En época veraniega. Emprendimiento juvenil que se multiplica
Categorias: Reportajes y Entrevistas
Escrito por: NosMagazine Online
Se les critica por sus gustos musicales, por su desafección de la política y porque esta temporada es propicia para el carrete de lunes a lunes que hace olvidar el estrés del año académico. Generalmente, se les achacan conductas antisociales y estilos de vida basados en el consumo de algún elemento de vicio. Pero como en todas las situaciones, hay un grupo de personas que se diferencia del resto y hoy los jóvenes emprendedores de Chillán se están haciendo notar.
Para el mercado también es conveniente y están llenando los cupos de reemplazo en tiendas comerciales y otras labores que tal vez gente mayor no puede realizar. A fines de febrero o mediados de marzo, sacan cuentas alegres ya que pueden comprarse el computador que desean, pagar sus estudios o ayudar a su familia.
Si hay algo que se le debe reconocer a la nueva generación de jóvenes de entre 17 y 25 años es que no se dejan amedrentar por las situaciones adversas, sobretodo cuando éstas guardan relación con el dinero. Por un lado, ellos comprenden que educarse es importante y que ya ni el cuarto medio aprobado les asegura la obtención de un puesto laboral, por lo que están convencidos de continuar con estudios superiores, pero ¿qué pasa cuando no hay plata para solventarlos?, definitivamente postular a becas, créditos y trabajar en el verano para alivianar la carga.
Por otro lado, algunos adolescentes tienen gustos mucho más exclusivos, y pese a que sus padres pueden pagarles su carrera, deciden trabajar en el periodo de diciembre-marzo y comprarse el último modelo de celular, vacacionar con los amigos en el norte o tener dinero para el carrete y ser independiente económicamente, al menos, por algunos meses. Diferentes motivaciones que llevan a estos jóvenes a insertarse en el mundo laboral y comprender que ganarse el dinero no es tan fácil.
Recurso Humano a bajo costo
Es cosa de pasearse unos minutos por las calles más concurridas en la ciudad para darse cuenta de que, en esta época, las esquinas comienzan a llenarse de jóvenes con apuestas bastante innovadoras para la ciudad. Famosos son los negocios de comida natural, para almuerzos o colaciones, los granizados de diversos sabores, los jugos naturales y la fruta fresca. Negocios todos a cargo de jóvenes, que no siempre son los dueños, pero que están dispuestos a pasar extensas jornadas de trabajo ofreciendo algún producto al público chillanejo y de alrededores.
Si bien no siempre la remuneración es tan buena como se piensa, los adolescentes se muestran contentos y motivados a terminar el verano realizando una actividad, que en casos de negocios informales, no tienen contrato de por medio perdiendo toda garantía previsional y de atención de salud. La ministra del Trabajo, Evelyn Matthei, hizo un llamado hace unas semanas, a través de los noticieros y página web de la cartera, para que esta gran masa de jóvenes trabajadores de verano exigiera su contrato aunque se tratara de un solo día de actividad. No obstante de lo ideal de su petición, es inevitable pensar en que algunos empleadores no están dispuestos a pasar por dicho trámite y porque les es más fácil este verano incluir o ”desvincular” tantas veces como deseen.
Desde el conocido grupo de adolescentes que vende maní, Claudio Henríquez (21), con su carro en 5 de Abril con El Roble, nos comenta de la dificultad que ha tenido para garantizarse a él, a su hija y a su esposa la atención en salud. Claudio no está contratado por lo que dicho aspecto debe correr por su cuenta y atenderse en el sistema público más básico, el tramo A, o pagar la atención particularmente, lo que se sale de su presupuesto.
”Cuando se tiene un hijo es un poco más complicado, uno cuando está enfermo se puede esperar un poquito o ir al consultorio, pero con un bebé no se puede esperar y para ello hay que acudir a un particular”. Sin embargo, de este aspecto negativo de la carencia de contrato, Claudio se encuentra bastante satisfecho con el dinero que gana a diario, ya que subsiste junto a su grupo familiar y le alcanza para algunos gustitos. Tiene bastante experiencia de trabajo en veranos anteriores y, en general, tiene una buena opinión de sus empleadores pasados. Debido a la llegada de su hija, su trabajo de este verano tendrá que extenderse por buena parte del año.
