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Maléfica, el arte de destruir vidas

Camila Zarzar Amor Coach Liderazgo - Directora HappyEmotions
Camila Zarzar Amor Coach Liderazgo – Directora HappyEmotions

Malleus Maleficarum o «El martillo de las brujas» es un libro escrito en 1486 por Jacob Sprenger y Heinrich Kramer, donde dan cuenta sobre la brujería y el satanismo. Fue el libro más leído después de la Biblia en aquella época. De eso han pasado muchos años, la humanidad ha avanzado en todos los campos, incluso en la búsqueda espiritual, esa senda que todo ser humano, independiente de su creencia, sigue por una sed de buscarle un sentido a la vida y trascender hacia una dimensión inmaterial. Pero qué pasa con la brujería, sin duda, no se ha quedado atrás. Es un tema apasionante, misterioso, lleno del lado oscuro del hombre. Algunos la ridiculizan, dicen que no existe en relación a su “poder”, aseveran que no son más que un montón de artilugios mentales para manipular a los demás, pero si eso fuera así, ¿qué hacen las personas, en pleno siglo 21, practicándola?

El fin justifica todos los medios cuando lo que se persigue es destruir

Recuerdo cuando vi “Suspiria”, el clásico de terror de Darío Argento de 1977 a principios de los 90’. Era una noche lluviosa, de tormenta, el sonido del viento parecía un coro interpretando Ave Satani del compositor norteamericano Jerry Goldsmith. Esa banda sonora que erizaba los pelos y que ganó un Oscar en 1977 por “La profecía”…

La cosa es que mientras más avanzaba en “Suspiria”, más me involucraba con la protagonista, víctima de la brujería por parte de personas que en apariencia se veían muy “correctas y normales”, pero que tenían este camino de la hechicería para lograr concretar sus objetivos, destruir para su conveniencia y manipular a los espíritus más nobles. La verdad es que me impresionó súbitamente, fue una bofetada que me despertó. Tras eso y con ojo analítico, veía que esa historia fantástica pasaba en la vida real. Y no solo eso, sino que con los años me percaté que sigue aconteciendo y que se ha naturalizado de tal forma que se hace invisible.

Eso fue llamando más mi atención y comencé a leer al respecto. Se abrió todo una dimensión humana que desconocía. De hecho, desde los inicios del mundo, se han contado leyendas sobre sacerdotisas, hechiceras, médiums,  brujas y pitonisas. Así también, muchas personas han recurrido a las artes oscuras para predecir su destino y el de los demás. Conquistar guerras, mantener posiciones de poder, vencer al enemigo, lograr cierto estatus, mantener la ansiada belleza eterna o  bien, someter al » amor» de su vida para manipularlo conforme sus caprichos.

Muchos reyes y zares tenían dentro de sus asesores más cercanos a hechiceros. Ellos aconsejaban al rey en la toma de decisiones.  Rasputín,  por ejemplo, era un hechicero que asesoraba al Zar Nicolás II de Rusia y a toda su familia. Logró manipular la voluntad de todos para quedarse con el poder. Era un perfecto maquinador. Ocupó la seducción, estrategia y brujería como medio de manipulación.

Como pueden apreciar, mantener el control a toda costa siempre ha sido la consigna de las personas sin ética ni valores, capaces de sacrificar su alma con tal de hacer todo tipo de pactos que aseguren su éxito y permanencia en el poder. Pactos con el demonio para conseguir todo tipo de favores a cambio de sacrificar el alma y vidas inocentes. Rituales enfermizos de «amor» que aseguran someter la voluntad de quien creen falsamente les pertenece.

Pues no todo esto es ficción. Lamentablemente y como siempre se señala, la realidad supera a la ficción. Afirmo esto porque hoy, en pleno siglo 21 siguen existiendo personas que ocupan todo tipo de recursos para sacrificar a otro ser humano. Frases como “tú eres mío…. sólo mío”… ¿será eso amor?, “contigo hasta la muerte”, ¿dónde quedó la libertad de la otra persona?

Es por eso que hay tantos homicidios y femicidios. Creemos que el otro nos pertenece. Si no hace o dice lo que nosotros esperamos, somos capaces de destruirlo. Reitero, ¿será eso amor? Un amor carente de valores y principios, además de obsesivo, caótico, inescrupuloso y enfermo.

