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Muros de naturaleza que desafían el espíritu humano

Escalada

La escalada deportiva no cesa de sumar adeptos en el mundo entero. Además de la técnica e implementos necesarios, es clave contar con superficies y escenarios ideales para su práctica dentro de sus distintas dificultades y modalidades.

En su modalidad clásica, la escalada consta básicamente de subir o recorrer paredes de roca, laderas y relieves naturales que obviamente destacan por su verticalidad. En tanto, como práctica deportiva, es lo mismo, pero provisto de vías que están equipadas con seguros fijos, instalados en la pared para así poder garantizar la seguridad a quien escala. Entendiendo que se busca la máxima dificultad de los movimientos necesarios de parte del expone

nte, se requiere una ardua e intensa preparación previa. Las dificultades aludidas, pueden estar condicionadas por factores tales como la inclinación con la que cuente la pared, forma y tamaño de los agarres, la distancias entre los mismos, los puntos de reposo y el total de movimientos necesarios para llegar a la cima.

Derivada del montañismo o alpinismo, la escalada ha ido evolucionando a lo largo de los años junto a los distintos implementos que se usan para su práctica. “En la escalada, el cerebro es el músculo más importante”, decía Wolfgang Güllich, alemán reconocido como uno de los mejores de todos los tiempos.

Generalizando entonces, las principales modalidades son tres, pero en Chile se practican más dos, vías o lead, y búlder. También la de velocidad, pero no es tan masiva pues se requieren dos muros iguales para que los exponentes compitan en llegar a la cima.

Orígenes y evolución

En lo que a su historia y origen respecta, no hay certeza a cabalidad de ello, pero sí se coincide en que la escalada deriva del alpinismo o montañismo, siendo su concepción atribuida a Europa, y posterior masificación a Norteamérica. El montañismo como tal, se conoce en las primeras ascensiones en el macizo de los Alpes, donde se considera como primera actividad montañista, la ascensión al Mont Blanc en 1786, encabezada por el Dr. Gabriel Paccard y su guía Jacques Balmat.

Del montañismo se pasa a la búsqueda del reto deportivo y mayor dificultad, lugar donde nace entonces la escalada. Ejemplo de ello, son las ascensiones del Grand Dru, macizo del Mont Blanc en los Alpes franceses en 1878, y del Petit Dru, en 1879, mostrados como objetivos verticales e inaccesibles. Mientras que fue registrada la primera ascensión sabida actualmente como escalada libre, a cargo de Oskar Schuster en el Elbsandstein alemán.

Según dan cuenta sitios especializados en la escalada, su evolución siempre ha estado condicionada por los materiales e implementos que se utilizan, los cuales determinan la progresión y seguridad de su práctica.

Ya en los años 50 se desarrolla la modalidad “Búlder”, la cual nace en el primer tercio del siglo XX en los bosques de Fontainebleau, Francia, y consta de forzar la escalada libre en bloques de pequeña altura, sin ser necesario el empleo de cuerdas, uno de sus pioneros es John Gill.

A final

es de los 60 la escalada libre estaba en decadencia, y pierde vigor ante el espectacular desarrollo del artificial. Disciplina que en los 70 vive sus años de máximo esplendor en Yosemite, lugar que se configura como epicentro mundial de la escalada.

Los años 80 traen consigo el nacimiento de la escalada deportiva, ya no se excluye la apertura desde arriba en las vías, y se adopta el uso de seguros fijos o expansiones como método de aseguramiento. En Francia, escaladores como Patrick Edlinger, P. Berhault o Catherine Destivelle, se realzan como los fuertes pioneros en esta disciplina, también en grandes paredes. Pero son los alemanes Stefan Glowacz, Wolfgang Güllich y Kurt Albert los grandes escaladores deportivos de la década. Será Wolfgang Güllich quien pasará a la historia como el escalador más potente de todos los tiempos, por haber elevado la dificultad desde el 8b al 9a en poco más de 5 años, así como por revolucionar el aspecto del entrenamiento de la escalada.

