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Javiera Aravena: Con la gimnasia rítmica en la sangre

Esta joven deportista talquina se ha ido ganando un nombre a nivel nacional gracias a su esfuerzo, dedicación, talento y el apoyo de su familia y de su entorno más cercano. Este año, integrando la selección chilena de la especialidad, ha estado en los Juegos Odesur y en los mundiales de España y Portugal, y se prepara para otras importantes competencias en lo que resta del año, en lo que ha sido el corolario de una historia de sueños y sacrificios que comenzó, por supuesto, mucho antes.

Javiera Aravena Fuentes tiene 16 años y cursa tercer año medio en el Colegio Montessori de Talca. Practica gimnasia rítmica desde los cinco años y hoy es uno de los nombres destacados de este deporte que se repite ya no solo a nivel local o nacional, sino que también en el concierto internacional.

Javiera acaba de culminar su participación en los Juegos Odesur en Cochabamba, Bolivia, donde como integrante de la selección chilena de gimnasia rítmica se colgó la medalla de bronce en la prueba de conjuntos cinco aros y obtuvo el cuarto lugar en la prueba de tres balones y dos cuerdas, resultados que le otorga al equipo nacional un cupo para el Mundial de Bulgaria a disputarse en septiembre próximo.

Pero eso no ha sido todo durante este 2018, ya que en mayo pasado la gimnasta nacional compitió con el equipo chileno en la Copa del Mundo de Guadalajara, España, donde el conjunto obtuvo el lugar número 16, y unos días después en el Mundial de Portugal que se disputó en la ciudad de Portimao donde obtuvo un noveno lugar.

Sin duda, un movido primer semestre deportivo para Javiera, que compitiendo al más alto nivel en este deporte que se caracteriza por su rigurosidad y exigencia, ha demostrado la entereza suficiente para continuar con una carrera en la que también debe hacer frente a sus obligaciones estudiantiles, logros que muchas veces no se visibilizan por la mezquina urgencia de los resultados.

De hecho, Javiera asiste al colegio todas las mañanas cuando no está compitiendo y luego en las tardes debe cumplir con una rigurosa rutina de entrenamiento que se extiende hasta las 20:30 horas. Solo después de eso, viene el estudio.

Y las cosas son aun más exigentes cuando se está preparando para algún torneo representando a Chile: ocho horas diarias y la mayor parte del tiempo fuera de Talca completan un cuadro donde el sacrificio ya es parte de la rutina. “Hacemos ballet para preparar bien el cuerpo, calentamos y luego empezamos con los aparatos de gimnasia para finalmente elongar. Entreno de lunes a sábado con esta rutina y cuando es período de competencia las ocho horas diarias se hacen pocas porque a veces no alcanzamos a cumplir con las rutinas”, cuenta la gimnasta para graficar a grandes rasgos lo que significa ser deportista de elite en una especialidad altamente técnica y competitiva.

Sin embargo, dice con seguridad: “No me arrepiento de nada de lo que he hecho, al contrario”.

SIEMPRE GIMNASIA

Javiera recuerda muy bien cómo partió su interés por este deporte. Y aunque tenía solo cinco años parecía que sabía que la gimnasia rítmica iba a ser su compañera de vida. “Descubrí este deporte en el colegio en el que estuve antes. Allí siempre había aros y empezaba a jugar con ellos. Yo no sabía qué era la gimnasia rítmica hasta que les dije a mis papás que me interesaba mucho ese implemento, ellos me explicaron qué tipo de deporte era, me inscribieron en el colegio y ahí empezó mi gusto por la gimnasia. Tenía cinco años y desde ahí no he parado ni he hecho ningún otro deporte que no sea éste”, dice Aravena.

Su mamá, Johana Fuentes, asegura que la gimnasia está en el ADN de su hija. “Creo que la Javiera nació con esto dentro, porque incluso nosotros a veces le decíamos que no vaya a entrenar cuando era más chica, pero ella decía que no podía faltar. Siempre prefirió la gimnasia”, recuerda.

Y aunque al principio la joven deportista señala que lo que le gustaba de competir era el aplauso del público, – “el show, por así decirlo”, precisa Javiera-, luego le tomó más interés a lo que representaba la gimnasia, transformándose en algo más serio y con metas definidas. “Lo que pasa es que siempre quise ser una deportista de elite desde que empecé a competir. No sabía en qué me iba a meter, pero siempre quise ser una de las mejores de Chile”, sostiene.

Y así ha sido, porque a sus 16 años Javiera ya tiene un largo recorrido a nivel local representando al Colegio Montessori en diferentes campeonatos en todo el país y también a Chile en sudamericanos, prepanamericanos, panamericanos y mundiales, experiencia que califica como un sueño hecho realidad. “Desde chica que mi sueño era ir a un mundial, nunca pensé en Juegos Odesur o cosas así, entonces cuando estuve ahí fue como un sueño porque además en nuestro país no hay tanto apoyo para este deporte, entonces me dieron más ganas de estar y que saliera bien el esquema y la rutina, no quería que fuera solo una participación, siempre quise más que eso. Además, uno ve en estas competiciones que los otros países apoyan mucho esto, que se dedican y eso es bonito”, destaca Aravena.

APOYO

La historia de Javiera es común a muchas de deportistas de especialidades que están lejos del impacto mediático y donde, por lo mismo, escasean los recursos para la preparación y la competición. Sin embargo, esta talentosa gimnasta ha tenido el apoyo incondicional de su familia, que le ha permitido ir cumpliendo cada una de las metas propuestas y ella lo sabe. “Mi familia me ha apoyado mucho en esto porque me han ayudado a cumplir mis sueños”, dice.

