Parroquia San José de Cobquecura. Símbolo de reconstrucción
Categorias: Reportajes y Entrevistas
Escrito por: NosMagazine Online
En Cobquecura, histórica capital turística, cultural, rural-costera, toda su belleza y magnetismo esconde por dentro un sufrimiento y abandono inmenso. Lleva una cultura endémica y cerrada, que la hace aguantar y sobrellevarlo todo. Ya con varios terremotos encima, entre piedra y barro, debe renacer en medio de una apariencia idílica de arena y sol, muertes de chancho y trilla, surf y paisajes paradisiacos.
La reconstrucción post terremoto es casi un tema mítico mientras se da vuelta la página y cada uno trata de arreglárselas como pueda. Su casco histórico es, en sí mismo, un tapón para no reconstruir, ni aceptar subsidios y su parroquia San José no queda ajena al abandono, presenta grietas en sus murallas y algún daño en el techo. Importantísima para sus habitantes, tiene ceremonias que ya no aguantan un día más en una provisoria de madera, que no alcanza a cobijar a quienes llegan a bautizos, casamientos y velorios, con más de la mitad de la gente afuera. Urge una reparación. Un padre llegado hace poco a la zona y dos mujeres cobquecuranas, criadas y casadas en el pueblo, se alzan para conseguir fondos y apoyo para volver a ir a misa en su bella Parroquia San José. El día 14 de enero comenzó la campaña de reparación con la brillante presentación del Ballet Folclórico Municipal de Chillán.
Breves antecedentes
El historiador y antropólogo chileno José Bengoa C, sintetiza antecedentes de esta historia, cuenta como Cobquecura viene de un asentamiento mapuche, reducido a pueblo en el siglo dieciocho, con un pasado de oro en la exportación de trigo a través de su puerto Buchupureo, desde la mitad del siglo diecinueve. Luego del 50 y 60, del siglo pasado, otros se quedan con las grandes casonas y se inicia una fuerte migración hacia afuera. La clase media busca ser profesional. Aparece un criollismo, el recuerdo, la necesidad de su Cobquecura natal, volviendo en los veranos, reuniéndose las familias, en comidas, a gozar de sus flores, papayas y toda la tradición. Desaparece la imagen del campo pobre y triste y se goza de las muertes de chancho y la fiesta popular. Se quiere, entonces, crear un patrimonio, desde afuera se dice: no nos toquen esta maravilla.
Recordemos que por su condición arquitectónica y mantenimiento pre-terremoto, Cobquecura fue declarado ”Monumento Nacional en categoría Zona Típica” en mayo del año 2005.
Bengoa asevera que toda esta valorización no pasa del discurso para volverse realidad, no hay una política patrimonial seria, ni reconstrucción física del sueño inmaterial. Los que viven aquí, cuando tuvieron algo de dinero, hicieron casas de cemento. Hay una contradicción brutal con las casas o comercios nada de patrimoniales, en cemento, que no cayeron con el terremoto y lo patrimonial queda totalmente abandonado y en el suelo, sin ni una teja, ni murallas nuevas.
La gente de la zona patrimonial ha perdido sus propiedades y el derecho a ellas, no optan a subsidios, por acogerse a la normativa de zona patrimonial.
En sus investigaciones habla de 34 casas de subsidio para toda la comuna, que no se ven actualmente, versus las caídas, más de 670 en la comuna y 176 en el propio pueblo, es decir, ni siquiera un porcentaje mínimo.
La Parroquia San José
Cobquecura tuvo antes otra parroquia, desde mediados del siglo diecinueve, se está cayendo a pedazos aún con su carácter típico. Allí se casó Teresita Concha, valorada cobquecurana que ha hecho una vida ligada al pueblo, descendiente de los antiguos trigueros, lucha por la pertinencia cultural en la construcción y reconstrucción.