El propio alemán Güllich, es conocido por su célebre frase: “En la escalada, el cerebro es el músculo más importante”.

Sus niveles de dificultad, vienen categorizados por números romanos del I al V+, para luego pasar del 6a al 6c+, hasta el 9a+.

Trepadores de sueños

Voces autorizadas para hablar de dicho deporte extremo, son Carlos San Juan y Pablo Saavedra, donde si bien sus experiencias con base en la escalada los llevaron por distintos caminos, comparten la particularidad de haber sido compañeros en el liceo.

En el 2015

, San Juan, ingeniero civil informático de profesión, dio rienda suelta a una pasión que descubrió en sus tiempos de universitario en la Universidad del Bío-Bío, cuando fue invitado por amigos a conocer el muro de escalada con el que cuenta la casa de estudios estatal.

“Debo reconocer que fue allí donde cambió, sin exagerar, completamente mi forma de ver la vida. Nunca pararé y nunca voy a parar de escalar”, precisa quien dejó de lado ofertas laborales tras haber terminado de estudiar su carrera, y partió rumbo a Norteamérica para ir en busca de escalar su sueño.

Fue casi un año que estuvo tanto en Estados Unidos como en Canadá, escalando y aprendiendo sin cesar, teniendo la oportunidad de compartir experiencias y competencias con referentes mundiales de la disciplina, además de lugares de ensueño para ponerse a trepar.

Solo haciendo un breve resumen, San Juan narra haber tenido la posibilidad de estar presente en lugares de variad

as características, a propósito además de lo “polivalente de este deporte”.

“Dentro de sus principales tres modalidades, estuve escalando búlder en zonas al aire libre como Mount Evans, Nordwood, Telluride y Flagstaff. La oportunidad también de gimnasios especializados en esta modalidad, y en ciudades como Calgary en Canadá, y Boluder en Colorado. En la modalidad tradicional, pude visitar zonas como Indian Creek o Moab en el estadio de Utah, donde fue posible ver formaciones rocosas que te impactan con kilómetros y kilómetros de paredes de color rojizo y excepcionales formas. Por ejemplo en Moab, escalé una de las tantas torres que existen en el sector, llamada Castetlon Tower, que posee unos 120 metros de altura, uno de los clásicos del sector. Finalmente, en la modalidad deportiva, estuve escalando en el Canmore en Canadá, y Telleride, Placerville, Ophir, Boulder Canyon y Rifle Mountain Park en Estados Unidos. El último de estos, tiene un reconocimiento a nivel mundial por su potencia y la dificultad en sus rutas”, evoca.

Saavedra en tanto, fue parte junto a su hermano Matías y Felipe Lagos del desafío “Pura Roca”, que recorrió Chile durante un año, escalando de norte a sur, apoyados por la revista chilena especializada en la materia, “Primer Pegue”, con quienes lograron gestionar el auspicio de marcas destacadas a nivel nacional como Doite, la tienda de montaña y escalda Volkanica y la empresa de localización Full GPS. La propia revista en su edición online, destacaba ya iniciada la odisea -28 de marzo del 2015- que el viaje dentro de sus objetivos, buscó: “realizar por primera vez el registro audiovisual y escrito del viaje de escalada por Chile más largo hecho hasta entonces, equipar nuevas rutas de escalada deportiva en diferentes zonas, plasmado en un libro de escalada que concentra un nivel de logística y producción, con un ranking de las 100 mejores rutas de Chile”.

Como toda odisea, Pablo reconoce que tuvieron altos y bajos e incluso mucho de improvisación sobre la marcha donde hubo que pasar por sobre lo planificado, pero finalmente el proyecto presentado por él mismo a la aludida revista un año antes de su inicio, cumplió sus expectativas.

