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¿CÓMO SABER SI MI HIJO/A TIENE PROBLEMAS DE LENGUAJE?

Camila Espinoza, fonoaudióloga

El lenguaje es un método exclusivamente humano y está inmerso en varios aspectos de nuestra vida diaria. Es un sistema de comunicación especializado en la transmisión de ideas, emociones y deseos, por medio de un sistema de símbolos producidos de manera deliberada. De esta definición, se desprende que el lenguaje, como medio de comunicación humana, frente a los medios de comunicación animal (o de cualquier otro tipo), reúne estas propiedades: a) ser un fenómeno exclusivamente humano, b) servirse de la voz como vehículo de transmisión, c) no ser instintivo, d) utilizar un sistema de signos y e) estar articulado a partir de determinadas unidades mínimas.
Los niños nacen listos para aprender un lenguaje, pero requieren aprender el o los lenguajes que su contexto familiar, social y cultural utilicen. Aprender un lenguaje lleva tiempo y los niños varían en cuán rápido dominan los indicadores del desarrollo del lenguaje y del habla. A algunos niños les cuesta entender y hablar, y necesitan ayuda. Puede que no dominen los indicadores de desarrollo del lenguaje al mismo tiempo que otros niños, y puede que esto sea un signo de un retraso o trastorno del lenguaje. No es raro que un niño/a empiece a hablar más tarde; de hecho, no hay una fecha que estipule cuándo debe iniciar esta etapa, aunque sí hay periodos descritos por los especialistas que indican cuándo el/la menor tiene que alcanzar determinadas metas para hablar, expresarse o entender lo que le dicen otros. Estos problemas se pueden advertir y van cambiando según la edad del niño. En primer lugar, es necesario descartar dificultades de audición, ya que esta es fundamental para el desarrollo del lenguaje, pues en la medida que el (la) niño (a) escucha lenguaje va recibiendo información y modelos lingüísticos en los que se sustenta el desarrollo. Luego es fundamental reconocer y poner atención respecto de la capacidad de comprensión, particularmente en las etapas iniciales del desarrollo. Es preciso observar si el (la) niño/a logra responder a requerimientos de interacción, los que habitualmente se traducen en seguimiento de instrucciones. En relación a este punto se señala que en esta etapa inicial las habilidades comprensivas están más desarrolladas que las habilidades expresivas. Es decir, un niño comprende más de lo que es capaz de expresar. Por último, respecto de la expresión, es importante observar cómo avanza en la adquisición del repertorio de palabras, si logra nombrar los objetos o si nombra a los miembros de su familia, entre otras cosas.
Si la observación en los aspectos anteriores muestra que el/la menor presenta dificultades para comprender, o si avanza lentamente en la adquisición de nuevas palabras, es necesario realizar una evaluación fonoaudiológica.

Camila Espinoza
Fonoaudióloga Colegio Veinte de Agosto

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