”A dos años del terremoto, el padre Jaime Villegas, planteó la necesidad de arreglar esta situación, de inmediato quise colaborar, lo primero fue pedirle al ingeniero que revisó la situación de mi casa, que viniera a ver el daño de la parroquia, con su informe se comenzó a hablar de reparación y recuperación. Hoy, junto a Guacolda Rodríguez, disparamos de chincol a jote, pidiendo apoyo a grandes empresas que tengan algún cariño por nosotros y a los demás también, creamos bonos de cooperación para nuestros feligreses y muchas actividades más. Y dejo claro que como en Valdivia y la construcción de su Iglesia, que principalmente fue hecha con fondos de su gente, la fuerte postura de empresarios fue israelita, todos luteranos. Al ser todos hijos de dios podemos aceptarnos en este desafío.
Toda la piedra de la Parroquia San José fue donada por gente de acá y construida por maestros expertos. Cuando comencé la reconstrucción de mi casa, nadie creía que estaba comprando tejas viejas, entonces para mi es realmente importante la pertinencia cultural, tanto más valoro la construcción de esta dañada parroquia”, destaca Teresita.
Guacolda Rodríguez
Hija de Cobquecura, proviene de una familia tradicional recordada por su famosa ”Residencial Rodríguez”, que cobijó a personajes del pasado en el tiempo de un Cobquecura de turismo familiar y relajo, sin carretera pavimentada, sólo llegaban los verdaderos amantes de la zona.
”En esta iglesia me casé yo y mis hijas, mis nietos se bautizaron aquí, es muy importante para mí, además porque fue hecha por comuneros cobquecuranos, en piedra laja, que marca nuestra identidad arquitectónica. No podemos esperar más que alguien nos venga ayudar. El padre Jaime pidió ayuda y encontró en nosotras con Teresita un dúo muy activo que se organizó, inmediatamente, para armar una campaña y un programa de recuperación de la Parroquia, y la gente de Cobquecura nos respalda tremendamente. Cuando vino el presidente, con el ministro Cruz Coke, se le pidió apoyo para la parroquia y no hubo respuesta. Nuestro casco histórico está en el suelo, entonces debemos empezar por algo ya, esto va a ser un símbolo de la reconstrucción.
Estudiantes de diseño de la UBB realizaron 5 proyectos que concursaron por una campaña para esta meta, escogimos la más dinámica y moderna que con señalética dice, cada uno cuenta, para el lema: Apoyemos Todos.
Cobquecura es uno de los pueblos más pobres de Chile, sabemos que es difícil obtener dineros desde acá, por ello es tan importante que empresas de la región y el país nos apoyen, los veraneantes, así mismo como esperamos la colaboración del obispado local.
Aun está vivo el Maestro ”Pique” que participó en el equipo que montó esta obra, aquí tenemos expertos en edificación con piedra laja, los mismos que contrata la gente en distintas partes cuando quiere casas de piedra, eso nos da mucha seguridad para esta estructura que no cayó, porque está hecha para que ningún terremoto la derribe”, destaca Guacolda.
El maestro ”Pique”
Francisco Coloma trabajó, de niño, en piedra laja, (siempre fue buen negocio), nos cuenta ”Trabajamos muchos maestros, el jefe era Faustino Bustos. Esta iglesia se hizo con piedra laja y mezcla de cemento, lo nuevo es que usó piedras en forma ”parada”, tiene cadenas al medio, abajo y arriba, sabíamos que iba a ser muy firme y así fue, el padre español del momento, Pedro Peiro, colaboró y supervisó la obra. Para el 73’ fue muy buscado y no regresó más. Las murallas tienen tres cadenas, el techo es liviano y seguro con metal y madera. La parte
más difícil de la construcción la hicimos junto al desaparecido maestro Nano, por su altura, los mojinetes eran complicados y algunos se reusaron a trabajar en ellos, el mismo padre con un tecle nos elevaba la piedras, así terminamos estas murallas únicas en su tipo, desde mediados
del siglo 20”, relata el maestro.
La cuenta para los aportes es la 52 165 449 479 de Banco Estado.
Consultas al fono 42-1971794

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