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«Mientras sigamos fomentando y amparando la injusticia, división e inequidad, seguirá existiendo resentimiento y descontento social»

Camila Zarzar Amor. Líder Coach - Directora de HappyEmotions.
Camila Zarzar Amor. Líder Coach – Directora de HappyEmotions.

¿Qué es el resentimiento?

Es evocar constantemente una y otra vez un sentimiento negativo producto de un hecho traumático, injusto o doloroso. Re-sentir. Revivir una y otra vez,  aquello que nos hace sufrir.

El resentimiento esconde dolor. Como la ciudadanía no sabe digerir, ni expresar el dolor, prefiere expresar la rabia para protestar o exigir de manera vehemente sus derechos. De otra manera, estarían todas las calles con las personas llorando de manera descontrolada pidiendo más igualdad y mejores condiciones para vivir…. Lo cual no sería efectivo para tales fines. Entonces la pena la disfrazan de rabia. Las personas se mal empoderan, a través de un movilizador como lo es la rabia, ya que no conocen otra manera de poder comunicar y expresar  su profundo dolor e insatisfacción.

¿Qué es lo que esconde una marcha, una rebelión, un paro sindical, una demanda colectiva como el caso del CAE, o cualquier descontento social? Dolor, insatisfacción, abusos e injusticia.

Las personas están cansadas de las injusticias. Agotadas de ser protagonistas de abusos, falta de empatía, consideración, pasadas a llevar, inclusive en su dignidad.

No se sienten personas. Porque la sociedad no nos hace sentir personas. Sino un mero número o simples empleados/ ciudadanos, comunes y corrientes, que no podemos acceder a mejores condiciones, beneficios y trato digno si no somos de la «realeza». Esos divismos son del siglo pasado.  Y atendiendo a la propia historia, de nada sirvieron además de causar caos, conflicto y separación.

La gente está enferma de dolor. Cansada del estigma de ser pobre, no tener apellido, dónde nació, a qué colegio fue, quiénes son sus padres, si tiene Isapre o Fonasa, en qué AFP se encuentra, qué tipo de cuenta corriente tiene (classic, select, premier o private), tipo de auto, casa, club deportivo, partido político, etc…

Esa diferenciación grotesca que ampara favoritismos y regalías, fomenta la división y atenta con la dignidad del ser humano. El trato digno no debe estar sujeto a nuestra condición económica. Todos merecemos  respeto,  trato digno e  igualitario, igualdad ante la ley por el hecho de ser personas. Se ve lindo solo de manera simbólica en la Constitución.

Todos somos espectadores de hechos reiterativos y permanentes  en el tiempo que evidencian estas malas prácticas, que no se pueden atribuir únicamente  a un sector político o económico, sino es transversal y socialmente aceptado por todos. El actual sistema ampara el clasismo y, con ello, el tráfico de influencias. Personas que llegan a cierta posición amparados por su red y no por su mérito. Seamos ricos o pobres. Hoy por hoy, nos indignamos todos.

Cuando un joven que posea talento, mérito y perseverancia de Renca, la Pintana, o de una pequeña localidad de una zona extrema de nuestro país,  tenga la misma posibilidad de hablar con el gerente de una aerolínea, o los incluyan en los foros más importantes del país como modelos a seguir, como lo hacen con los hijos de….. Chile recién podrá creerse un país en vías de desarrollo. Cuando realmente el discurso de diversidad e inclusión se haga efectivo en la práctica y no quede en buenos propósitos que terminan dentro de la lista de las buenas intenciones. Un saludo a la bandera.

Esa desesperanza aprendida es lo que provoca resentimiento. El creer que por ser pobre o clase media, sin privilegios, no podré llegar «a ser alguien» y “si no tengo tres MBA, uno de ellos en Harvard, o similar, no lograré ocupar una posición de liderazgo». «Me merezco la vida que tengo por ser normal y no privilegiado».

¿Para qué esforzarme y trabajar en cumplir mis metas si el esfuerzo, entrega y  capacidad, no son valorados por la sociedad y quienes toman las decisiones?… ¿Ponderan otras cosas?

Si bien hoy vivimos en una sociedad mucho más horizontal, todavía hay mucho trabajo por hacer. La ciudadanía pide a gritos un cambio. No exigen regalías,  sino igualdad y trato digno. Es por eso que el emprendimiento es un tremendo  dinamizador social. Logra un mayor impacto, cambiando la realidad de la gente pobre.

Mientras la sociedad (que la conformamos todos) siga amparando la injusticia, inequidad, división, tráfico de influencias y favoritismos, seguiremos alimentando una bomba silenciosa y muy poderosa llamada resentimiento. El día que estalle esa bomba no sabremos qué hacer con ella.

La meritocracia le hace bien al país. Devolverle la fe, esperanza y dignidad a la gente. Que nuestro ejemplo sea «El que quiere puede» y no «El que nació pobre se quedó pobre o limitado por un sistema injusto que no permite crecimiento, igualdad de condiciones y desarrollo».

Es por eso que hoy, el mayor trabajo de todos es acabar con estas divisiones que le hacen mal a un país y a una región completa.

Los países desarrollados no son desarrollados por sus recursos… Son desarrollados por su educación. Por tratar a las personas  con  respeto y garantizar las necesidades básicas de sus ciudadanos, resguardando su dignidad.

Si cambia la sociedad, cambia Chile.

¡Te invito al cambio!

Camila Zarzar Amor

Líder Coach

Directora de HappyEmotions.

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