A eso muchos llaman amor…. Si estás conmigo y logro dominarte somos felices, si no, busco la manera de perjudicarte o matarte ya sea por amor u odio. Y cómo lo hago, a través de invocación y pactos de sacrificio con espíritus de baja vibración que tienen como finalidad fin sacrificar a personas y llevarlas hasta la agonía, escasez o la muerte.

Lo anterior nos invita a reflexionar sobre que el ser humano se ha vuelto tan carente de principios y valores, que ha sido capaz de violar cementerios, abrir tumbas y hacer ritos de sacrificio con el fin de destruir  a otros y hacer su propia justicia. Disfrutan del sufrimiento ajeno. Están dispuestos a pagar por ver morir a una persona. Contratan un asesino invisible que no deja pruebas  concluyentes que sirvan frente a la justicia. Incluso familiares que realizan todo tipo de brujerías entre ellos para quedarse con el dinero o negocios de la familia, o bien desunir matrimonios o destruir hijos.

¡Cuántas historias que parecen irreales que la gente no se atreve a contar por miedo a que duden de su testimonio y su experiencia traumática y dolorosa!

La brujería en la actualidad

Hemos sido espectadores de innumerables casos conocidos públicamente donde se han visto empresarios, futbolistas, políticos, jueces, modelos y figuras públicas, envueltos en casos de magia negra.

Últimamente, hasta los jueces se han vuelto locos. Han ridiculizado y enlodado la imagen de los » honorables»  del  poder judicial con actos bochornosos que dan cuenta de la baja calidad humana de ciertas personas que imparten justicia.

Quienes se supone debiesen ser hombres éticos, practican brujería para «hacer justicia», ya que la justicia ordinaria no satisface sus requerimientos ni sus extrañas peticiones con quien realiza los favores.

Los diarios nacionales han  contribuido a esta situación haciéndose cómplices de un  negocio que tiene como fin destruir vidas y propagar dolor.

Todo es válido con tal de generar ingresos. Publicaciones retorcidas que incentivan un negocio inescrupuloso que está orientado a los desesperados e ignorantes. Donde una vez más vemos que el fin justifica los medios.

Hoy los autores intelectuales de asesinatos son más precavidos. Saben que no es fácil encontrar sicarios que por plata asesinen a alguien. Como en el caso de Pilar Pérez que contrató uno para matar a su ex marido o el caso de Viviana Haeger que terminó en el techo de su casa…

Después de tales crímenes, la gente oscura buscó otros medios para tratar de matar a las personas. Asesinos que no dejen pruebas. Que actúen en las sombras como todos los cobardes. Atacando por la espalda a alguien que no tiene la capacidad de defenderse. Sacrificar a su víctima lentamente a una agonía dolorosa. Observando el dolor ajeno sin piedad ni remordimiento. Así logran reconfortar su espíritu carente de felicidad y tranquilidad.

Los programas de televisión tienen pitonisas, médiums, numerólogos, exorcistas y teólogos como Hugo Zepeda Coll hablando sobre brujería y ataques espirituales.

Si la brujería no existiera…. ¿Qué hace un juez de la alta cúpula masónica haciendo brujería?, ¿jugar?

¿Qué pasa con las víctimas de estas prácticas que no pueden defenderse?

¿Cómo comprueban el daño que se les ha causado?

Víctimas de un asesinato silencioso, violadas en el ámbito emocional, físico y espiritual.

Personas que han estado en situaciones de riesgo donde han visto comprometida su salud.

Quién repara el daño psicológico por la experiencia traumática y dolorosa que conlleva un exorcismo.

Los médicos por su parte, desatienden a la víctima ignorando su versión.  Para la medicina la brujería es mitología popular. Tratan al enfermo como si tuviera problemas mentales.

El enfermo se queda solo y se muere solo porque nadie es capaz de ayudarlo y entender algo que no tiene explicación. El sistema de salud no ayuda a los enfermos porque no existe cómo comprobar que los problemas de salud que experimenta esa persona escapan a lo racional.

Si bien hay pruebas médicas que demuestran la enfermedad del paciente o sus molestias, no se puede identificar el origen. Por eso, muchas personas terminan diagnosticadas con otras patologías para ser cubiertas por el sistema de salud.

¿Cuántas víctimas sufren en silencio porque nadie entiende lo que están padeciendo? Terminan callando el infierno que viven por temor y vergüenza. Son llamados locos.

Así terminan muriéndose porque nadie atiende ni se compadece de su situación. Simplemente ignoran su versión porque consideran que está mintiendo.

Casos que han aparecido en las noticias sobre jóvenes contagiados con espíritus que después de años de tratamientos médicos se ha llegado a conclusiones que escapan a un profesional de la salud.

