Bienestar y Salud

Las acciones que construyen nuestra vida

Comúnmente escuchamos que cada cosa que hacemos en nuestra vida genera consecuencias positivas o negativas. Son muchas las personas que creen en que todo es cíclico y que la energía que se utiliza en nuestro actuar, tarde o temprano se nos devolverá. Al respecto, la psicóloga angelina Mariann Dávila nos habló sobre la percepción espiritual y psicológica de esta acción invisible que, de una u otra forma, marca el camino de nuestras vidas.

¿Existe el karma y cómo funciona esta visión de la causa – efecto en la vida de las personas?

La primera vez que escuche la palabra karma me pareció “extraña” en el sentido de no poder comprender algo de su significado, quizás ya unos 20 años atrás. Era un concepto foráneo que venía de la India y no había tanta referencia al respecto. Sin embargo, hoy es un concepto que muchas personas utilizan y que lo refieren a algo negativo que sucede y es común escuchar: “esto parece karma”… O sea es algo negativo, que sucede sin explicación y que es repetitivo. Incluso, si se busca en Internet algún significado para comprender mejor a lo que se refiere, se puede encontrar que “según varias religiones dhármicas, el karma es una energía trascendente (invisible e inmensurable), que se genera a partir de los actos de las personas. También conocido como un espíritu de justicia y/o equilibrio. Es una creencia central en la doctrina del hinduismo, el budismo, el jainismo, el ayyavazhi y el espiritismo.”

Así que karma, tiene relación con acciones que realizamos y que pueden o no traer consecuencias en la vida de la persona, afectando a las futuras generaciones, en términos de herencia transgeneracional. En este caso posee un significado de orden religioso, de un mundo de creencias que se basa en la reencarnación del ser humano y del castigo de los actos en términos de aprendizajes o enseñanzas.

Acto-consecuencia

Tuve la posibilidad de hacer la pregunta a un maestro que vivía en Siberia, sobre qué era para él “el karma”, y les comparto la respuesta, que fue además, una reflexión más profunda de los actos y las consecuencias. Este maestro señalaba que existían diferentes tipos de karmas. Los karmas blancos que eran de dos tipos, el primero era realizar una acción negativa, pero desde la ignorancia que esto provocaría algo negativo. Este tipo de karma era no hereditario y era algo que a cualquier persona le podía pasar como error, ya que por este desconocimiento, se había afectado a otro, sin intencionalidad alguna, por lo tanto, aprendíamos que a veces, sin querer, podíamos dañar a otro y afectarlo. El segundo tipo de karma blanco, también era no heredable, podíamos realizar una acción que afectara a otro, cometiendo el mismo error del principio, pero ya no éramos ignorantes, por lo tanto, sabíamos que este acto que cometíamos de nuevo era repetido y afectaba en forma negativa, pero, muchas veces, “olvidábamos” realmente que era una acción negativa conocida, por lo que “el olvido”, o falta de conciencia sobre ejecutar este acto negativo, era perdonado y no era heredado a las futuras generaciones. Finalmente, el tercer tipo de karma, lo denominó el “karma negro”, el cual era la acción negativa, que ya se sabía que generaba consecuencias dañinas, pero que aun así, por intencionalidad y en conciencia, la persona realizaba igual la acción. Este tipo de karma negro tenía consecuencias negativas máximas para las personas, que operando desde el acto consciente de realizar una acción negativa para con otro, aun sabiendo que ya no era un error por ignorancia ni un olvido, generaría consecuencias en la vida de esta persona, que se le “devolverían” y además, este karma negro pasaba a las siguientes siete generaciones, provocando graves consecuencias como pago de este daño consciente.

¿Qué lugar tiene en la psicología?

Ps. Mariann Dávila CoggiolaCon esta explicación comprendí la importancia de reflexionar en momentos de tomar decisiones que involucran a otros y de cómo podemos responder a los propios actos. Si bien es cierto, no es necesario creer en las vidas pasadas que reencarnan para que el karma opere. Entendí que la intencionalidad es importante en el acto de tomar una acción, que sí puede tener repercusiones a largo plazo para la vida de otros y la propia.

Me hizo sentido que pudiera, a través de la causa y el efecto de mis acciones, poder ver si estoy generando una acción consciente negativa y si estoy dispuesto a vivir con estas consecuencias, más allá de la creencia a la que puedo adherir o no, que mis actos negativos, los heredarán los que vienen. Reforzar la diferencia entre ignorancia, olvido y conciencia ha sido lo positivo de esta especial explicación acerca del efecto del “karma” en la vida cotidiana y más bien, esta conciencia opera en función de no ser “ignorante”, que en este caso hace referencia a desconocer causa y efectos de un acto y permitirnos aprender a ver cómo las acciones y su intencionalidad generan consecuencias. Por reflejarlo de alguna manera podría decir: quizás, la primera vez que miento, por ejemplo, sobre algo, es porque dije lo primero que se me ocurrió, pero en realidad no sabía ni que estaba contestando. La segunda vez que me preguntaron lo mismo, ya sabía que eso era algo que yo estaba diciendo falso, pero se me olvido, y nuevamente mentí, sin medir consecuencias. Sin embargo, pasa a veces, que de tanto repetir algo que sabemos que no está bien, lo integramos y ya no quisimos dejar de actuar en forma correcta, por tanto, el karma, se vuelve un acto negativo, esa mentira, que sabemos que es mentira, pero lo decimos igual, porque esa persona no nos importa o intencionalmente queremos hacer un daño conscientes. Estas acciones estarían marcando nuestra vida significativamente.

Ps. Mariann Dávila Coggiola.

www.institutoneurociencias.cl

 

Acciones para limpiar el karma

  • Se consciente que tu actuar siempre provocará algo.
  • Hace un profundo autoanálisis de tus intenciones antes de que se traduzcan en acciones.
  • Se agradecido a través de pensamientos y acciones positivas.
  • No guardes odio o rencor en tu corazón, perdona siempre todo a todos y así serás libre.

Nunca hables mal de los demás, no juzgues ni critiques, tampoco hables en forma brusca o hiriente.

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