“Recorrimos cerca de 10 ciudades y un par de pueblos. Lo que se destaca es que fueron más de 30 sectores de escalada de nuestro país. La verdad es que todos los sectores merecen ser destacados por completo, pero por nombrar algunos, Sierra Calavera, San Pedro de Atacama y todos sus alrededores en la zona norte. El Cajón del Maipo y Las Chilcas en la zona centro, El Valle de los Cóndores y La Patagonia en la zona sur de Chile”, explica el también fonoaudiólogo.

Dentro de las innumerables anécdotas a mencionar, Pablo recuerda que en el viaje a la Isla Damas y zona norte con “el viajero”. “Un amigo que nos hizo dedo al final terminó viajando aproximadamente un mes y medio con nosotros”.

El balance para Pablo de lo vivido es claro. “Con un sueño así, podrías imaginar cualquier cosa. No sé si era lo que esperaba, pues la improvisación pasó por encima de nuestra planificación. Pero fuera de todo eso, el viaje ha sido increíble y si lo que ocurrió hubiese sido lo que esperaba, el viaje cumple con todo y más”.

Mucho por crecer en torno a la escalada

Tanto Carlos como Pablo, cuentan con la experiencia como para dar su reflexión en torno a lo que falta aún para una mayor profesionalización y masificación de la escalada en Chile. “Falta educación y profesionalismo entre la comunidad de escaladores, y mayor cultura deportiva, además de cuidado medioambiental de parte de las demás personas”, sustenta Pablo, con base en su experiencia escalando por nuestro país.

En tanto contrastando con la realidad norteamericana al menos, San Juan es categórico en cuanto a la diferencia que hay con Chile. “La diferencia o brecha que hay es abismante. Por lo menos son 20 años más atrás donde estamos actualmente. La escalada en USA y Canadá está inserta en la sociedad. Por ejemplo, casi todos los colegios tienen su muro artificial de escalada, por ende se puede desarrollar desde pequeños una cultura escaladora. Un ejemplo claro, uno puede dejar el equipo de escalada puesto en la roca y después de algunas semanas ir de nuevo y tu equipo todavía está allí. En Chile lamentablemente sabemos que si uno deja el equipo puesto, en un rato que no estés, ya no estará ahí. Claramente, nos falta mucho por crecer”, reflexiona San Juan.

Implementos básicos  

Dependiendo la modalidad, dentro de los implementos básicos existen variados elementos. Para lead por ejemplo, se requiere arnés principalmente, de 35 mil pesos el más barato, tiene que ser para dos personas mínimo, zapatillas de escalada, especiales para la disciplina, las cuales son más rígidas para una mayor adherencia a la superficie y con harta goma, pero bien ajustadas al pie. Tienen un costo, las más económicas, de 30 a 40 mil pesos, donde las de mejor calidad llegan a costar 120 mil pesos.

El magnesio también es necesario ya que ayuda a que transpiren menos las manos, las cuerdas que también son especiales y equipos de aseguramientos que van desde los 10 mil pesos el más básico. Y la cuerda obviamente que va entre los 100 y los 150 mil pesos.

También se usan un par de mosquetones que valen 10 mil pesos, cintas exprés, que son ganchos colocados para ir subiendo en el muro artificial o de roca, y donde en una ruta se usan al menos 10 a 15 de ellos, y que tienen un costo de 10 mil pesos cada una.

Para el búlder, modalidad más dinámica, es a baja altura, y no requiere como las otras de una segunda persona que esté atenta a asegurar a quien sube. Lo anterior pues al ser de más baja altura si caes, lo haces sobre una colchoneta, por lo que solo se necesita zapatillas de escalada y magnesio, lo que la hace ser la más practicada. De contar con mayores recursos, también se puede acceder a una “crash pads”, tipo mochila colchoneta que cuesta desde los 80 mil a los 200 mil pesos condicionado a la cantidad de cuerpo que tenga la misma.

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