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Fonoaudiólogas UTalca analizan la importancia de rehabilitar a personas quienes fueron intubadas a causa del COVID-19

Especialistas de la casa de estudios maulina indican que el abordaje de pacientes que fueron asistidos mediante ventilación mecánica tiene un carácter preventivo para disminuir los efectos adversos a estructuras que son importantes para la deglución y producción de la voz.

Son muchas las personas que presentan un cuadro crítico producto de la enfermedad de COVID-19, la cual afecta de forma crítica al sistema respiratorio haciendo inevitable que pacientes que contraen este tipo de patologías deban ser intubados para ser ventilados mecánicamente. Este tratamiento es efectivo para salvar la vida de los pacientes, pero genera también efectos que requieren una rehabilitación posterior.

Claudia Montoya, directora de Clínica de Fonoaudiología de la Universidad de Talca, señala que “cuando se coloca el tubo se pueden pasar a llevar estructuras como los dientes, pueden haber lesiones a nivel de faringe, laringe o las cuerdas vocales que son habitualmente las que generan mayores complicaciones”.

La especialista explica que la ventilación mecánica puede administrarse al paciente mediante intubación endotraqueal, donde se introduce el tubo por la boca mientras el paciente está sedado; o mediante el procedimiento de traqueostomía, que se realiza con una perforación en la tráquea para que el paciente pueda estar conectado a la ventilación mecánica.
Montoya agrega que una vez que el paciente es extubado puede presentar dificultades al tragar, vale decir, problemas para tener una alimentación por vía oral que sea segura. Además, se producen efectos inflamatorios que complican tanto la sensibilidad como la fuerza muscular de las estructuras que son importantes para la deglución y para la producción de la voz.
La profesional añade que, en general, casi la mayoría de las unidades de pacientes críticos “trabajan con fonoaudiólogos, pero aún son pocos”. Y plantea que mientras más temprano el paciente comience el apoyo de manera preventiva “se minimizan las complicaciones que se pueden producir a futuro”.

En tanto, la académica de la Escuela de Fonoaudiología de la Facultad de Ciencias de la Salud UTalca, Belén Briceño, quien además trabaja en la Unidad de Paciente Crítico (UPC) del Hospital de Curicó, señala que “el fonoaudiólogo en una UPC tiene varios roles. Primero, preventivo. El proceso de la intubación puede generar secuelas en la vía aérea (…) es importante estimular la deglución de saliva y que no se pierda la sensibilidad en la cavidad oral que es fundamental para mantener segura la vía aérea”.
Consultada por afecciones específicas que puedan atender los fonoaudiólogos, Briceño aseguró que los pacientes con COVID-19 hospitalizado en la UPC “están bastantes días intubados, además en posición prono, es decir boca abajo, con un tubo que va desde la boca hasta la tráquea, sedados, por lo tanto, las secuelas que se esperan para la vía aérea son altas”.
Ambas expertas señalan que una vez que al paciente se le extrae el tubo y logra ventilar y respirar de forma autónoma, el fonoaudiólogo debe prestar su atención para ayudarlo a volver a comunicarse hasta que haya una producción eficiente en su voz y que la persona vuelva a deglutir hasta que sea seguro.
A aquellos pacientes que se les realizó una traqueostomía requieren la asistencia de especialistas para que tengan la posibilidad de volver a la normalidad y optar a que ese procedimiento de intubación les sea retirado a futuro. Por este motivo, Briceño expresa que “a este tipo de pacientes se les entrena en deglución, se entrenan los pliegues vocales para que vuelvan a fonar, es decir, que vuelva la voz para que vuelva a toser y vuelvan a alimentarse”.

@utalca

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