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La importancia de un buen diagnóstico

Maykol Larenas N. Gerente Comercial Reemprende Chillán Ltda
Maykol Larenas N. Gerente Comercial Reemprende Chillán Ltda

Este artículo va dirigido principalmente a personas que manejan sus negocios propios, de sus pequeñas empresas, o una situación financiera propia.

Seguramente habrás notado que las finanzas y negocios tienen altos y bajos. Cuando se está con las “vacas gordas”, a menudo nos despreocupamos, pues todo anda bien, ¿qué podría salir mal? Sin embargo, la prosperidad no es algo que dure para siempre; es ahí que surgen “las vacas flacas”, tu dinero no rinde lo mismo que antes, los negocios no producen la rentabilidad óptima a que estabas acostumbrado (a).

El problema es que en varias ocasiones, las vacas flacas se detectan tarde, la realidad te obliga a ser consciente de ello, cuando comienza la cesación de pago. Sin embargo, antes de llegar a ese punto, hay ciertos elementos que indican lo enferma que está la economía personal o empresarial:

Primero, lo más natural, es que bajó la rentabilidad, el negocio rinde, pero no como antes, “salva”, pero no produce.

Y seguirás pensando que vendrá un tiempo mejor, en donde las cosas mágicamente comenzarán a mejorar; y aunque los milagros existen, son raros y excepcionales. Cuando haces un diagnóstico basado en la incertidumbre, y quieres interpretarlo como “futura ganancia”, notarás a corto tiempo que tus expectativas se esfuman. Y es que existe un principio advirtiendo: “La incertidumbre debe interpretarse a pérdida”.

Sin embargo, el instinto natural, es pensar que “ahora sí las cosas van a cambiar”, pero te diste cuenta que “necesitarás un crédito”. Originaste una deuda que antes no tenías;  por cierto, será más cara de lo que piensas. A la postre llegará el minuto en que pedirás otro crédito para “tapar el crédito” que pediste en un principio. Está bien, saliste del paso, pero ahora tu cuota mensual es mucho más grande que antes, y tu deuda se ha transformado en una fila interminable. Llegó otro mes, quizás otro año, y ya no pudiste pagar esa cuota. Tocaste la puerta a tu banco, y te la cerraron en la cara. Es la crisis materializada. A la semana, comienzan llamados de cobranza; y finalmente las demandas.

Ahora volvamos al principio, imagina que te hiciste asesorar, y antes de pasar por todo eso, te dieron “un buen diagnóstico”:

Vas donde tu abogado y te advierte: “La rentabilidad está buena, pero cuidado, que va bajando”. Tú dirás ¿qué tan malo puede ser? Si va bajando, es porque ya no se puede sostener tal como está. Si quieres mantenerte hay que bajar gastos, partamos por todo aquello que no sea esencial. Intentemos “renegociar tus deudas”, intentemos “reorganizar tus pasivos”. Así, si el próximo mes o año la rentabilidad sigue igual o llega a bajar, no sentirás tanto el impacto, evitaremos que pidas créditos, y los intereses serán inferiores a la cuota que terminarás pagando si sumas crédito sobre crédito. Eso te producirá un ahorro, que puede ser destinado a otros negocios más rentables, o a otros aspectos financieros a cubrir; quizás quieras invertir en algún nuevo negocio, o tal vez iniciar un nuevo emprendimiento. Evitas los molestos llamados; y evitas las demandas. Puedes seguir tu vida normal y de forma tranquila; todo gracias a un buen diagnóstico inicial.

Maykol Larenas N.

Gerente Comercial Reemprende Chillán Ltda.

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