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Xena, la princesa guerrera

Princesa Xena

Cuentan las historias de Disney sobre princesas en apuros… Princesas incapaces de hacerse cargo de sus circunstancias, inquietudes internas, conflictos emocionales, problemas para vincularse de manera asertiva con el medio, víctimas del mundo perverso que las quiere dañar.

En resumen…  Princesas que no saben manejar situaciones de crisis, resolver conflictos, ser resilientes frente a circunstancias adversas e independientes. Es decir, incapaces de ser autovalentes por sí mismas, tanto emocional como económicamente. Esperan que un milagro las salve de su problema.  Triste realidad.

Encontrarse con un apuesto y valiente príncipe lleno de fortuna que las rescate del infierno o de la muerte y las lleve a vivir un sueño, en un castillo lleno de lujos y sirvientes que satisfagan todas sus necesidades y la traten como una real princesa. Formar una familia feliz y vivir felices para siempre.

Esa es la mayor realización de todas. Encontrar un guapo, valiente y rico príncipe que solucione todos los apuros… En el caso de que ese príncipe no hubiese aparecido, el final de la historia hubiese sido trágico.

Luego llegaron las Barbies…

Muñecas esqueléticas con cuerpos perfectos, llenas de zapatos, bolsos, carteras, vestidos y convertibles… «El éxito mismo». Un novio guapo, tonificado, rico y famoso como Ken. Ese prototipo de pareja se consideraba como exitoso y digno de obtener felicidad. Todo aquello también nos vendió la publicidad.

Nadie valoró ni le dio lugar a una real princesa, digna de admirar, Xena, «la princesa guerrera». Cuenta la leyenda que hace muchísimos años existió Xena, una princesa que luchaba por la justicia y por defender a los más desposeídos. Una mujer empoderada, independiente, humana, valiente, con opinión,  consecuente, honesta, que luchaba por la justicia y el bien común.

Princesa medieval autónoma que buscaba ayudar. Lo que hoy sería considerado como trabajo social. Una verdadera agente de cambio.

Consciente de cuál era su valor personal y profesional, no tenía temor en poner límites claros frente a los que pretendían abusar de ella, o atacarla sin justificación. Sabía defender su dignidad, derechos, y libertad.

Reconocida por ayudar al indefenso y vencer a los injustos, esta líder que escapaba al común de su época, fue exiliada de su pueblo por conflictiva.

Muchos conocían su poder y la apartaban porque la consideraban competencia. No era manipulable. Eso la volvía peligrosa. Rompía el statu quo, evidenciando así malas prácticas y abuso de poder de aquella época con las mismas mujeres y niños.

Una mujer como Xena, que defendía sus derechos y dignidad, que estaba involucrada en causas sociales no era bien visto en su época. Era considerada rebelde, casquivana, loca e incapaz de seguir órdenes.

Pero todos respetaban a Xena. Muchos la odiaban en silencio, incapaces de enfrentarla, conscientes de su poder. Así se narra la historia de Xena, la princesa guerrera.

El cobarde siempre ataca por la espalda. Ella fue víctima de muchos ataques en su contra. La mayoría injustificados. Una valiente que no estaba dispuesta a renunciar por ser ella misma y defender lo que creía correcto.

Se hizo cargo de sí misma. Fortaleció su autoestima, sacó la voz, defendió sus derechos y persiguió sus sueños. Sufrió el exilio. Secó sus lágrimas y buscó salir fortalecida de aquella injusta experiencia.

No buscó un novio salvavidas, sino un guerrero como Hércules para acompañar su camino. Un verdadero partner, compañero de aventuras, un hombre digno de ella con quien compartir su vida. Xena quería un amigo y un amante. No un padre.

Hace cientos de años atrás ya existían mujeres fuertes y valientes como Xena. Capaces de alzar la voz, defender su dignidad, y no aceptar abusos. Lamentablemente en esa época, los injustos las apartaban de las familias y de sus pueblos o ciudades por ser díscolas.

No apreciaban su valor. Ser valientes y congruentes consigo mismas les trajo muchísimo dolor a muchas mujeres. Porque callar y negar lo innegable era lo socialmente aceptado. Hacer vista gorda a todos los abusos, maltrato, violencia física, psicológica y económica.

Aquellas mujeres pagaron un alto precio a su dignidad, ya que no sintieron  miedo a pesar de todo el juicio e injusticias que tuvieron que pasar.

Pareciera ser que ser indefensa, calladita y sumisa era más rentable. Compararon con su silencio comodidad.

La reflexión que emana de esta historia es que nadie en aquella época colocó a Xena como modelo a seguir. La mayoría valoró y prefirió la superficialidad. «Búscate a un hombre con plata», aunque eso signifique someterse, vender la dignidad y aniquilar la autoestima. Ya que el amor no está dentro de aquella declaración de principios.

Hoy recién, después de muchísimos años, se puede observar y valorar el rol de aquella mujer valiente y resiliente. La mujer en el mundo está luchando por sus derechos. Organizaciones e instituciones públicas y privadas a nivel mundial están fomentando la equidad de género.

No necesitamos más Barbies… Necesitamos más Xenas. Mujeres fuertes valientes, independientes y llenas de fortaleza… Mujeres con autoestima conscientes de sus talentos.  Preparadas para el futuro.

Te invito al cambio…

Camila Zarzar Amor

Coach de Liderazgo, Emprendimiento y Felicidad

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