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Rutina sexual

Katherine Astudillo Aedo, Magíster en Terapia de Pareja y Sexóloga

¿Quién no recuerda el enamoramiento como una de las etapas más lindas de su vida?… esos días cuando lo único que nos importaba era él o ella. La persona amada… Y en esos días, cómo olvidar los primeros y salvajes encuentros sexuales, donde el amor se fundía con la pasión… Claro está que no es algo que se eternice así como así. Por eso, en un abrir y cerrar de ojos nos descubrimos en diversas relaciones, de pololeo, andantes, noviazgo, matrimonio, donde el encuentro sexual ya dejó de ser el plato principal y se transformó en el acompañamiento.

Claramente hablar de rutina puede encrespar los pelos de todo el mundo, pero seamos sinceros, lo positivo o negativo del tema depende de cómo se aborde y cuán afiatados estén los componentes de la pareja. Todo extremo es nocivo.

La lógica indica que la rutina es parte inherente del ser humano, que nos organiza, que nos brinda seguridad, pero tratándose de la sexual la cosa cambia. Cuando consciente o inconscientemente perdemos la motivación por cultivar la intimidad con nuestra pareja, sintiéndonos frustrados y al borde de caer en alguna infidelidad.

Ahora bien, si ese es tu escenario es fundamental primero hacerse los chequeos médicos pertinentes para descartar cualquier anomalía física. Si los exámenes arrojan que estás sano, entonces busca ayuda psicológica para liberarte del estancamiento sexual.

La antesala del bajo deseo

Es verdad que cuando llevamos varios años, nuestra relación de pareja cambia, hay una mayor confianza, conocemos todo lo bueno y todo lo malo de la otra persona y el factor sorpresa va desapareciendo.

Es importante considerar que la sexualidad va cambiando a medida que la relación pasa por distintas etapas. Es diferente cuando la pareja está sola, cuando llegan los hijos o cuando estos se van. La sexualidad es un tema muy sensible que puede alterarse por muchos factores. En la pareja la renovación a todos los niveles, mantiene los vínculos emocionales vivos y es un factor clave en momentos difíciles, los cuales sirven para afrontar las dificultades que vayan surgiendo. Por ello entre otros componentes, la comunicación sexual forma parte del nexo entre ambos.

Un toque de erotismo

La pareja al ir desarrollando su potencial sexual y los diversos conocimientos sobre el erotismo, superan los hábitos rutinarios y amplían sus conocimientos y expectativas sexuales. Por ello al compartir nuevas posturas, juegos y diversas propuestas, la comunicación interior con el otro, lo privado, lo propio, la complicidad y la confianza también mejora. Entre adultos, los límites los generan ellos en función de sus vivencias y sus necesidades, nada se puede imponer, con libertad y con respeto, ambos marcan las pautas y los territorios que desean descubrir.

En terapia se ven muchas parejas que se aman, pero que les falta el deseo. Y comentan que se sienten amados, pero que hace años que no se sienten deseados. La respuesta que se les ofrece frente a esto es; o se reinventan, o transgreden, o se divorcian. También está la posibilidad de cambiar la estructura de la pareja. Lo básico es algo que todos los niños saben, que es romper las reglas, aunque sean las propias que uno se impone. Y lo cierto es que cuando rompes reglas, te sientes más libre y poderoso. Cada niño entiende eso: romper reglas te da el sentimiento de hacer lo que quieres, no lo que debes o lo que te impongan. También todos sabemos que lo prohibido es erótico, pero lo prohibido no tiene que ser solo un concepto ligado a la infidelidad. Son cosas pequeñas, sutiles, detalles, como cosas que no hago más porque soy mamá, o porque tengo la responsabilidad de la familia.

Y cada pareja que sabe romper esas reglas, aunque no haga cosas revolucionarias, mantiene ese contacto. Si las parejas se organizan y tienen la voluntad suficiente para dedicar tiempo a aquello que, en realidad, les gusta, los apasiona o aman, podrán tener aquellos momentos que tanto desean experimentar. Sin embargo, el mayor problema que se origina es que sentimos a nuestras parejas aseguradas, que creemos que estarán siempre para nosotros y nos despreocupamos por activar constantemente nuestro factor sorpresa.

En la terapia sexual se recomienda frente a la pérdida del deseo ciertas técnicas a trabajar como son:

  • Establecer tradiciones con la pareja, ponerse de acuerdo para salir una vez a la semana, estar con el otro, independiente si salimos a caminar o generamos un panorama en casa, ya que el objetivo es volver a vincularnos.
  • Realizar actividades intencionadas con la pareja para lograr la felicidad y el bienestar. Es importante disfrutar de los instantes mientras los niños duermen, ya que avivan el deseo y el compañerismo.
  • Intercambiar información sobre que rutina es aburrida, o a que no deseamos exponernos. En definitiva, dejar comportamientos que pueden matar la relación y evitarlos a como dé lugar.

En resumen, lo importante es siempre considerar la opinión y las necesidades de nuestra pareja, estar dispuestos a comunicarse y dialogar sobre nuestra sexualidad, estar dispuestos a trasgredir las reglas, e innovar en nuestras prácticas, darle mayor hincapié a la sensualidad por sobre la genitalidad y por último dar más cabida a nuestros deseos y fantasías sexuales.

Katherine Astudillo Aedo

Licenciada en Psicología

Magíster en Terapia de Pareja y Sexóloga

katherine.a.aedo@gmail.com

Inmunomedica – 4 piso – Chillán

Teléfono: 93234594

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