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CONTROL DE ESFÍNTERES Y ESCOLARIZACIÓN

Claudia Orellana Flores - Educadora Diferencial

El control de esfínteres es un hito del desarrollo con una base fisiológica muy importante, su adquisición no depende de la voluntad del niño o la niña, ni de lo que hagamos desde fuera los adultos, sino que es un proceso que el niño y la niña logra de manera autónoma y progresiva, cada uno a su ritmo.

Para que haya un control de esfínteres es necesario, primero, una suficiente maduración fisiológica, pero también es necesario que haya una maduración cognitiva, para que el niño y la niña entiendan las explicaciones que le damos sobre el proceso, sobre lo que pasa, y lo que se espera de él o ella. Y por último, y no menos importante, es necesario una maduración emocional.

¿Qué pasa si llega el momento y nuestros hijos o hijas no están preparados para el control de esfínteres?

Se puede decir que no se ha encontrado nada que hable expresamente sobre el control de esfínteres y la prohibición de acceder al sistema educativo con pañal, ya que nadie puede discriminar a nuestro hijo o hija o excluirlo del sistema educativo por no controlar esfínteres.

La educación además de ser inclusiva y no discriminatoria ha de ser flexible y se adapta a las necesidades del alumno dando respuestas a esa diversidad.

Como ya hemos mencionado, tiene un importante componente emocional, ya que cada niño y niña es único (a) y tiene sus propios ritmos y necesidades. 

Obligar a un niño o niña que no está preparado a ir sin pañal, no contribuye en absoluto a su desarrollo afectivo, porque no se sentirá seguro, lo que también dificultará su integración social. Tampoco habrá un adecuado desarrollo intelectual, porque hay un malestar emocional que no va a facilitar el aprendizaje.

El proceso de control de esfínteres es un proceso con implicaciones psicológicas, cognitivas y emocionales. Es progresivo, no es algo que se logre de un día para otro, requiere tiempo, paciencia y mucha delicadeza y acompañamiento.

Hay que tener en cuenta que “El pañal se deja, no se quita”, el niño o la niña debe ser el protagonista de este proceso. Su proceso es natural y como padres debemos estar atentos a las señales del niño o la niña y preparar un ambiente que le haga sentir capaz, útil y seguro de sí mismo.

Claudia Orellana Flores – Educadora Diferencial

Colegio Veinte de Agosto

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