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El estrés que genera fin de año

Diciembre no sólo es conocido como el mes de las celebraciones sino también el de los “compromisos”. Muchas situaciones suceden durante este mes, y todo el peso del año cae sobre nosotros, por eso, no es extraño estresarse y sentir un agotamiento extremo.

 La profesional Fabiola Rodríguez, Psicóloga de Clínica Andes Salud Chillán, nos entregó una serie de recomendaciones para identificar si el estrés de fin de año nos está sobrepasando o lo estamos viviendo de la mejor manera.

En primer lugar, el estrés se define como la reacción fisiológica, cognitiva y emocional que tenemos todos los seres humanos frente a un cambio en el contexto que estamos viviendo. Es un proceso que se activa cuando una persona percibe una situación como amenazante o desbordante a sus recursos. Se puede controlar si se tiene equilibrio u organización en el estilo de vida.

Es importante identificar que cuando el estrés se prolonga en el tiempo y se producen alteraciones, tales como, cambios del estado de ánimo, irritabilidad, inestabilidad emocional, indiferencia, entre otros. Se puede volver crónico o patológico, lo que hace importante un tratamiento.

¿Qué efectos secundarios puede generarnos el estrés?

A nivel cognitivo, puede producir pensamientos y sentimientos de miedo y aprensión. Se crea una sensación de inseguridad y aparecen dificultades en la concentración, lo que conlleva a una falta de atención, por ejemplo.

A nivel fisiológico. El estrés se manifiesta con gran variedad de síntomas físicos como dolores de cabeza, debilidad, alteraciones del sueño, sensaciones de ahogo, aumento en la frecuencia de hábitos compulsivos como comer, aumento de la sudoración, molestias en el estómago, enfermedades en la piel, tensión generalizada, dolor de cuello, de espalda, dolor de pecho, entre otros.

A nivel emocional. Se producen acciones como son; llorar con facilidad, fumar o beber alcohol en exceso, pueden aparecer tics nerviosos, problemas sexuales, deseos de escape para evitar situaciones que provoca la sensación de estrés.

Recomendaciones

  • Reconocer el estrés y las situaciones que lo desencadenan.
  • Mantener una dieta saludable y equilibrada; la que ayuda a una mayor concentración.
  • Mantener una buena higiene del sueño.
  • Establezca prioridades. Decida qué cosas se deben hacer y qué cosas pueden esperar.
  • Manténgase en contacto con personas que pueden proporcionarle apoyo emocional.
  • No se aísle.
  • Tómese tiempo para hacer actividades relajantes que disfrute como leer, hacer yoga o jardinería.
  • Evite pensar obsesivamente en problemas. Enfóquese en lo que ha logrado, y no en lo que no ha podido hacer.
  • Haga ejercicio con regularidad. Una caminata moderada de solo 30 minutos por día puede ayudar a levantar el ánimo y reducir el estrés.
  • Evite caer en hábitos poco saludables: Si siente que está consumiendo drogas o alcohol para sobrellevar el estrés o si está teniendo pensamientos suicidas, acuda inmediatamente a un profesional de la salud.
  • Aprenda a poner límites y decir que no.
  • Vivir el presente, intentando ser más consciente de lo que sienta y piense.
  • Gestione sus emociones, y viva cada emoción incluso aquellas que son consideradas como “negativas” como la pena, por ejemplo.

Efectos de la pandemia

La profesional destaca que Chile es un país que evidencia, desde antes de la pandemia, dificultades de salud mental en su población, tales como altos indicadores de diagnóstico de depresión, de abuso de alcohol y otras sustancias, y particularmente un elevado índice de trastornos depresivos en adolescentes, donde se puede intuir con estos antecedentes lo fuerte que ha sido la pandemia en los niveles de estrés de los chilenos. 

En marzo de 2020, a través de distintos buscadores de información científica de investigación, se obtienen antecedentes que el COVID-19 repercute negativamente sobre la salud mental de las personas de la población en general, y en particular, sobre los grupos poblacionales más vulnerables.

Los niños representan una población vulnerable en el contexto de COVID-19 por lo tanto, es importante saber cómo comunicarnos con ellos y estar atentos a los cambios que se pueden presentar como señales de alerta.

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