Por ejemplo, tuvo la oportunidad el año pasado, gracias a sus padres, de viajar a Europa y Brasil para entrenar bajo el alero de reconocidas entrenadoras de la especialidad, toda una experiencia para Javiera que le ha permitido ir creciendo deportiva y emocionalmente.

Y aun cuando destaca que algo de apoyo han tenido, sí es verdad que el equipo en el que participó en las últimas competencias internacionales de este año tuvo que extremar los recursos para conseguir, por un lado, entrenar adecuadamente, y por otro, los fondos para poder viajar a los dos mundiales. “No debería ser así porque también muchas deportistas no pueden viajar porque no tienen los recursos suficientes y se pierden sus sueños”, reflexiona Aravena.

Por eso se siente privilegiada, además, de ser parte de la comunidad del Colegio Montessori, primero porque allí la formó una gran entrenadora como es Miriam Angulo, responsable de varias generaciones de gimnastas y entrenadoras y también del desarrollo y difusión de la gimnasia rítmica en el país, y porque su directora, Carmen Mella, ha jugado un rol fundamental para que Javiera pueda compatibilizar los estudios y el deporte. “El colegio ha apoyado mucho a la Javiera en eso, siempre. Creo que la trilogía en todo esto ha sido el colegio, la familia y la Javi, porque con el nivel de entrenamiento y exigencia que tiene, el colegio se ha portado como una familia. De hecho, hace poco al mundial la acompañó la directora para darle apoyo moral porque nosotros no pudimos ir, y acá se preocupa de hablar con los profesores para que la apoyen cuando tiene que dar sus pruebas porque obviamente es un aprendizaje distinto”, destaca su madre, Johana.

Y en eso Javiera nota la diferencia con lo que sucede en otros países. “Afuera tienen todo, por ejemplo, compatibilizan la gimnasia con los estudios, tienen el 100 % de apoyo y no tienen dos presiones distintas, ahí rinden mucho más. Además, salen a competir fuera de sus países mucho más seguido de lo que podemos hacerlo acá, entonces su rendimiento es mucho más efectivo”, precisa.

FUTURO

A pesar de todo lo que pudiera parecer en contra, Javiera sigue motivándose cada día por este deporte, el que además le ha entregado el reconocimiento de convertirse, sin quererlo ni buscarlo, en un espejo para nuevas generaciones de gimnastas que ven en ella un ejemplo a seguir. “Las niñitas siempre llegan a abrazarme, pero como que no tiene mucha importancia para mí el hecho de ser admirada. Sí me doy cuenta del cariño porque las niñas más chicas me dicen que quieren ser como yo”, dice casi con vergüenza Javiera.

“La Javi ha sido siempre muy humilde y eso lo rescata el colegio. No es autorreferente ni se cree el cuento. Es muy querida”, complementa con orgullo su madre.

Y por eso, ya tiene claro que más adelante también quiere seguir ligada al deporte, sentenciando su futuro casi como una declaración de principios. “Personalmente ya cumplí todas mis metas e incluso más porque nunca creí que podía hacer algunas cosas. Ahora tengo una lesión en la espalda y también está el tema del colegio, entonces pensando que los Juegos Odesur y los mundiales son cada cuatro años y no sé qué va a pasar conmigo en ese período con todo el tema económico, tengo la idea de que este sea mi último año y luego quiero dedicarme a estudiar Psicología Deportiva, porque siempre he estado ligada al deporte y me encanta ayudar a los deportistas que están bajoneados. Siento que los voy a entender más porque también he vivido todos los procesos en el deporte”, señala Aravena.

Como sea, esta gimnasta ya ha demostrado que este deporte que ama desde pequeña, le ha forjado el carácter. “La gimnasia me ha enseñado a valorar mucho más la vida y a ser más autónoma”, subraya, una frase que envuelve mucho más que la exigencia y la dedicación por la obtención de un logro deportivo y que define que Javiera es toda una campeona.

Deporte con historia

La gimnasia rítmica es un deporte que se originó en la década de los 30, en la Unión de Repúblicas Soviéticas. Sin embargo, existen antecedentes de sus técnicas y movimientos desde el siglo XVIII, en toda Europa Occidental. La gimnasia rítmica se caracteriza por utilizar diferentes elementos, como pelotas, mazas, aros, cuerdas y cintas, a fin de darle una visión más estética a las coreografías.

Con el paso de los años, este deporte ha ido adoptando diferentes estilos, hasta que en 1984 fue declarada deporte olímpico, determinando sus fundamentos y reglamentos. La gimnasia rítmica puede practicarse individualmente o en grupo. Es ideal poder practicarlo desde temprana edad, que es cuando el cuerpo se encuentra más predispuesto para esta clase de disciplinas. Asimismo, la práctica de la gimnasia rítmica supondrá necesariamente, el llevar una alimentación equilibrada.

 

Existen diferentes movimientos: 

  • Lanzamientos: El lanzamiento requiere una recepción que debe llevarse a cabo sin ruido y de la forma más armónica posible.
  • Bote: La mano es la responsable de que la pelota bote. Al igual que en los lanzamientos, la recepción debe ser silenciosa y de perfecta coordinación.
  • Rodamientos: Se pueden hacer en el suelo o en el cuerpo del gimnasta. Cuando el rodamiento acaba, debe ser recogido por alguna parte del cuerpo.
  • Rotaciones: Las rotaciones se pueden realizar sobre el suelo o sobre el cuerpo de la gimnasta. La pelota debe girar sobre su eje y, cuando termina la rotación, al igual que en los rodamientos debe ser recogida por el cuerpo de la gimnasta.
  • Balanceos: La pelota debe ser balanceada por la mano lo más suave posible.
  • Circunducciones: El movimiento de la pelota tiene forma circular. Se puede realizar con las dos manos.
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