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“La violencia queda en casa”

Mariann Dávila, psicóloga

La pareja, los padres, los hijos y los que nos acompañan en la familia, en medio del escenario del Coronavirus.

Quiero hoy comenzar por reflexionar sobre el futuro que deseamos para nuestra familia. El futuro es un instante inmediatamente después del presente. Todo lo que pensamos y planificamos de llegar a lograr sobre las metas familiares, se ha visto trastocado por la tensión, el miedo y las dificultades que la Pandemia nos trae.

Cala profundo en nosotros los momentos de incertidumbre que provocan cambios de las rutinas dentro de cada uno de los hogares de nuestro país, en diferentes magnitudes y genera repercusiones a todo nivel en nuestra sociedad y en el mundo entero, lo que nos obliga a adaptarnos y cuestionar lo que se había planificado para el año.

Comenzamos a hacernos preguntas significativas que hablan de dos grandes temas: los conflictos en hogares provocados por las alteraciones de los ritmos de las dinámicas de la familia y el efecto amplificado de situaciones de riesgo vital y económico provocado por el Coronavirus. De pronto la paz y la calma rutinaria, se trastocan. Estamos en Fase 1, recién recibiendo el impacto de la Pandemia.

Preguntas como: ¿Cuán grave o peligroso es esta pandemia?, ¿Asumimos el confinamiento o sostenemos una rutina sin cambios?, fue de lo que primero que nos cuestionamos. Lejos de que la decisión fuera de adaptarse a las condiciones, muchos de los procesos quedaron detenidos o colapsados: universidades online, trabajos perdidos y lo más delicado: quedarse en casa con todos los integrantes de la familia, o también estar en familia con personas mayores de alto riesgo y tener que salir a la calle a trabajar exponiéndose para sobrevivir… Infinitos escenarios de cambios y de problemas a resolver. En esta primera etapa, muchas de las familias a nivel psicológico, no estaban, por decirlo de alguna manera, “ni bien, ni mal”… porque las rutinas sostenían vínculos deteriorados, por falta de tiempo para estar con la familia, por relaciones que ya venían con un desgaste, pero que lo cotidiano hacía que estas familias pudieran soportar cargas de rupturas o de diferencias de parejas. Hijos con papás ausentes y que de pronto tienen que estar interactuando en forma muy próxima, celulares en vez de conversaciones, Playstation en vez de cenas en familia, pantallas, tablets y casi ningún diálogo… Este escenario era de esperar que sufriera mayor impacto en el hogar. De pronto todos juntos 24 / 7, no fue la mejor noticia del año. En Fase 1, comenzamos primero con el miedo, luego proseguimos con la incertidumbre y un poco mas allá empezó la tensión emocional del reencontrarse, padres, hijos, abuelos, hermanos… compartir espacios, calmar ansiedades, responder a conflictos y lidiar con soluciones, han sido los procesos mas difíciles de poder sobrellevar para todos.

Preguntas como: ¿Cómo me calmo?, ¿Por qué no me siento bien en casa?, ¿Qué le sucede al amor que tenemos por nuestros hijos, cuando tenemos muchas dificultades para poner espacios de orden y seguridad dentro del hogar?, ¿Cómo poder vivir varios meses de cambios de rutinas laborales y familiares en medio de la incertidumbre?, ¿Cómo conjugamos la tensión interna de los padres con las metas laborales y las tareas escolares?, ¿La sobrecarga de todos en la casa versus los problemas de pareja?… Preguntas que están en la mente de todos nosotros. A ratos no nos reconocemos. Nos molesta todo, nos aburre todo, nos lastima todo, nos remuerde todo y sobre todo nos sentimos agotados de tener que “poder enfrentar” la invasión del “teletrabajo” en casa. ¡Ese NO es un impacto menor! Aunque agradezcamos tener trabajo, la casa se desorganiza, los espacios se confunden… se necesita calma, pero hay niños jugando, se requiere concentración, pero hay que atender a las rutinas y posiblemente cocinar, llamar por teléfono a los clientes, contestar e-mails… Y qué decir de los colegios… tareas, trabajos escolares, profesores adaptándose al formato online, si es que hay como hacer este tipo de aprendizaje, porque el resto de los recintos de educación, simplemente no operan o dependen de la buena voluntad extrema de profesores igualmente desgastados, igualmente preocupados por sus familias y con las mismas deficiencias de los sistemas… ¡Esto fue solo Fase 1!

Fase 2 ha sido un escenario de mayor tensión. Ya tenemos la certeza de que no volveremos al trabajo posiblemente en un buen rato más. La presión, la tensión, las diferencias de manejo, la falta de paciencia, los problemas económicos y la necesidad de soportar estas dificultades han mostrado su expresión de rabia, dolor, conflicto y violencia, sobre todo en casa. Por un momento nos olvidamos de que la violencia, el golpe, la lucha, el grito, el insulto y la indiferencia, pueden romper lo que apenas se sostenía, crear traumas que serán muy difíciles de reparar y además, harán de esta fase, “lo peor de la vida”. Se convertirá en estrés agudo, trastornos de ansiedad, depresivos, suicidios, enfermedades psicosomáticas y fallas en la salud psíquica y mental. No pudiendo ser atendidos por tener sistemas colapsados, falta de recursos y apoyo de redes. A este nivel, lo que pensábamos y creíamos acerca de nuestro futuro como familia también se puede ver afectado por la pérdida de familiares por Coronavirus, lo cual también generará crisis, pena e indefensión.

