresarse o no y con distinta intensidad dependiendo de la sensibilidad del individuo, de la situación que enfrenta y de la presencia o no de otros medicamentos, entre otros determinantes. Es así que la posible expresión de efectos adversos es, muchas veces, inseparable de la obtención de los efectos deseados.

Los efectos tóxicos generalmente se observan cuando los fármacos son administrados en dosis superiores a las habitualmente recomendadas para el tratamiento de distintas enfermedades. Muchas veces son del mismo tipo que los efectos deseados o los efectos adversos, pero con mayor intensidad o gravedad.

Estos tres efectos, son los que definen la importancia de que el uso de estos productos sea bajo la supervisión de un profesional de la salud.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1985 define que hay Uso Racional de los Medicamentos (URM) “cuando los pacientes reciben la medicación adecuada a sus necesidades clínicas, en las dosis correspondientes a sus requisitos individuales, durante un período de tiempo adecuado y al menor costo posible para ellos y para la comunidad”

El Uso Racional de los Medicamentos (URM) es un proceso que comprende la prescripción apropiada de los medicamentos, la disponibilidad oportuna de medicamentos eficaces, seguros y de calidad comprobada, a la mejor relación costo-beneficio, en condiciones de conservación, almacenamiento, dispensación y administración adecuadas.

El consumo de medicamentos es cada vez más alto. A diario los pacientes acuden a las farmacias en busca de medicamentos que muchas veces no son necesarios. “Para botiquín”, “por si acaso”, “me puede servir”, “lo uso de vez en cuando”, son algunas de las frases más comunes.

Las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) muestran que “en el mundo más del 50 % de todos los medicamentos se recetan, se dispensan o se venden en forma inadecuada. Al mismo tiempo, alrededor de un tercio de la población mundial carece de acceso a medicamentos esenciales y el 50% de los pacientes los toman de forma incorrecta.

La irracionalidad en el uso de medicamentos ha alcanzado su máxima expresión en la inapropiada utilización de los antibióticos. Este evento tiene hoy en día bacterias que se han vuelto multi-resistentes a varias familias de antibióticos, no teniendo éstos, efectos sobre dicha bacterias.

Por su parte, los analgésicos antiinflamatorios no esteroidales (AINES) tales como Ibuprofeno, Diclofenaco, Naproxeno, Celecoxib, Ketorolaco, Ketoprofeno, Acido Mefenámico, Meloxicam, por nombrar algunos, son medicamentos altamente utilizados y en forma, muchas veces, indiscriminada. Estos producen alteraciones a nivel renal, por lo que pueden empeorar patologías como la Hipertensión o la Insuficiencia renal. Su uso debe ser para alivio del dolor solamente en situaciones de real necesidad.

Es por lo anterior, que el uso de medicamentos debe ser supervisado por su médico o Químico Farmacéutico, quienes deben entregar la información necesaria sobre el correcto uso y la necesidad o no de utilizarlos.

En nuestro país, los únicos lugares autorizados para la venta de medicamentos son las farmacias comunitarias y, para algunos medicamentos, los almacenes farmacéuticos, debidamente autorizados por la SEREMI de Salud correspondiente al lugar de su ubicación. Los medicamentos, sean de venta libre (sin receta) o de venta bajo receta profesional no pueden ser dispensados (entregados, vendidos) en lugares que no estén autorizados para estos fines por la SEREMI de Salud respectiva a la ubicación del establecimiento. Por lo anterior, no se deben adquirir medicamentos por Internet, en el comercio ambulante, ferias libres o cualquier otro establecimiento que no corresponda a los autorizados, ya que son lugares en donde el almacenamiento de estos productos es totalmente desconocido y se incentiva el uso indiscriminado y sin supervisión de un profesional.

La relación con los medicamentos puede ofrecer dos facetas:

  • Una de ellas es el beneficio de su empleo por las razones correctas y en la forma adecuada. Aunque se manifiesten efectos adversos, el balance resulta beneficioso para nuestra salud.
  • La otra faceta se exhibe en los daños o perjuicios que puede provocarnos el uso injustificado, no fundamentado, no indicado o en condiciones inapropiadas.

Algunas sugerencias sobre uso de medicamentos:

  • El autodiagnóstico, es decir que las mismas personas determinen cuál es el “problema de salud” que los aqueja, No es una buena solución.
  • No usar un medicamento para tratar una afección “parecida o igual a la que ha sufrido alguna persona conocida o allegada”.
  • No realizar tratamientos preventivos con medicamentos (“autocuidado”) sin los asesoramientos y conceptos básicos necesarios para emprenderlo con seguridad
  • Seguir lo indicado por el médico, respetando las recomendaciones en cuanto a dosis, cumplir horario y duración del tratamiento.
  • El uso de antibióticos siempre supervisado por un profesional de la Salud.
  • No usar más de un analgésico antiinflamatorio No esteroidal (AINE) al mismo tiempo, ya que el potencial tóxico aumenta.

Ante cualquier duda, siempre consulta a su médico o Químico Farmacéutico.

Q.F. Felipe Huepe Echeverría

Universidad de Concepción

Farmacias Huepe

Facebook: @farmaciashuepe

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