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Cuando alimentarse sano se convierte en obsesión

Ortorexia

Cada día es mayor la cantidad de información que las redes sociales nos ofrecen promoviendo diferentes tipos de dieta o estilos de vida saludable. Para aquellos que son seguidores de cuidarse y tener hábitos saludables en la alimentación, es necesario que sepan que es importante tener un equilibrio respecto a este tema, ya que de lo contrario, su alimentación sana podría traer como consecuencia un trastorno psicoalimenticio llamado ortorexia.

Comer sano pero consciente

Para la nutricionista Ana Belén Sanz es fundamental que toda persona que cultiva el alimentarse lo más saludablemente posible, tenga en claro que mucha de la información que aparece en internet o en la televisión pueden llevar a mucha confusión, puesto que en función de ella deciden cambios radicales que pueden ocasionar trastornos alimentarios como la ortorexia. “Es importante tener no solo la intención de cuidarse y comer sano, sino que hacerlo con asesoría profesional especializada (nutricionista / médico), para evitar problemas a la salud como los que presenta la ortorexia que es un trastorno muy parecido a la anorexia, con la diferencia que quien la sufre se justifica diciendo que no come ciertos alimentos por llevar un estilo de vida saludable”, señala y agrega “las personas con ortorexia, por ejemplo, suelen preocuparse de solo comer comida orgánica, o solo vegetales y nada de origen animal o solo cosas libre de aditivos. Pero estos cuidados son llevados al extremo, por lo tanto, el día que no les resulta seguir su modo de alimentación como les gusta suelen tener una sensación excesiva de culpa”.

¿Quiénes están propensos a desarrollarla?

Por lo general la ortorexia se desarrolla en personas con comportamiento obsesivo compulsivo o que están predispuestos genéticamente a ello, incluso muchas personas que han sufrido anorexia nerviosa suelen desarrollarla. También los deportistas, especialmente los fisicoculturistas, que tienen que cuidar mucho su alimentación. “El tema aquí no es que esté mal preocuparnos de alimentarnos sanamente, el problema con la ortorexia es que se vuelve una obsesión, generando latentes problemas de salud”, dice la profesional.

¿Cómo detectarla?

Para constatar si alguien padece ortorexia, Belén indica que el Dr. Steven Bratman (médico estadounidense experto en el trastorno por además haberlo sufrido), ideó una serie de preguntas para ayudar a diagnosticarla:

  • ¿Está más de tres horas al día pensando en su alimentación?
  • ¿Planea sus comidas con varios días de anticipación?
  • ¿Considera que el valor nutricional de la comida es más importante que el placer que aporta?
  • ¿Ha disminuido su calidad de vida a medida que aumenta la calidad de su dieta?
  • ¿Se ha vuelto más estricto consigo mismo en este último tiempo?
  • ¿Su autoestima mejoró alimentándose de forma sana?
  • ¿Ha renunciado a comer alimentos que le gustaban para comer alimentos “saludables”?
  • ¿Su alimentación es un problema a la hora de comer fuera y eso lo aísla de familiares y amigos?
  • ¿Se siente culpable cuando se salta su régimen?
  • ¿Se siente en paz consigo mismo y cree que todo está bajo control cuando se alimenta de forma sana?

Si 4 o 5 respuestas son positivas significa que hay cierto grado de obsesión y si todas las respuestas son afirmativas claramente hay ortorexia y es importante pedir ayuda profesional.

La nutricionista nos aclara que, en general, no está mal querer llevar un estilo de vida más saludable, el tema es saber controlarlo para no llegar a sufrir ese tipo de trastornos, por lo tanto, lo mejor es:

  • Llevar una alimentación balanceada y si deseamos dejar algún alimento de lado, asesorarse con un profesional de la salud (nutricionista o médico) para saber sustituirlo por otro y no sufrir alguna deficiencia.
  • Practicar algún deporte que nos ayude a canalizar esa obsesión y no solo pensar en comida.
  • Llevar a reuniones “alimentos saludables” para no aislarse, pero lo más importante disfrutar la compañía de familiares y amigos.

Mirada psicológica

Como se ha señalado, claramente la ortorexia es un trastorno alimenticio, pero también tiene un componente no menor desde el punto de vista de la psicología. Camila Merino, profesional del área, se refirió al tema y entregó una serie de precisiones que es fundamental considerar.

“En primer lugar, no hay una causal exclusiva de la ortorexia, por lo que su desarrollo es variable en cada caso, sin embargo, se ha visto cierta

predisposición en personas con rasgos de personalidad obsesivos, que tienden a buscar la estructura, a ser muy autocontrolados y estrictos en distintos ámbitos de su vida, lo cual, al llevarlo al plano alimenticio, pudiera conducirlos a ser más exigentes, hasta el punto de restringirse de forma exclusiva y patológica a la ingesta de comida que ellos consideran sana y natural”, asegura la psicóloga.

Asimismo, menciona que la influencia de los medios de comunicación también es causal de llevar el tema de comer sano al extremo. “Ahora bien, quiero dejar en claro que una persona puede llevar una alimentación saludable, equilibrada y adecuada sin desarrollar este trastorno, ya que lo que hace la diferencia es la rigidez en la pauta de alimentación de la persona, y el estricto control con el que maneja su dieta, entre otras cosas”.

Consecuencias mentales

Las consecuencias pueden ser muy variadas, y dependerán de cada persona y la evolución del diagnóstico, pero en términos generales, esta patología puede generar:

  • Problemas de ansiedad y trastornos del ánimo, ya que la persona al buscar controlar todo lo relacionado con su ingesta, va a tender a sentirse constantemente intranquila, inquieta y preocupada cuando sienta que no está controlando adecuadamente lo que come, volviéndose cada vez más obsesionado con lo que está ingiriendo.
  • Aislamiento social, ya que no se sentirán cómodos en situaciones sociales cuando deban asistir a comidas y eventos en los que no tendrán el control de la comida que se sirven, por lo que comenzarán cada vez más a restarse de participar, comenzando a generarse en ellos una sensación de vacío, aplanamiento afectivo, falta de motivación, tristeza, frustración y soledad, entre otras cosas, las que pudieran en algunos casos llegar a conformar un cuadro depresivo.
  • Baja autoestima, ya que sienten que solo mantendrán su valía si comen lo que ellos consideran sano y natural, por lo que intentan controlar y estabilizar, a través de la ingesta, su autoconcepto y su afectividad.

Prevención saludable

  • Inculcar hábitos alimenticios sanos y equilibrados desde la primera infancia, enseñándole a los niños la necesidad de que su cuerpo cuente con los nutrientes adecuados, para que cuando vayan avanzando en su desarrollo, no se dejen llevar por modas o estereotipos que determinen su conducta alimentaria.
  • Es importante siempre estar alerta a los primeros signos de aparición de esta patología, para identificar a tiempo una posible desviación en la conducta alimentaria, especialmente poniendo atención, en las personas que en otras áreas de sus vidas funcionan de manera rígida, estructurada y con ideas más obsesivas.

Solicitar ayuda psicológica en primera instancia, pero también nutricional. Es importante que comiencen a flexibilizarse!. De aquí se desprende un tratamiento multiprofesional en las dos áreas, ya que el bienestar psicoemocional va de la mano con una alimentación variada e integral para evitar carencias nutricionales.

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