En este momento necesitamos parar, respirar, buscar en Youtube todos los videos de Mindfulness que le ayuden a estar presente, poner música de meditación aunque sea con audífonos, leer, ordenar, reparar cosas de casa, sacar los pendientes de los próximos 10 meses, canalizar nuevas ideas, aprender otro idioma a través de cursos gratuitos, conversar por chat o celular con quienes nos contienen y nos escuchan. Atender y dar soporte en la casa, revisar prioridades junto a la pareja, evitar contaminarse por los medios, simplificar las tareas y canalizar nuestra frustración. Bajar la velocidad de las expectativas, planes y reordenar las necesidades. Evitar en lo posible la rigidez, tener rutinas claras para los hijos, mantener espacios regulados, cuidar de las reacciones y mantener la calma, a como dé lugar. El costo de cualquier reacción desbordada producirá más rabia, más miedo, más angustia y más quiebre, el cual no desaparecerá después de la pandemia, sino que se habrá quedado en casa. Esta Fase 2 será la que marque la diferencia entre una familia que se mantenga unida y una familia que terminará su ciclo. La vida podrá ser más llevadera, si hacemos un esfuerzo consciente por simplificarnos, mantenernos observando, poniendo límites que todos puedan sostener y si es necesario absolutamente buscar apoyo, contención en diferentes formatos que se están trabajando en las redes.

Fase 3, vendrá posiblemente en la primavera y curiosamente, sentiremos algunos, que estar en casa y tener las propias rutinas, luego de habérselas sufrido todo, se extrañarán.

Tendremos que salir de nuevo “a cazar el mamut” para sobrevivir. Tendremos que ver, qué cambió para siempre, qué trabajos se modificarán y qué nuevos procesos aparecerán.

¿Volveremos a ser los mismos? Mmmmm, no lo creo. Quizás retomemos el cambio social, las manifestaciones, volvamos a los paraderos atochados, al mall, al cine… Queramos pensar que ya pasó todo. Sin embargo, espero que de todo lo que vivamos en esto meses, más en lo que estamos hoy y en los meses que vendrán, podamos generar cambios significativos, priorizar cambios internos, comprometernos a cuidar más nuestro entorno… No dejar lo importante, desplazado por estar metido en otras situaciones, que en el largo plazo, no nos llevarán a ser mejores personas, mejores padres, hermanos, amigos o parejas.

Como no comentar, que además en estos tiempos, en que la violencia se ha llevado hacia adentro de casa, recordarles que volveremos en primavera posiblemente a clases. Niños, adolescentes y adultos jóvenes con profundas cargas emocionales retomarán sus ciclos de estudio, llegarán a las aulas, con profesores igualmente colapsados. Por lo tanto, se requerirá mucho apoyo tanto de los padres hacia sus hijos, como de los profesores hacia sus alumnos.

En las últimas investigaciones que hemos realizado dentro del “Programa de apoyo estratégico y de contención para la Educación” creado en conjunto con la Ps. Marcela Rodríguez Becerra y la Asistente Social, Isabel Donoso Cortés, hemos detectado la importancia de generar procesos de fortalecimiento en Educación Emocional, Aprender acerca de la Autorregulación y proponer herramientas de reparación del trauma y del estrés, de manera de poder “retomar”, la vida, de una forma cuidada, asistida y promoviendo un retorno contenido, guiado tanto en casa como en los espacios educativos.

Deseo de corazón que se puedan repetir mentalmente y en forma reiterativa a sí mismos: Todo va a estar bien. En la medida en que podamos estar propiciando momentos de regulación, de centramiento y de descanso, busquemos la forma de pasarlo lo menos mal posible, dentro de lo posible. Reitero la importancia de evitar la sobreexposición a medios de información, evitar en lo posible las explosiones de rabia y buscar apoyo, sin dudarlo, si lo necesita tanto usted como su pareja, sus hijos o el resto de la familia. Sobre todo porque esta es una situación de alta complejidad, donde todos experimentamos la inseguridad, la falta de paciencia, la necesidad de tener libertad y no poder salir.

Evite dormir mal, evite perder ritmos en la casa, no deje las rutinas, si necesita relajarse en forma urgente, tome un baño largo, evite el café y tenga a mano bebidas calientes de hierbas que calmen. No permita trasnoches largos de los niños y adolescentes en la semana, y marque la diferencia de estar en semana versus el fin de semana, donde se puede ser más flexibles. Si puede haga tareas en conjunto con los hijos, trabajos colaborativos en casa y dé tareas específicas de apoyo familiar.

En este momento lo que más vale en la vida es su familia. Cuídela, y recuerde que el Coronavirus, como todo en esta vida, pasará. Busquemos la manera de fortalecernos en momentos difíciles, esto le ayudará en su mundo personal y le permitirá sentirse parte, no estar solo y valorar lo que se tiene.

Ps. Mariann Dávila Coggiola

@mariann.davila

www.institutoneurociencias.cl

Diplomado: Psicología Positiva, Enhacing People, Chile.

Curso Neurocodificación. Jürgen Kleric, BiiAlab. Chile.

Fundadora y Presidente de la Fundación Vortex Integrativo. Dedicada al estudio y capacitación de Neurociencias aplicadas al trauma.

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