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La apertura del camino para nuestros espumantes

Consuelo Korta Bucarey.  Ingeniera Comercial de la Universidad de Chile

El resurgir de los vinos espumosos (espumantes, Champagne) ha estado tomando una notoriedad durante estos últimos años en nuestro país y, como en la variedad está el gusto, nuestros valles no se han quedado atrás en el nuevo amanecer de estas adorables burbujas.

Viñas como Requingua, Folâtre, Aresti, Echeverría, Viñedos Puertas, Korta Wines, Miguel Torres, Viña El Aromo, entre otros, desde hace algunos años ya están presentes en el mercado del espumante con grandes revelaciones y premios a nivel mundial, lo que hace de nuestros valles vitivinícolas, un referente a nivel internacional.

De hecho el pasado 6 de octubre, en la Primera Feria del Vino, Expo Wine 2018, en el valle de Sagrada Familia, fue el lugar escogido por Viña Requingua para presentar en sociedad el nuevo Brut Toro de Piedra, el cual tuve el privilegio de degustar junto a los otros espumantes que llegaron hasta viña Pons Raineri, lugar seleccionado para esta feria, en una muestra de unidad de nuestros valles digna de destacar.

Les comento lo anterior porque se abre de nuevo el camino para los espumosos, en su mayoría con denominación de origen del gran valle de Curicó y Maule, lo que genera nuevas y más interesantes opciones al momento de seleccionar estas exquisitas burbujas que recorren nuestro paladar, chispeantes, alegres y llenas de aromas que invaden nuestros sentidos.

Claro para los más estrictos los espumantes deben ser elaborados de acuerdo al método tradicional o Champenoise. En estos vinos, a diferencia de los “Sparkling Wines”, o espumantes a base del método Charmat, no se les añade ni azúcar ni levaduras para provocar una segunda fermentación en botella, sino que se aprovechan sus propios azúcares y levaduras para que se generen las mágicas burbujas dentro de la botella. Se dice que es así como Don Perignon descubrió el champán, en 1670, pues embotelló vino que no había terminado la fermentación y, tiempo después, las botellas empezaron a explotar.

Estos vinos espumosos bajo el método tradicional o champenoise, son muy escasos en nuestros país, afortunadamente, en los valles del Maule, si los hay. Escasos en el sentido del trabajo que exigen, ya que, son vinos trabajados con mucho cuidado, requieren de mucho tiempo en su elaboración, preocupándose del más mínimo detalles desde la cosecha de la uva (en su mayoría a mano) pasando por la forma en la cual extraes el jugo (dos veces y ya) y terminando con la puesta en botella donde comienza a producir sus burbujas.

En cambio el método Charmat consiste en fermentar el vino dos veces. El Diccionario del vino lo define como “el método para la obtención de champaña que consiste en realizar una segunda fermentación en depósitos de acero inoxidable”. Este método sustituye la botella por cubas de acero inoxidable para la fermentación del vino.

Una vez conseguido el punto óptimo de fermentación, el vino es embotellado y puesto a la venta. ¿A dónde quiero llegar con esto? Simple. Tenemos una oportunidad única de unirnos como valles y hacer de nuestros vinos, tintos, blancos, y espumantes, sean de carácter mundial. Tenemos todo para hacerlo, falta la voluntad, el apoyo, la gestión, para que nos lancemos y seamos una potencia con sello de calidad para nuestros vinos.

Estamos junto a otras personas, amigos y empresarios de la industria vitivinícola empezando a conversar, porque nos une la pasión por el vino y el amor por el terroir de nuestros valles que tienen un potencial enorme.

 

Gerenta para el Mercado Nacional de Viñedos Korta Wines / Presidenta A.G. Valle de Sagrada Familia (D.O Sagrada Familia)

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