A eso, se suman los curas expertos en exorcismos como Josep Riera y Aquamarine de Sant Antoni u otras personas que se dedican a ayudar a personas que sufren este tipo de problemas  y contagios espirituales.

Pero me pregunto, ¿quién ayuda realmente a esos enfermos que el sistema desechó, que el sistema judicial no protege?, dado que no hay legislación que  aborde estos temas, y que los medios no se hacen cargo de prohibir este tipo de publicaciones que proliferan día a día como un negocio.

Hay muchas víctimas que sufren en silencio por no poder demostrar el infierno que padecen… Simplemente llegamos a la conclusión de que los medios se han transformado en maléficas/os que lucran con un trabajo oscuro.

Lo mismo ocurre con el poder legislativo que no se ha preocupado de legislar estas malas prácticas y las dejan sin sanción, puesto que las víctimas no tienen cómo acreditar ni el daño que ha sufrido, ni identificar el autor intelectual y/o  material de dicha acción que tiene como objeto atentar contra su vida.

Es por eso que la denominan artes oscuras… Brujería…. Santería… etc… Opera entre las sombras sin dejar evidencia.

¿Cuántas maléficas han jugado con la ignorancia de la gente embaucándolas para quitarles dinero?…. ¿Cuántos reportajes hemos observado en la televisión sobre embaucadores que juegan con la fe, ignorancia y desesperación de la gente? Se aprovechan del dolor o desesperación de una persona para lucrar.  ¡Inmorales!

¿Cuántas mujeres y hombres recurren a este tipo de prácticas para «enamorar» al ser amado?, ¿será eso amor o se lo han inventado? Personas que son capaces de abrir tumbas, hacer rituales con muertos, sacar tierra del cementerio, con tal de sacrificar a quien sea su enemigo.

Ambiciosos que con tal de obtener dinero hacen pactos satánicos. Personas obsesionadas con la brujería en todas sus formas y prácticas para conseguir todos anhelos. El fin justifica todos los medios… Aunque eso signifique pagar por manipular, someter o destruir vidas.

Todos somos testigos de una realidad que nadie se ha atrevido ni siquiera cuestionarse…

En otros países sería delito. Los diarios jamás publicarían ese tipo de avisos.  Debemos esperar que alguien se muera sin causa aparente para sacar una ley, porque somos un país reactivo. Es decir, frente a un hecho dramático tomamos cartas en el asunto reaccionando a un caso particular y tomándolo como bandera de lucha. Casi de manera sensacionalista.

Pero antes de eso… No somos capaces de analizar la realidad que se vive a diario y prevenir. Este tipo de víctimas no tiene cómo defenderse…. Si se mueren nadie podrá comprobar que se murieron por estar contagiados por un espíritu o enfermos producto de una brujería.

¿Cuántas personas ignorantes han puesto fotos, pelo, uñas, ropa o cualquier otro elemento y lo han enterrado luego de ritos de sacrificio?

Pero ojo, que quien hace eso está destinado a la muerte… Porque para sacrificar a alguien hay que ofrecer algo a cambio. La gente que hace este tipo de cosas está destinada a la catástrofe. Creen que perjudican a la víctima pero en realidad están perjudicándose a sí mismas y toda su generación.

Porque quien es capaz de sacrificar su alma para destruir a otros, también está sacrificando toda su línea directa.

El odio genera más odio…

Cuando eliges tu comportamiento también eliges las consecuencias…

Todos somos cómplices de situaciones como estas cuando no alzamos la voz respecto de situaciones maquiavélicas que tienen como objeto dañar a los demás.

¡No necesitamos más maléficas y maléficos!… ¡Necesitamos gente honesta que contribuya a un mundo mejor!

Hay muchos estudios que dan cuenta la insatisfacción de las personas en el mundo de hoy. Altas tasas de suicidios, depresión, enfermedades de salud mental, etc… Hoy  la felicidad está en la palestra de muchos investigadores… Pero partamos de lo más básico. Nadie puede ser feliz si crea con sus propias actitudes un infierno del cual no podrá salir. Somos creadores de nuestra propia realidad.

El maléfico se castiga solo….

Te invito a no aceptar este tipo de prácticas…

La denuncia es el único medio que existe para terminar con todas las malas prácticas, porque tu silencio te hace cómplice.

Hoy no eres tú la víctima, pero mañana no sabes cuál será tu historia.

 

Te invito al cambio.

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