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¿Cómo apoyar a los hijos cuando los padres se separan?

En Chile, desde el año 2010 ha habido un importante aumento en torno a las separaciones y divorcios, llegando incluso a ser uno de los países con más quiebres legales, situación en la que suelen ser los hijos los que más sufren. Jorge Tizón (2004) refiere que la separación puede considerarse una pérdida y transición psicosocial que puede activar procesos de duelo. Bowlby (1980), por su parte, indica que esta ruptura puede provocar reacciones de protesta en los hijos, acompañado de miedo, rabia, desesperación, tristeza y sensación de abandono.

En psicología nos enfrentamos de forma recurrente a preguntas como: “¿qué debemos hacer para que esto sea lo menos dañino para ellos?” y “¿por qué mi hijo cambió tanto después de que nos separamos?, las cuales reflejan la angustia y ansiedad que conlleva para todos. A continuación se indican ciertos aspectos a tener en cuenta para disminuir el impacto negativo:

  1. Relación padre – hijo: Debemos mantener una estabilidad en la relación con los hijos, manteniendo el rol parental, evitando así la confusión en la postura de límites e incluso desarrollo de conductas altaneras y desafiantes en ellos.
  2. Disminución de interacción: Debido al acelerado ritmo de vida y poco tiempo libre, se deben generar espacios de calidad para fomentar la interacción y comunicación.
  3. Cambios radicales: Desde alteración a nivel económico (considerando que suelen existir dos casas) hasta cambios de hogar, ciudad, amistades, etc. Por esto, es importante que los padres puedan prevenir y entregar esta información con anticipación y de forma paulatina para que el proceso adaptativo sea más amigable.
  4. Fomentar espacios para hablar de emociones: Se deben buscar espacios para la expresión emocional, no olvidemos que este proceso es difícil para todos los integrantes de la familia, así se fomenta la confianza.
  5. Cuidado con la entrega de información: Resulta muy dañino que los padres informen todos los motivos de la separación sin filtrar lo que realmente les corresponde saber a los hijos, por ende, se debe ser cuidadoso y no informar detalles que podrían aumentar la angustia.
  6. Evitar descalificaciones: En ocasiones se producen descalificaciones frente a los hijos, generando que estos tomen parte en las discusiones o defiendan a uno de los padres, provocando un distanciamiento y rabia hacia el otro.
  7. Atender autoacusaciones: Hay niños que generan sentimientos de culpa por la separación, por lo que es primordial actuar de forma contenedora frente a esto.
  8. Recordar que a pesar de que no somos pareja, seguimos siendo padres: Fomentar el buen trato y evitar las discusiones delante de ellos dará un excelente ejemplo a los hijos de cómo enfrentar de forma respetuosa los conflictos.
  9. No usar a los niños como mensajeros: Esta práctica solo aumentará el estrés y angustia de los hijos.
  10. Respetar el tiempo de cada uno: Todos tenemos tiempos de adaptación distintos, por ende, es primordial ser respetuoso con el proceso de cada integrante.

En caso de que se presenten conductas que antes no hacía (reacciones violentas, mucha tristeza, alteración del sueño, disminución de rendimiento, orinarse, uso de sustancias, entre otras), es importante consultar con un profesional que ayude a orientar el proceso. Para finalizar, debemos tener presente que aún se sigue siendo una familia, y que la separación generará cambios en todos, pero nuestra labor como adultos es disminuir el impacto negativo en nuestros hijos a través de la protección y contención de ellos.

Camila Serrano Castillo

Psicóloga Social y de las Organizaciones

(c) Mg. Psicoterapia Integrativa

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