“Claudio, obtiene 6 mil pesos diarios, sin importar la ganancia diaria del carro. Patricia, en cambio, gana alrededor de 20 mil pesos diarios, ya que se queda con el 4 por ciento de las ventas del día. Las quincenas y fines de mes hasta 35 mil pesos diarios”.
Según cifras del Instituto Nacional de Estadísticas, INE, este verano serán cerca de 570 mil los jóvenes chilenos que trabajarán en el periodo diciembre-marzo. El gobierno, a través de la Ministra, ha hecho hincapié en recordar que los menores de edad y los part-time tienen todos los derechos laborales que corresponden cuando hay un contrato de por medio. Sin contrato no hay salud, ni previsión, ni seguros de accidentes y en el peor de los casos nadie responderá responsablemente por un trabajador contratado a ”la mala”. El ministerio y los Seremis correspondientes harán una fiscalización durante febrero, a modo de sancionar a aquellos empleadores que no acrediten un contrato válido con quienes desarrollen labores remuneradas.
El lado alegre del trabajo
Dejando un poco de lado las leyes y los recursos gubernamentales que pretenden controlar la masa adolescente trabajadora, los jóvenes entusiastas aún cuando no exista contrato, tienen un chispeante empeño por trabajar en los veranos. Como ya se mencionó, las motivaciones son muy diversas y para ellos es definitivamente placentero llegar a marzo con una buena cantidad en el bolsillo.
Hay un grupo bastante famoso en la ciudad que ha cobrado mucha vida sobretodo este verano. Hombres y mujeres adolescentes que rotándose por las esquinas céntricas de la ciudad recargan celulares con sus coloridos y llamativos atuendos de trabajo. Patricia Pérez (23) ha trabajado bastantes veranos de su vida para tener su capital propio e invertirlo en lo que se le antoje a fines de marzo. Su familia no tiene problemas económicos y jamás le ha pedido que trabaje para apoyar económicamente el sistema familiar, por lo que su afán de ganar dinero pasa principalmente por darse gustos como un celular ”top”, ropa, accesorios, vacaciones y, desde marzo, sacar de sus ahorros para estudiar. El dinero que gana diariamente es bastante elevado si lo comparamos con otros trabajos esporádicos en la ciudad, por lo que cada fin de semana tiene una cantidad considerable para gastar en lo que le plazca. Patricia está contenta con este trabajo, ya que hay un excelente clima laboral, buena relación con los otros trabajadores y el empleador tiene mucho respeto por sus empleados, pero, lamentablemente, tendrá que dejarlo cuando empiecen las clases, al menos hasta el próximo verano.
Basta con conversar un momento con los jóvenes que trabajan durante el verano para darse cuenta que ellos tienen una sensación muy grata de la labor que realizan y del dinero que les es remunerado. Este grupo de chicos prácticamente hace la lucha a los perjuicios que se tiene de ellos y combaten, codo a codo, por demostrar que son trabajadores y muy honrados. Patricia y Claudio reconocen que prefieren trabajar en sus respectivas labores, pese a algunas condiciones extremas, en lugar de tentarse con otras actividades y estar pidiendo dinero a sus padres para sus cosas personales.
Aún cuando los adolescentes estén contentos con sus labores, cabe recordarles a ellos y a sus padres que la Inspección del Trabajo está disponible para asesorarlos y apoyarlos en todo problema que suscite el desarrollo de sus actividades laborales. Es importante, como dice el Gobierno, que conozcan sus derechos y deberes para no ser explotados y llevados a conflicto, con el fin de reconocer e identificar cuando un empleador esté abusando de la calidad del empleador como adolescente (recurso humano) de fácil obtención y bajo costo.










































